San Sebastián 2018: El juego de espejos e identidades de Carlos Vermut, el racismo en la corte europea y el Donostia de Judi Dench

San Sebastián 2018: El juego de espejos e identidades de Carlos Vermut, el racismo en la corte europea y el Donostia de Judi Dench

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Querido Teo:

La quinta jornada del Festival de San Sebastián ha confirmado que el cine español de este año nos va a dar muchas alegrías. Carlos Vermut completa, por ahora, un exitoso tridente del que ya forman parte en esta edición Rodrigo Sorogoyen e Icíar Boyaín, con la sugerente y esperada “Quién te cantará”. Pero también ha habido hueco para más cine en la sección oficial con “Angelo”, la presentación de la serie “Arde Madrid” de Paco León, la colombiana “Pájaros de verano” en Perlas y, sobre todo, la presencia de una entrañable Judi Dench que ha recibido el premio Donostia.

Mucha expectación había en este Festival con “Quién te cantará” después de que Carlos Vermut triunfara en la edición de 2014 con la Concha de Oro. Su estilo, más depurado y maduro, sigue vigente y en pleno desarrollo creativo en una cinta en la que la sombra de Ingmar Bergman es alargada y, en concreto, su cinta “Persona”.  La cinta nos presenta a Lila (Najwa Nimri), una famosa cantante retirada desde hace 10 años traumatizada por la muerte de su madre que, cuando prepara su vuelta a los escenarios, sufre un accidente y pierde la memoria. Para tratar de recuperarla, y con ayuda de su representante (Carme Elías), contratará a su mayor imitadora (Eva Llorach) para que la ayude a recordar y volver a convertirse en la artista que ha dejado de ser y es que, mientras una ha basado el sustento anímico de una complicada vida como madre soltera con problemas económicos en intentar ser Lila, la otra (sea por un ejercicio voluntario o no de su memoria) intenta despojarse de las cadenas que le ha supuesto vivir anclada al icono.

“Quién te cantará” es un lúcido, sinuoso y elegante juego de espejos sobre la identidad, la autodeterminación, el sacrificio de dar la vida por otros y la complejidad de la fama realzado por la belleza y sensibilidad de sus números musicales (canciones de la propia Najwa Nimri con la voz de Eva Amaral) con unas intérpretes entregadas y una planificación en escena a la que debe mucho el trabajo de Vermut y las sombras de la dirección de fotografía de Eduard Grau destacando el tema de Mocedades que sirve de leitmotiv a la cinta. Eva Llorach y Najwa Nimri están estupendas en una relación de admiración mutua que casi juega con lo vampírico de manera soterrada con motivaciones complejas en un universo genuino y personal. La primera es la auténtica revelación de la película que encuentra, como su personaje al entrar en contacto con Lila, el trampolín hacia el estrellato de nuestro cine con una mirada limpia, pura y desvalida que transmite el dolor del animal herido y la ilusión por encontrar algo a lo que agarrarse. En unos 20 últimos minutos finales de revelaciones y éxtasis musical la comunión entre una y otra llega a un punto álgido que eleva a la cinta a cotas de puro magisterio. A destacar también la elegancia de Carme Elías, como la representante de Lila, tan enigmática como abnegada, y el desparpajo de Natalia de Molina como la hija veleta y chantajista emocionalmente del personaje de Violeta, protagonizando ambas uno de los momentos más tensos de la película en un duelo de actrices bárbaro, marcadas por la rabia y la resignación, con música electrónica de fondo. Vermut logra aquí una cinta redonda, fascinante y que seguirá ampliando su culto dentro de la industria del cine español.

“Angelo” de Markus Schleinzer  es uno de los fiascos de la sección oficial en la historia de un africano de diez años que es trasladado para ser sirviente de la corte ilustrada. Un chico que a pesar de su aspecto, diferente y carismático, sabe que nunca pertenecerá a ninguna clase quedando sin referencias ni apegos, siendo rechazado por sus señores al no asumir cuál es su lugar cuando se casó con una sirvienta blanca. Una sátira sobre el racismo congénito del que Europa también ha sido partícipe, antes con el esclavismo y ahora con los refugiados, pero que se desarrolla de manera metafóricamente arriesgada pero poco acertada por un tono plomizo, pesado y acartonado. El tono críptico no abandona sus lánguidos tres capítulos que abarcan los distintos años del chico en la corte.

Sin duda la protagonista de la jornada no ha sido otra que Judi Dench que ha enamorado a todos por su sencillez y cercanía saludando y firmando autógrafos a todos los fans que se ha encontrado a su paso. Dench mantiene en su mirada y sus declaraciones la ilusión de una niña (de 83 años) enamorada de su oficio que sigue deseando que la llamen para hacer buenos papeles y seguir activa. Retirada en el campo a cuatro horas de Londres, ha dejado claro su amor por Shakespeare desde el principio de su carrera y su apoyo a Kevin Spacey, como amigo y como artista, cuestionando la decisión de Ridley Scott de eliminarlo del montaje de “Todo el dinero del mundo”: “Me pregunto si tenemos que hacer esto y si es legítimo con el arte, ¿tenemos que eliminar de la Historia del cine a cualquier persona que se haya comportado mal o haya cometido algún tipo de crimen?”. La actriz ha presentado su última película, “La espía roja”, un correcto pero poco inspirado drama de espías basado en hechos reales en el que ella interpreta a una anciana británica acusada de haber colaborado con los rusos durante la carrera nuclear.

Nacho Gonzalo

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