Cine en serie: "Furious", la violencia que rebota
Querido Teo:
Entramos en la historia con esta imagen: una mujer se tumba junto a un hombre al que acaba de administrar una dosis mortal de fentanilo. Permanece a su lado mientras muere. No hay prisa ni exaltación. Solo una calma rara, casi doméstica, que convierte la escena en algo más perturbador que la propia muerte. "Furious" empieza ahí y marca su territorio muy pronto. La asesina está identificada de inmediato. Carece de misterio. La vemos actuar, conocemos su rostro y entendemos que la persecución policial servirá sobre todo para acercarnos a otra pregunta: qué clase de recorrido convierte a una víctima de la violencia en alguien capaz de ejercerla.
Catherine Grace mata. Alice Black, agente del FBI, intenta detenerla. La distancia entre ambas parece sencilla al principio. Ocho episodios se encargan de complicarla y reducirla.
Elizabeth Meriwether, creadora de "New girl" (2011-2018), quedó impresionada por la película "El caso de la viuda negra" (1987), dirigida por Bob Rafelson. Allí, una mujer se casaba con hombres ricos y los asesinaba; otra mujer intentaba relacionar unas muertes que parecían independientes.
A Meriwether le quedó grabada una escena extraña, casi desplazada del resto de la película: perseguidora y perseguida acababan juntas en una playa y aparecía entre ellas una intimidad inesperada. La creadora ha definido aquella secuencia como "extraña y emocionalmente fascinante". De esa fascinación nace buena parte de "Furious".
Catherine elige a sus víctimas siguiendo una lógica vinculada con la violencia y la explotación sexual. Cada crimen abre una puerta hacia su pasado. La serie evita convertirla en una simple vengadora. Mata, prepara sus actos y acepta su condición de asesina. Que podamos comprenderla parece improbable al principio, pero ahí entra el arte del guion para hacerlo interesante. Y una interpretación muy buena de Lola Petticrew consigue hacerlo creíble.
Meriwether investigó casos reales de mujeres homicidas y habló con agentes del FBI, trabajadoras sociales y fiscales. Encontró una constante: muchas mujeres que terminan ejerciendo una violencia extrema han sufrido antes otra violencia igualmente extrema. Ese movimiento de ida y vuelta sostiene buena parte de la serie.
Alice, una magnífica Emmy Rossum, también pertenece a ese círculo, aunque haya escogido una respuesta diferente. Trabaja dentro de la ley, persigue a quienes la rompen y ha construido una vida en la que la investigación funciona como refugio. Mientras existe un caso, todo parece ordenarse. Cuando desaparecen las reglas del trabajo, empiezan los problemas.
Su personaje está hecho de tensión contenida. Necesita avanzar, resolver, perseguir. La quietud resulta más peligrosa que cualquier sospechoso. La preparación del personaje incluyó conversaciones con detectives y agentes actuales y retirados del FBI. De ahí surgió una idea muy precisa: Alice ha aprendido a desconectarse de sí misma para sobrevivir.
La serie aprovecha esa desconexión sin convertirla en un diagnóstico explicado continuamente. Aparece en sus decisiones, en su vida privada, en la manera en que se relaciona con los demás y, sobre todo, en su progresiva fascinación por Catherine. Porque "Furious" funciona mejor cuando abandona la estructura policial más reconocible y se concentra en esa relación.
Catherine resulta inquietante por su serenidad. Muchas ficciones criminales construyen al asesino mediante discursos, gestos grandiosos o una teatralidad permanente. Aquí basta con una mujer que entra en una habitación, espera y parece saber exactamente cuánto tiempo necesita. La violencia adquiere así una cualidad fría. No estalla. Se instala.
Esa elección permite a la serie plantear una pregunta más fértil que la simple identificación del culpable. Comprender de dónde procede una conducta no equivale a absolverla. ¿O sí? La ficción avanza precisamente sobre esa frontera.
El personaje de Nora Washington introduce otra manera de ejercer la autoridad. La interpreta Quincy Tyler Bernstine, actriz de enorme prestigio teatral, reconocida por una carrera construida durante años sobre los escenarios y por una presencia escénica capaz de dominar una secuencia con muy pocos recursos.
Su Nora es una agente veterana especializada en delitos relacionados con la explotación sexual. Habla poco, observa mucho y parece llevar consigo una experiencia profesional que la serie apenas necesita explicar. Bernstine posee esa clase de presencia que vuelve significativo un silencio. En una historia dominada por personajes heridos, Nora representa otra relación con el daño: conocimiento, método y paciencia.
Meriwether introduce también humor, una marca reconocible de su escritura. El recurso funciona de manera irregular. Algunas escenas encuentran en él una descarga necesaria; otras parecen interrumpir una tensión que todavía podía mantenerse. "Furious" gana fuerza cuando confía en la oscuridad del material.
El título ayuda a entender el conjunto. "Furious" remite a las Furias de la mitología griega, divinidades relacionadas con la persecución, el castigo y la venganza. Su presencia sirve aquí como una sombra antigua sobre una historia contemporánea.
La furia aparece en quien ha sufrido violencia. En quien intenta repararla. En quien trabaja dentro de un sistema incapaz de ofrecer siempre una reparación suficiente. Y en quien decide convertir el daño recibido en una justicia privada.
La serie desplaza continuamente la posición moral desde la que observamos a las dos mujeres. Esa es una buena decisión. Empezamos juzgando a Catherine desde la seguridad de la ley y terminamos comprendiendo demasiado bien algunos de sus impulsos. Podemos acompañar a Alice como representante del orden y descubrir después que también ella vive dentro de una zona inestable.
Meriwether ha explicado que quería provocar una reacción concreta: terminar un episodio y preguntarse por qué se había deseado que ocurriera determinada cosa. Ahí está el corazón de "Furious".
El misterio principal queda resuelto casi desde el inicio. La serie se ocupa entonces de algo bastante más difícil: averiguar cuánto se parecen dos mujeres que han elegido caminos opuestos después de haber conocido formas distintas del mismo daño. Y cuando esa semejanza empieza a hacerse visible, la persecución cambia de naturaleza. Deja de ser una caza. Se convierte en un espejo.
"Furious" puede verse en España en Disney+
Carlos López-Tapia



























