“La ceniza es el blanco más puro”

“La ceniza es el blanco más puro”

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La web oficial.

El argumento: En 2001, la joven Qiao está enamorada de Bin, cabecilla de la mafia local de Datong. Cuando Bin es atacado por una pandilla rival, Qiao se defiende y dispara varias veces. Es condenada a cinco años de cárcel. Tras cumplir su pena, Qiao busca a Bin e intenta volver con él. Pero él no quiere seguirla. Diez años más tarde, en Datong, Qiao sigue soltera y ha salido adelante manteniéndose fiel a los valores de la mafia. Pero Bin, cansado de la vida, regresa buscándola, a la única persona a la que ha amado…

Conviene ver: “La ceniza es el blanco más puro” es lo nuevo de Jia Zhang-ke que parece haber querido combinar los estilos de sus dos últimos trabajos, “Un toque de violencia” (2013) y “Más allá de las montañas” (2015). Y es que si la cinta empieza con ese toque de drama criminal y mafioso en una primera parte en la que el ataque que reciben la pareja protagonista en un coche, y la reacción que cada uno lleva a cabo, les cambiará la vida para siempre, la cinta deriva en cine emocional en el que el peso del pasado y de lo que aconteció es una losa que lleva a la protagonista a ser una mera marioneta del anhelo que todavía posee de recuperar lo que pudo ser y de decidir hacia dónde dirigir sus pasos sin que el excesivo recuerdo le acabe condenando. Al igual que en su anterior cinta vemos un extenso salto temporal, que va de 2001 a 2018, se cuenta con una selección musical que va desde la bailable YMCA de Village People hasta canciones orientales que tocan la fibra sensible (mismo esquema del playlist que tenía la absorbente banda sonora de “Más allá de las montañas” encabezado por ese Go West de Pet Shop Boys), y vuelve a contar con una Zhao Tao estupenda (su pareja en la vida real) que demuestra que tiene un lienzo en su rostro a la hora de sufrir en pantalla. Aunque íbamos con muchas esperanzas, y desde luego el talento de Zhang-ke permite aunar una fórmula ganadora para conmover en las relaciones entre personajes y también y mostrar como nadie la violencia con escenas como esa pelea sangrienta entre la lluvia quedando las gotas en el parabrisas del coche, pero bien es verdad que esta mezcla de géneros y de estilos no deja a la película tan cerrada como la maravillosa “Más allá de las montañas” dejando personajes y cabos sueltos, resoluciones forzadas y llevando la cinta a una duración innecesaria teniendo en cuenta que lo hace para dar rodeos y no amarrar el conjunto. Aun así, Zhang-ke no hace película mala y la cinta termina siendo satisfactoria prevaleciendo sus virtudes.

Conviene saber: A competición en el Festival de Cannes 2018.

La crítica le da un SIETE

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