Wes Anderson, las relaciones familiares del siglo XXI

Wes Anderson, las relaciones familiares del siglo XXI

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Querido Teo:

A sus 40 años Wes Anderson entronca con otros directores indies como Michel Gondry o Spike Jonze. Alejados de los grandes estudios se apasionan por mundos irreales y paralelos en cada una de sus películas sin la presión de contar con las expectativas de los mandamases a las espaldas. Con sólo unos cuantos trabajos Wes Anderson se ha impuesto como una bocanada de aire fresco en una industria obsesionada por el resultado económico y con el aprovechamiento al máximo de las nuevas tecnologías. Este director demuestra que no riñe con el progreso (un ejemplo es su característico diseño visual y el uso de la stop-motion para “Fantástico Sr. Fox”) pero, eso si, siempre al servicio de la historia.

El cineasta nació y creció en la ciudad de Houston, en el estado de Texas, donde el joven Anderson ya soñaba con el mundo del celuloide, grabando en super-8 e incluso haciendo sus pinitos en los pequeños teatros de la escuela.
El director estudió filosofía en la universidad de Texas, donde conoció a Owen Wilson, quien con Anderson escribió su primer largometraje titulado “Bottle Rocket” y con el que ha trabajado en la mayoría de sus proyectos. La cinta, que cobró forma tras un corto inicial, ya mostraba algunos de los elementos característicos de Anderson pero todavía de manera incipiente. Un trabajo no muy logrado pero en el que ya vemos algunos de sus temas recurrentes. Los hoteles como escenarios de importantes desarrollos en la trama (aparecen en todas sus películas), triángulos pasionales o redentores, y la introducción de algún personaje hindú, estereotipo desarrollado al máximo en “Viaje a Darjeeling”.

WesAndersonFantasticMrFox“Academia Rushmore” ya supuso la plasmación de todos los elementos que le gustan a Anderson en un original triángulo amoroso entre una profesora de educación infantil, un estudiante universitario aventajado y su profesor. Humor negro al máximo y la aparición de dos símbolos de la carrera del director como Bill Murray (Anderson es uno de los responsables que han permitido que le conozcamos también como actor serio más allá del delirante y gamberril de sus comienzos) y Jason Schwartzman (uno de los miembros menos conocidos del clan Coppola pero presente en gran parte de los trabajos del director). Eso si, el record lo tiene Owen Wilson que ha formado parte de todas las películas de Anderson. Incluso no saliendo en “Academia Rushmore” ya queda evidente a través de un retrato que el rubio actor es el primer marido de la profesora

“La vida acuática” reúne nuevamente a los actores fetiche del director (Owen Wilson, Bill Murray, Anjelica Huston) en este homenaje a los documentales de Jacques Cousteau. Relaciones familiares con un hijo no reconocido por parte del protagonista y un nuevo triángulo entre el padre, el hijo y una periodista son los detonantes de una cinta de estética pop visualmente muy atractiva y con la jovialidad de autor del realizador.

WesAndersonPremiereViajeaDarjeeling“Viaje a Dajeerling” bañada de espiritualidad no es más que todo lo que cuenta el cine de Anderson y es que a pesar de cualquier enfrentamiento familiar, cualquier mezquindad o mal gesto, siempre queda la familia, y sobre todo nosotros mismos para reencontrarnos con nuestro verdadero yo. Por eso Wes Anderson logra ser un director que huye de la etiqueta de “destroyer” o de “enfant terrible”. Y es que sin muchos alardes, pero con mucha agudeza e ingenio, logra radiografiar como nadie el estamento familiar y las relaciones personales que sustentan cualquier sociedad. Incluso cuando la familia no sea humana, la de “Fantástico Sr. Fox”, a Anderson no le cuesta afirmar en su cine que son las relaciones con los demás, el espíritu de equipo en busca de un sueño de redención común, las que sustentan a este mundo que nos rodea. Wes Anderson, un tipo atípico pero certero.espiritualidad no es más que todo lo que cuenta el cine de Anderson y es que a pesar de cualquier enfrentamiento familiar, cualquier mezquindad o mal gesto, siempre queda la familia, y sobre todo nosotros mismos para reencontrarnos con nuestro verdadero yo. Por eso Wes Anderson logra ser un director que huye de la etiqueta de “destroyer” o de “enfant terrible”. Y es que sin muchos alardes, pero con mucha agudeza e ingenio, logra radiografiar como nadie el estamento familiar y las relaciones personales que sustentan cualquier sociedad. Incluso cuando la familia no sea humana, la de “Fantástico Sr. Fox”, a Anderson no le cuesta afirmar en su cine que son las relaciones con los demás, el espíritu de equipo en busca de un sueño de redención común, las que sustentan a este mundo que nos rodea. Wes Anderson, un tipo atípico pero certero.

Nacho Gonzalo (Coronado)

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