Roald Dahl, material de fantasía para el cine

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Querido Teo:

No sólo de revelaciones futbolísticas vive Gales en la actualidad sino por ser el país en el que nació uno de los escritores más inspiradores y defensores de la fábula durante el siglo XX. Fue en 1916 cuando el país que pone los pelos de punta con su himno albergó el nacimiento de Roald Dahl, el escritor que entretuvo, emocionó y ha hecho soñar a grandes y pequeños.

Introducido en el mundo de la aviación a finales de la década de los 30, experiencia que puso en jaque su vida con más de un aparatoso accidente, su febril actividad se desató en 1942 escribiendo para semanarios y revistas de media tirada. Eso sí, antes de repasar las mejores adaptaciones que se han hecho de sus historias al cine algunos datos que quizás no sean muy conocidos. Aunque no le pegue nada fue el creador de esas criaturas de “Los Gremlins”, estuvo casado durante 30 años con la actriz Patricia Neal, contribuyó a crear una válvula intracraneal para paliar la hidrocefalia de su hijo y en lo profesional sus relatos sirvieron para integrar capítulos de “Alfred Hitchcock presenta” en los 70 y fue guionista cinematográfico de películas que no adaptaban ninguna de sus historias. Fue el caso de “Sólo se vive dos veces”, una de las cintas de James Bond de Sean Connery, y de “Chitty Chitty Bang Bang”. Una historia tan apasionante como las de sus fantasías convertidas en película siendo estas las más celebradas aunque también haya algún sonoro fiasco como “La maldición de las brujas” con Anjelica Huston.

“Charlie y la fábrica de chocolate”

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Dos versiones hemos visto en el cine de la historia de este niño dickensiano que a base de buenos valores y honestidad termina imponiéndose a los demás niños aspirantes a explorar todos los secretos de la gran fábrica de Willy Wonka. La versión de 1971 con Gene Wilder más kitsch e infantil, la de 2005 con Johnny Depp más accesible y sentimental. El relato lo escribió Dahl recordando su infancia, cuando estaba en el colegio y  era vecino de la fábrica de la marca de chocolates Cadbury. A menudo, él y sus compañeros iban de excursión a probar las nuevas creaciones.

“James y el melocotón gigante”

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Un clásico animado de los 90 a reivindicar con el que Henry Selick no pudo llegar al impacto de “Pesadilla antes de Navidad”, y eso que esa sigue siendo atribuida a Tim Burton así que doble desgracia para un realizador que se impondría un largo hiato animado hasta que 13 años después sorprendió con “Los mundos de Coraline”. Un relato que como es habitual en la obra de Dahl se centra en un huérfano que se refugia en un mundo de fantasía para huir de su oscura realidad, en este caso un melocotón gigante que crece en el jardín de las aborrecibles tías con las que vive.

“Matilda”

RoaldDahlMatilda

También en 1996 Danny DeVito conseguía su mayor éxito como director con la generacional “Matilda”, papel que recaía en Mara Wilson, cría que en esos años (con un aura entre la inocencia y la pillería) estaba en la cresta de la ola habiendo participado en “Señora Doubtfire” y “Milagro en la ciudad”. La película, que aún a día de hoy es la que en acción real mejor ha sabido plasmar el desbordante imaginario de Dahl, en la que nada chirría a pesar de algunos personajes caricaturizados al extremo gracias a su ingenio, ritmo y frescura.

“Fantástico Sr. Fox”

RoaldDahlFantasticoSrFox

Una película que, parafraseando al título, consigue un fantástico acabado en stop-motion en 80 minutos que son pura delicia siendo para muchos lo mejor que ha hecho nunca Wes Anderson. Y es que aunque pareciera una animación más acartonada, cada escena y detalle está cuidado al máximo. Desde los objetos de la casa en la que vive la familia zorruna hasta el último pelo de la cola de cada uno de sus miembros. Wes Anderson salía airoso de su primer texto ajeno en una perfecta comunión entre su cine y la historia de Dahl porque en ella también residen sus característicos personajes estrambóticos y las consabidas relaciones familiares problemáticas.

“Mi amigo el gigante”

RoaldDahlMiamigoelgigante

Tras muchas noches de lectura de esta historia a sus hijos, y casi con la misma fe con la que Disney convenció a la escritora P.L. Travers para llevar su Mary Poppins al cine, Spielberg sólo ha tenido que esperar a que los avances tecnológicos se pusieran de su parte para ser capaz de llevar esta historia al cine dividida en tres actos; un prólogo heredero del Londres nocturno y huérfano de Dickens, la aventura ochentera propia de “La historia interminable” que se vive en el país de los gigantes y una tercera parte llena de chispa y frescura cuando entra en juego la mismísima Isabel II. Para redondear la jugada sólo faltaba que Melissa Mathison, amiga y colaboradora de Spielberg y que llevaba casi 20 años sin escribir un guión para el cine, ofreciera su testamento cinematográfico incluso permitiéndose más de un guiño con “E.T., el extraterrestre”.

Roald Dahl creaba mundos mágicos capaces de enganchar tanto a pequeños como a adultos… Su máxima contribución demostrar a muchos niños lo fabuloso que es leer, facilitando la identificación con sus protagonistas y el interés en los mundos que creó a su alrededor fomentando el entretenimiento del niño y la risa nostálgica del adulto. Él siempre lo dijo: “Si piensas llegar a algún lugar en la vida tienes que leer muchos libros”.

Nacho Gonzalo

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