Xavier Dolan, el precoz pero genial autor canadiense

Xavier Dolan, el precoz pero genial autor canadiense

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Querido primo Teo:

“El cine es mi pasión, mi reflejo. No hacer cine significaría pensar sin poder expresarme”. (Xavier Dolan)

Xavier Dolan es de los grandes y más interesantes nombres del cine de autor reciente. Adorado en festivales como Cannes y Venecia, es considerado un “enfant terrible”, no solamente por lo arriesgado, diferente y explícito de su cine, si no por su actitud de niño mimado. Hijo de una actriz canadiense y de un hombre de origen egipcio, a sus 25 años lleva ejerciendo de actor desde los 5 y desde los 19 dirigiendo. Su debut en la dirección se produjo con ”Yo maté a mi madre” en 2009, una película semiautobiográfica que escribió a los 16 años como un modo de vengarse de su madre, en aquella época mantenían una complicada relación. Xavier Dolan pone de manifiesto el buen estado del nuevo cine canadiense, su nombre junto al de Denis Villeneuve, entre otros, deja constancia del enorme talento y potencial de los realizadores surgidos de Quebec, que vienen pisando muy fuerte.

Su precocidad no es un fenómeno aislado dentro del cine, si repasamos la Historia del séptimo arte encontraremos que cineastas tan importantes como François Truffaut, Stanley Donen, Orson Welles o Jean Vigo debutaron con buen pie detrás de las cámaras a edades también muy tempranas.

Nuevo representante del cine hipster o queer, si analizamos bien sus películas nos daremos cuenta de que, bajo ese halo de modernidad, transgresión y sofisticación, su cine es de hechuras más clásicas de lo que aparenta a simple vista. Dolan es un nuevo genio del melodrama, alumno aventajado de Douglas Sirk, François Truffaut o Pedro Almodóvar. Este joven cineasta se nota que está influenciado (consciente o inconscientemente) por múltiples referentes cinematográficos (que van desde Douglas Sirk hasta Pedro Almodóvar, pasando por Paul Thomas Anderson, Gus Van Sant, Woody Allen o Wong Kar Wai, etc…), pero dotando a sus creaciones de un inconfundible sello personal. Es un potente autor canadiense que exuda cine por los cuatro costados.

La autenticidad, sensibilidad y personalidad de sus obras traspasa la pantalla. Su perfeccionismo le lleva a cuidar hasta el mínimo detalle de sus criaturas (es un auténtico hombre orquesta, no solamente protagoniza, escribe y dirige, sino que también se encarga del vestuario, la selección musical y el montaje). Formalmente sus obras son casi perfectas, pero tiene la asignatura pendiente de pulir el fondo, aunque ”Laurence Anyways” y “Tom à la ferme” son agradecidos síntomas de una madurez creativa en permanente estado de crecimiento.

Éste pretende ser un repaso de las películas que más me han interesado de uno de mis últimos descubrimientos cinematográficos, Xavier Dolan. Un valioso cineasta al que no se debería de perder la pista.

Los amores imaginarios (2010)

“Sé que era él. Nunca amaré a nadie tanto. Lo asumo. Sé que normalmente es más tarde cuando conoces a tu alma gemela. Que mal. Ha pasado ahora a mis 25 años. No tiene que ver con el sexo. No me importa el sexo. Eso no es lo principal. Lo importante es… despertarte con alguien, compartir la cuchara. Eso es lo importante, la cuchara… Saber que si llega un mal tipo, hay alguien. Eso es una metáfora nunca llegan tipos malos… Despertarse con el viento, un vientre cálido, la persona a la que amas respirando en tu hombro… Eso es… la cuchara…”.

Sorprende, por su juventud, la cantidad de buen cine que exudan las películas de Xavier Dolan. Sus referentes cinematográficos van desde magníficos nombres de la Nouvelle Vague como Jean-Luc Godard o François Truffaut pasando por Pedro Almodóvar, Gus Van Sant o Wong Kar Wai (aunque él, curiosamente, se declara fan devoto de Woody Allen, que no puede estar más alejado de su peculiar estilo, tan dinámico y videoclipero).

Si Tarantino consigue dotar a sus films de un sello propio, pese a los múltiples homenajes o plagios que mete de películas que ha consumido compulsivamente desde su trabajo como dependiente en un videoclub antes de ser cineasta, Dolan mezcla influencias cinematográficas de aquí y de allá en una coctelera y consigue plasmarlas en pantalla bajo su personal prisma (es un esteta, su estilo se mueve principalmente entre lo modernista, lo pretencioso y lo transgresor).

“Los amores imaginarios” bebe mucho de ”Jules et Jim” y ”Banda aparte” (argumentalmente sobre todo con una dolorosa y pasional historia de amor o amistad a tres de futuro, en ocasiones, incierto), pero visualmente y musicalmente entronca con la colorida y sentimental filmografía de Kar Wai. Dolan, sin duda, ha mamado mucho cine, de diferentes latitudes y épocas, incluso de cine clásico americano, ya qye esta cinta hace alusión a él, a través de la figura de Audrey Hepburn mencionándose títulos popularizados por ella como “Sabrina” o “Desayuno con diamantes”, con el pretexto de que el arrogante y narcisista rubio protagonista es fan confeso suyo.

Esta película es profundamente romántica, aunque se pierde entre escenas algo pedantes (a veces posee una tendencia a considerarse demasiado guay, por ejemplo con esos planos ralentizados tipo anuncio), pero lo que realmente me molestó son esas confesiones en primer plano de gente anónima que no tienen nada que ver con el trío protagonista que, aunque aportan a la historia que se está contando, personalmente considero que estorban, quedando forzadas y cortando innecesariamente el intenso relato principal de amores imposibles (el título de “Los amores imaginarios”, no puede ser más acertado).

Por ese incómodo recurso, no se termina de ahondar completamente en la trama principal, quedándose algo coja. Los aspectos que he descrito hacen que no termine de conectar con una historia tan apasionante y estéticamente tan bella, aunque me ha gustado bastante. Dolan tiene mucho talento, pero en esta película se nota que es un realizador algo inexperto, la forma desequilibra al fondo, pero admiro su osadía y el hecho de que, aunque tenga determinados aspectos que pulir narrativamente (“Tom à la ferme”, en ese aspecto, es un paso adelante, con una puesta en escena más sólida, natural y madura), suele siempre haber algo más que interesante que rescatar de sus creaciones, chispazos de un autor único.

La película habla de amores platónicos, las ilusiones amorosas y anhelos sexuales que creamos en nuestra cabeza y que luego no se corresponden con la realidad. El posterior dolor que se siente cuando descubrimos que lo que creíamos que era amor sólo era amistad. La cinta, a su vez, analiza la superficialidad que rodea a las relaciones a través de Francis y Marie, así como nos fijamos en otra persona por su agradable apariencia física y lo idealizamos, para después encontrarnos con la triste realidad que es que no nos corresponde.

Francis y Marie (un gay y una chica inestable con tendencia a vestir ropa vintage, una especie de Anna Karina actual), conocen a Nicolas (un apuesto rubio engreído y manipulador) que los enamora al instante por su innegable belleza y personalidad. Este triángulo de amigos acaba haciéndose íntimo, pero Nicolas, consciente del poder que ejerce en los demás, su encanto físico y sensualidad, utiliza sus puntos fuertes a su antojo para encandilar a sus víctimas, de ese modo juega abiertamente a la ambigüedad sexual, nunca deja verdaderamente claras sus inclinaciones sexuales e intereses amorosos, y todo ello crea confusión y falsas esperanzas en Francis y Marie. Un malsano juego de seducción que les llevará a poner en peligro su amistad, como suelen decir “en el amor y en la guerra todo vale”.Marie y Francis son personajes heridos y perdidos que no han encontrado un amor que termine de llenarlos, aunque tengan amantes ocasionales.

En definitiva, una película que no me termina de cautivar pero que, en conjunto, por diversos factores (las estupendas interpretaciones del trío protagonista, la excelente dirección de Dolan, la cuidadísima selección musical y lograda fotografía) merece bastante la pena.

Laurence Anyways (2012)

“La llamo De la A a la Z, porque todo empieza y termina con ella”.

“Laurence Anyways” es, al igual que “Tom à la ferme”, un paso de gigante para Xavier Dolan, un autor con tendencia a la pedantería. En estos dos títulos estiliza y madura su estilo en favor de una narrativa más sólida y convencional. Dolan es un potente creador de bellas imágenes y un auténtico hombre orquesta (se encarga del vestuario, montaje, dirección, guión, etc…).

“Laurence Anyways” es un descarnado melodrama de hechuras clásicas que puede remitir a cintas como “Tacones lejanos” (Pedro Almodóvar, 1995) o “Embriagado de amor” (Paul Thomas Anderson, 2002), y si rebuscamos más atrás en el tiempo encontramos a Douglas Sirk, el gran maestro del género, del cual beben la gran mayoría de cineastas, incluido Dolan.

El complejo papel masculino principal estaba destinado en un principio para uno de los amigos de Dolan, Louis Garrel (el cual aparece fugazmente en la secuencia final de ”Los amores imaginarios”), pero recayó finalmente en Melvil Poupaud.

Laurence (Melvil Poupaud) es un profesor de Literatura reconvertido a escritor que mantiene una relación amorosa con Frederic (Suzanne Clément), decidiendo tomar un paso decisivo en su vida, cambiarse de sexo y convertirse en una mujer. La impactante noticia afectará y cambiará sus relaciones más cercanas (incluyendo un paulatino deterioro de su romance con Fred, que finalmente se amoldará a las convenciones, aunque inicialmente parezca dispuesta a apoyarlo en esta quijotesca aventura) y su entorno social, teniendo de este modo que luchar contra la represión sexual y la discriminación. La película abarca un largo período de tiempo (desde 1987 hasta 1999), en el cual se va produciendo la metamorfosis de Laurence (como apunta Dolan a modo de evidente metáfora mediante la aparición de una mariposa) debiendo lidiar con las puertas que se le irán cerrando e intentando mantener a su lado al amor de su vida.

Suzanne Clément está magnífica en un papel que es un regalo para una actriz, su desgarro, veracidad y pasión recuerdan a interpretaciones trágicamente perfectas e inolvidables, como las de Romy Schneider en “Lo importante es amar” o Emily Watson en “Rompiendo las olas”, es un personaje femenino muy bien trazado. Melvil Poupard le secunda estupendamente, crean un tándem increíble.

“Laurence Anyways” es, por encima de todo, (aunque reincida en constantes del cine de Dolan como la sexualidad o las relaciones maternofiliales), una desgarradora historia de amor que, por sus peculiaridades, se torna en un amor cada vez más imposible y doloroso. Una cinta muy recomendable. Personalmente, es la película que más convence de Dolan, la más redonda.

Tom à la ferme (2013)

“Me encantan el poder y la ambición tanto como el romance y la desesperación”. (Xavier Dolan)

Las obras de Dolan, incluyendo “Tom à la ferme”, están plagadas de referencias cinematográficas, pero centrándome en ésta última me parece una mezcla entre “Mi Idaho privado” y “La ley del deseo” con ecos de Roman Polanski y David Lynch (de éste último él mismo lo ha reconocido públicamente). De Almodóvar y Van Sant ha “heredado” la sensibilidad, el riesgo y la pasión a la hora de narrar sus historias y, aunque Dolan tiene sello propio, no puedes evitar recordarlos, especialmente a Van Sant, uno de los grandes genios del cine indie americano reciente.

“Tom à la ferme” es un thriller claustrofóbico (navega entre el suspense y el drama más descarnado) que nos cuenta la desagradable y enfermiza aventura de Tom (Xavier Dolan) al visitar el pueblo de su amante con motivo de su fallecimiento. Allí se sumergirá en un ambiente opresivo, lleno de represión sexual, y se verá sometido al maltrato tanto físico como psicológico del manipulador, narcisista y homófobo hermano de su amado, al mismo tiempo que se topará con mentiras y secretos desconcertantes. La insana relación (entre el cariño, el odio y la obsesión) que Tom establece con su primitivo “cuñado” es lo más fascinante de una película que confirma la madurez, buen hacer y personalidad de un autor tan interesante como Xavier Dolan. Me ha encantado. Muy sólida y sutil.

Próximos proyectos

De momento solamente hay una película dirigida por Dolan en el horizonte más cercano, se trata de ”Mommy” que está en fase de postproducción y se espera que se estrene durante este año 2014, pero no tiene todavía fecha confirmada. Es muy posible que (de estar lista para entonces) se presente en el próximo Festival de Cannes, un certamen que desde los inicios de Xavier Dolan con ”Yo maté a mi madre” se ha caracterizado por el cariño y el reconocimiento que le ha dado a este rompedor cineasta. En caso contrario podría estar en el de Toronto (Dolan también puede presumir de ser profeta en su tierra, ha sido reconocido allí en varias ocasiones).

Con ”Mommy”, Dolan vuelve a un terreno similar al de su ópera prima (centrada en una relación maternofilial conflictiva). Es un melodrama familiar que narra la historia de una madre que acaba de quedarse viuda (Anne Dorval) y deberá ocuparse de su hijo adolescente violento (Antoine Olivier Pilon), la aparición de una enigmática nueva vecina en sus vidas (Suzanne Clément, en su tercera colaboración con Dolan), que se ofrece para ayudar, amenazará con desestabilizar todavía más una relación madre-hijo ya complicada de por sí. Conociendo el trabajo del director, todo apunta a que se cuece otra apasionante tragedia cotidiana.

Vídeo

Xavier Dolan es uno de esos directores con los que sientes fuertemente que le aguarda un brillante futuro profesional, luego podrá cumplir o no las expectativas personales de cada uno, pero lo que está claro es que hay madera de gran y perdurable cineasta. Con sus aciertos y fallos, este autor renueva y refresca el panorama cinematográfico actual y da nuevas esperanzas a los cinéfilos con respecto al cine reciente, necesitado de buenas y audaces películas.

Tu prima.
Yuna

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