“El apartamento”

“El apartamento”

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Querido diario:

Antes de conocer a Jack Lemmon, Billy Wilder conservaba una nota que había escrito después de ver “Breve encuentro”. La nota estaba guardada en uno de los cajones de su despacho junto a muchas otras. Decía: “¿Qué pasa con el amigo que tiene que meterse en esa cama todavía caliente?”. Para él era muy atractivo el personaje que no tenía tanto protagonismo en “Breve encuentro” porque le parecía que tenía muchas posibilidades emocionales, sexuales, y comerciales.
Después del exitazo de “Con faldas y a lo loco”, en 1959, estaba ganando una cantidad de dinero enorme, incluso para los salarios de Hollywood. Era uno de los personajes más populares, ya que se había convertido en un maestro del comentario insultante, lo que le hacía el tipo ideal de todos los periodistas.
Uno de ellos cuenta que el ambiente en que él y su co-guionista Diamond trabajaban escribiendo “El apartamento” era un despacho, repleto de humo, fumando sin parar alternando cigarrillos y puros.
En la pared estaban los grabados japoneses en madera que Bill Holden había regalado a Billy a su regreso del rodaje de “El puente sobre el río Kwai”. En el suelo había pieles de tigre regalo de John Huston. El periodista se fijó en que Wilder llevaba un pequeño medallón de oro de Marlene Dietrich. Wilder y Diamond estaban hablando sobre el título de su nueva película. A ninguno de los dos le gustaba especialmente “El apartamento”.

Wilder habría hecho la historia diez años antes si no hubiera sido por la censura. Pero, a finales de los cincuenta la gente de Usamérica ya conocía a Elvis, Monroe, Little Richard, o a la provocadora Jayne Mansfield. Los intentos por seguir eliminando el sexo de los espectáculos habían quedado pasados de moda.
Al mismo tiempo se había puesto de moda mostrar la insensibilidad del capitalismo avaricioso e impersonal, jefes implacables y vidas profesionales sin esperanza.
Aunque en el origen de “El apartamento”, están los amoríos y engaños tan típicos de Hollywood, la realidad ayudó también a la película. Toda la prensa, la radio y la televisión habían sacado unos años antes, un escándalo que duró meses en los comentarios de toda Usamérica y que se conoció como el suceso del año…. En años que tenían docenas de sucesos del año, porque ya sabes diario, que para los periodistas baratos de ayer y hoy, todo es “histórico”.

Uno de los productores más populares de entonces, Walter Wanger descubrió que su esposa, Joan Bennett, tenía un lío con el agente Jennings Lang. Se encontraban para un “mete-saca” rápido y frecuente en un apartamento de Beverly Hills que ocupaba uno de los empleados de Lang en la agencia. Cuando Wanger encontró pruebas de la relación, le disparó a Lang en los testículos. Dada la importancia de los tres protagonistas, y el tipo de venganza, a Hollywood le fascinó la historia. La revista “Life” informó de que el traslado de Wanger de la celda a la comisaría, un paseo salpicado por los flashes fotográficos y las cámaras, recordaba, en su aspecto y sonido, al final de “El crepúsculo de los dioses”.

Aquí tienes más detalles en formato mp3, para las orejas….

Apartamento.mp3

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