Rocco y sus estrellas: El descanso del guerrero

Rocco y sus estrellas: El descanso del guerrero

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Querido Teo:

Dicen que la música amansa a las fieras. Melón no lo necesita. El perro con tamaño de caballo, forma de mesa peluda y el mejor entrenador del mundo a la hora del paseo, duerme mansamente tras 14 años de vivir como una estrella. Tampoco lo necesitó en vida menos los 4 de julio. Aunque nació en Valencia (California) no era un perro fallero y los fuegos artificiales le ponían de los nervios. La solución no podía ser más Hollywood: Entrar en casa tras un día de barbacoa y verlos en la televisión. Dicen que no es lo mismo, y es cierto, pero vivir en Los Ángeles tiene sus ventajas porque los fuegos vienen acompañados del concierto de John Williams con los Boston Pops. A todo volumen para paliar el ajetreo de la calle, Melón se quedaba como un bendito, tan extasiado como yo con un menú de Barras y Estrellas, Copland y algo de Williams. Melón murió el día de la Hispanidad o como se llame ahora, que en eso soy de la vieja escuela. Pero John Williams volvió esta semana a nuestras vidas, o a mi vida y a su recuerdo, con un concierto en el Disney Hall con la Filarmónica de Los Ángeles.

Por primera vez le noté los años, 77. Quizá por tener el alma triste porque su pelo lleva siendo el mismo desde hace años, blanco lo poco que le queda y con algo de melenilla. Y sus gafas, de no ver tres en un burro sin ellas. Pero ahora por primera vez le vi apoyarse en la barandilla del podium al dirigir la orquesta. Apoyarse para subir y bajar, apoyarse incluso mientras fluía la música cuando su dirección sólo necesitaba de una mano. Sus piernas también flaqueaban bajo el esmoquin, doblando las rodillas como cuando la artritis de Melón se interponía en su cabezonería por querer seguir de pie a mi lado. Pero también habría que llamar melón a John Williams por su cabezonería, porque al final esa fragilidad no es la que importa. La música sigue brotando de sus manos. Korngold, North, Herrmann, Waxman, Goldsmith, Rozsa… Las notas de los mejores dirigidas por Williams en un concierto que te hace recordar que el cine es mucho más que imágenes. Y desde luego mucho más que compilaciones de canciones de moda que vender empacadas a modo de banda sonora.

RoccoysusestrellasEldescansodelguerreroMelonJohn Williams nadó en un mar de música con esa gracilidad que desde luego yo no tengo en el agua pero con la que rejuveneció con cada nota. Fue un público extraño, mezclados frikis y culturetas aunque sin llenar la sala como deberían para un genio como el suyo. Los frikis porque a veces son muy frikis y sólo quieren que les toque Indiana (no estaba en el programa) y los culturetas porque todavía no asumen que estas composiciones son tan clásicas como las obras de los grandes y miran la música de películas con desdén. Incluso en Hollywood. Mahler o muerte. John Williams trajo una vez más la vida, esa que también te hace pensar en lo maravilloso que es escuchar música en vivo por muy bueno que sea tú último I-Pod. Williams, el Johnny de sus años mozos cuando le daba por el jazz, deleitó con sus “Memorias de una geisha” y generoso como siempre se pegó dos vises ya preparados. Uno fue su “Elegía”, como si supiera lo de Melón. El otro, por supuesto, la marcha imperial de “Star Wars” (el tema de Darth Vader). No hubo sables de luz como los que iluminan el Hollywood Bowl cuando Williams hace su concierto anual en esta sala al aire libre. Pero culturetas y frikis se unieron con la misma alegría al escuchar unas notas tan populares como las de “Las cuatro estaciones”. A mi la emoción me pudo con la suite de “ET” porque me hizo volar en esa bicicleta intentando salvar a ET. No sé montar en bicicleta y tampoco pude salvar a mi ET peludo pero por unos instantes me hizo sentir capaz. Y sobre todo me recordó ese “I’ll be right here” que se nos quedó a todos en el corazón. Melón siempre estará ahí. Y John Williams también.

Rocío Ayuso (Los Ángeles)

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Comentarios

Valthalion - 20.10.2009 a las 09:52

Dios, a veces pienso lo desgraciadito que soy de no poderle ver nunca en directo. y otras pienso, que vamos a hacer cuando deje de componer para el cine…

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