“Errol Flynn. Aventuras de un vividor”

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Título: "Errol Flynn. Aventuras de un vividor"

Traducción de Rocío Valero

Editorial: T&B Editores

Primera Edición: Mayo de 2009.

Nota de la Redacción: El título de estas memorias define muy bien al personaje, y también el espíritu con el que Errol Flynn decide contarnos algo de su vida. Lo hace cuando acaba de cumplir cincuenta años y nos da esta imagen de si mismo…
 
“El 20 de junio de este año cumplí cincuenta años, y me hice un regalo de aniversario. Una casa grande, de piedra, en la parte norte de Jamaica, dando al Caribe.
Leo las galeradas de este libro sentado en la piazza delantera –tendré que encontrar un nombre más fino para el porche–: es una larga extensión de piedra. Miro más allá, al Caribe verde. Es un lugar apacible, y éste también, unos cientos de pies por encima de este mar. Ahora puedo ser relativamente feliz. Tengo la mar como hermana, como hermano, como padre y como madre.
A unos pies de donde estoy hay una piscina. Mide cuarenta pies de ancho y traza una bonita curva, siguiendo la depresión de la colina sobre la que está construida la casa. Una envergadura de ciento cincuenta pies, hasta el pequeño gallinero. Supongo que tiene un aire aristocrático, como corresponde al barón Flynn, que fue de la Corte de Hollywood, Regente de Su Majestad Jack Warner, Rey de Cinemanía.
Vine aquí hace poco, después de acabar una película en Cuba, Cuban Rebel Girls, basada en la temporada que pasé con Castro, poco antes de la caída de Batista.
Mis hijos están con sus madres en Estados Unidos. Mis padres están en Inglaterra. Mi guerra con mi madre continúa, encaminándose a una tregua silenciosa.
Estoy solo, salvo por mis cuatro perros, mis cachorros de Jamaica, uno que parece una sombra moteada y ladra deprisa y puede morder deprisa, y me hacen buena compañía.
Cerca está la casa del guardés, que supervisa a los braceros que cultivan las palmeras, recogen los cítricos y transportan las limas, los limones y el fruto del árbol del pan. La casa está rodeada de un jardín bien cuidado. Los altos troncos de los cocoteros, con el diseño de sus ramas, como telarañas monstruosas, pero hermosas, me velan la visión de los chiflados, los beatniks y otras formas de depredadores.
Una milla más abajo, en el borde del agua, hay otra piscina, salvo que ésta está arrancada a una formación natural en la orilla. Yo voy allí de vez en cuando, me zambullo en el agua azul salada que tanto me gusta.
Asoma el segundo medio siglo, pero yo no siento que la noche se avecine.”
 
Errol no lo sentiría, pero se avecinaba para él pocos meses más tarde. No llegaría a celebrar más cumpleaños. Sufrió un infarto durante un viaje a Canadá. Alguien que examinó el cadáver aseguró que parecía el de un hombre de setenta años. Tras terminar de leer su historia, se diría que podría haber sido un cuerpo de noventa o más, pero que a Errol le parecía muy bien haberse consumido a base de consumir más allá de lo habitual y razonable. Se dice que tuvo en mundo en sus manos y no supo aprovecharlo, pero cabe dudar de esta afirmación al pasar la última de las más de trescientas páginas de este libro.
 
Errol Flynn y una de sus mayores pasiones, la navegaciónEl escritor que ayuda a Flynn, aunque el autor nos hace deducir que su participación literaria es relevante, busca un momento dramático para comenzar la historia: su ruina económica y física con poco más de cuarenta años. Su historia de estrella y símbolo sexual de los años treinta y cuarenta se dirigía a un final penoso en esos momentos. Su yate anclado en Mallorca se convierte en su guarida y el vodka en su alimento. Tras el prólogo que deja al héroe colgado de un retorno esperanzador, nos trasladamos a Tasmania para iniciar desde Australia un relato ordenado cronológicamente.
Errol fue un adolescente al borde del crimen irreparable, con padres ausentes con frecuencia durante largas temporadas, sin formación escolar apenas, lanzado a una huida por encontrar la mejor manera de vivir con el menor esfuerzo posible, que le conduce a una sucesión de aventuras y estupideces juveniles de las que el propio Errol parece sorprenderse de haber sobrevivido. Son muy pocos los espectadores que conocen la historia de una de las estrellas clásicas de la que se han escrito más barbaridades, algunas de las cuales son ciertas. Pero Flynn es un amoral caballeroso, así que no hay que esperar detalles escabrosos ni listados de las mujeres que pasaron por su cama.
Su experiencia juvenil en Nueva Guinea, que le llevó a dirigir una plantación de cocos a los 18 años, aislado, sin ningún otro blanco en muchos kilómetros a la redonda, es casi una novela de aventuras. Cocodrilos, caníbales, buscavidas viriles y el cruce con el cine de manera fortuita. Más tarde el mundo de Hollywood que le hace millonario e infeliz cuando se pone reflexivo. Muchas imágenes de aquellos años treinta en que el cine usamericano se convertía en la lanza de colonización cultural más penetrante hasta la llegada de la televisión. Años de gloria y sexo, pero también de compromisos, como el que le trajo a España durante la guerra civil. El fragmento elegido para valorar su estilo y ritmo.
 
Su lectura es refrescante y tan entretenida como algunas de las películas del actor. La respuesta a la pregunta: ¿Te cambiarías por Errol?, dividirá a sus lectores. Pero Errol reconoce que pudo elegir, y que siempre optó por beberse la vida y pagar el coste, a veces muy alto, de las borracheras.
Una buena oportunidad para saber algunas cosas muy interesantes del espadachín, pirata y aventurero que vemos en la televisión a deshora o en los canales clásicos. Entretenimiento asegurado en una traducción correcta.
 

Estabaenlacumbre.doc

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