Venecia 2018: Shinya Tsukamoto sobresale de un tramo final descafeinado

Venecia 2018: Shinya Tsukamoto sobresale de un tramo final descafeinado

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Querido primo Teo:

La 75ª edición de la Mostra de Venecia ya ha quemado sus últimos cartuchos antes de que el Jurado presidido por Guillermo del Toro emita su dictamen. Como todo buen certamen cinematográfico que se precie, y más cuando se compite directamente con las muestras de Telluride y Toronto, Venecia ha desplegado su artillería pesada durante sus primeros días, exhibiendo algunos de los títulos que aspiran a acaparar la atención durante estos meses de carrera al Oscar, y a partir de ahí el tedio se convierte en el principal protagonista aunque ha habido sus excepciones.

La masacre cometida por Anders Breivik en la isla de Utoya y en Oslo en Julio de 2011 ha dado para dos películas y casualmente las dos han tenido durante este año su recorrido festivalero. En la pasada Berlinale al noruego Erick Poppe le cuestionaron que acometiera una exhibición de la violencia para entretener al espectador en “Utoya July 22”. En la Biennale Paul Greengrass tampoco se ha librado de las críticas con su recreación de la matanza cometida por un fascista en “22 de Julio” porque, a pesar de sacar a relucir parte de ese potencial que ha mostrado en trabajos anteriores a la hora de plasmar la tragedia, no ha sido capaz de aportar más de lo ofrecido por los medios de comunicación durante aquellos días.

El mexicano Carlos Reygadas que es de esos que deben su trayectoria al hecho de haber sido descubiertos por el Festival de Cannes ha debutado en la Mostra con “Nuestro tiempo” en donde él junto a su esposa (también intervienen sus hijos) interpretan a un matrimonio de acaudalados ganaderos que entrará en crisis cuando ella se enamore de otro hombre. Esta sesión de terapia de parejas no le ha gustado prácticamente a nadie por ser una exhibición monumental del ego del artífice de “Luz silenciosa”.

La directora australiana Jennifer Kent (a la que descubrimos en el 2014 con “The Babadook”) se ha convertido de manera involuntaria en una de las protagonistas de la mayor polémica de esta edición. Su película a competición, “The nightingale”, en donde narra en clave de western la historia de una mujer sedienta de venganza tras perder a su familia ha defraudado en parte a la crítica que ha considerado que ha dado un paso atrás porque, a pesar de que el film cuente con una primera parte irreprochable, se alarga en exceso buscando un clímax que no llega. Eso ha dado pie a que un airado crítico le dedicase un insulto machista al finalizar la primera proyección, no contento con eso volvió a repetirlo en Facebook, y a la posterior retirada de la acreditación por parte de los organizadores.

La discreta cosecha del cine italiano a competición se ha cerrado con “Capri-Revolution” de Mario Martone que recrea la llegada a principios del siglo XX de una comuna formada por norteuropeos a la isla de Capri con el objetivo de encontrar un lugar como fuente de inspiración para el arte y la vida entrando en contacto con una lugareña que descubrirá la literatura y el amor. El film ha tenido una pésima acogida porque, a pesar de sus buenas intenciones, termina descarrilando ya que Martone no sabe muy bien qué camino coger.

El venerado director japonés Shinya Tsukamoto, responsable de “Tetsuo, el hombre de hierro”, ha elevado con “Zan (Killing)” a una alicaída recta final de la Mostra. El director, que se reserva el papel coprotagonista, subvierte el género del cine de samurais con esta historia situada en el Japón del siglo XIX, durante el período de Edo, y protagonizada por un joven que sueña con convertirse en guerrero y que termina haciéndose consciente de que no hay ninguna causa por la que luchar. Este samurai pacifista se ha llevado los elogios de la prensa con la excepción de la crítica norteamericana que considera que se ve lastrada por un escaso presupuesto que se nota demasiado en su factura.

El nombre que más se repite en las apuestas de cara al palmarés sigue siendo el de Alfonso Cuarón por el viaje a su niñez en “Roma”. El presidente del jurado es su amigo Guillermo del Toro que nada más “jurar su cargo” prometió que no va a ser un tirano a la hora valorar a los contendientes. De todas formas si Alfonso Cuarón se alza mañana con el León de Oro es probable que se escuchen más aplausos que pitos y gritos de “¡tongo!”.

Mary Carmen Rodríguez

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