Recordando a David Bowie

Recordando a David Bowie

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Querido Teo:

Le debíamos un recuerdo a David Bowie, icono musical, artista clave de la estética glam y también actor ocasional, del que no habíamos podido escribir digno de él ante la celeridad de una semana de premios y actualidad incesante.

La primera incursión en el cine de Bowie fue muy apropiada para lo que suponía él en esos años. En “El hombre que cayó a la tierra” (1976) daba vida a un extraterrestre para después ser un objeto de placer en “Gigolo” (1978), concretamente un héroe de la I Guerra Mundial que pasaría por las camas y faldas de Kim Novak, Maria Schell, Sydne Rome o Marlene Dietrich en un Berlín en crisis asolado por el conflicto bélico.

En los 80 vimos sus mejores trabajos en cine en “El ansia” (1983), romance vampírico-lésbico de Tony Scott junto a Catherine Deneuve y Susan Sarandon, o “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” (1983), seducido por el oficial japonés al que daba vida Ryuichi Sakamoto, siendo un gran reclamo de Nagisa Ōshima juntar a estos dos músicos. Le veríamos en el universo de John Landis en “Cuando llega la noche” (1985), retratando la vida del Londres de finales de los 50 movido por nuevas corrientes musicales, sociales y raciales en “Principiantes” (1986), el rey de los duendes en la imaginativa “Dentro del laberinto” (1986) o como Poncio Pilato en “La última tentación de Cristo” (1988).

DavidBowieFelizNavidadMrLawrence

A partir de ahí fue espaciando sus apariciones en cine pero apareció en la película de “Twin Peaks” (1992), dio vida con bastante acierto a su amigo Andy Warhol en “Basquiat” (1996), hizo de sí mismo en “Zoolander” (2001) o en la serie “Extras” (2006), y fue el sobrio e intrigante Nikola Tesla de “El truco final (El prestigio)” (2006). En cambio fracasó en el enredo romántico de poca monta de “Encadenadamente tuya” (1991) junto a Rosanna Arquette o el pseudowestern “Il mio West” (1998) con Harvey Keitel, construyéndose un vehículo para él en la fantasiosa y elegiaca “El secreto del señor Rice” (2000). Una inquietud actoral que le llevó incluso a protagonizar en las tablas una adaptación de “El hombre elefante” y que incluso fuera tentado para ser el Gandalf de “El señor de los anillos” siendo su apretada agenda lo que impidió que se comprometiera para las tres películas.

Como legado deja a un hijo como Duncan Jones, director más que interesante en cintas como “Moon” y “Código fuente”, y un sinfín de temas sin el que algunas escenas de cine no serían tan recordadas como vemos a continuación….

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Nacho Gonzalo

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