Conexión Oscar 2022: Actor

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Querido Teo:

El que Will Smith haya dominado toda la carrera de mejor actor (Globo de Oro, SAG, Bafta y Critics’Choice) no es representativo del nivel de un apartado en el que Benedict Cumberbatch (“El poder del perro”) y Andrew Garfield (“Tick, tick… Boom!”) merecían mucho más al igual que un Denzel Washington (“La tragedia de Macbeth”) que completó un cuarteto muy sólido desde el principio de carrera al que terminaría uniéndose en la vacilante quinta plaza (todavía se frota los ojos) Javier Bardem (“Ser los Ricardo”). Sólo el voto internacional puede impedir que a la tercera Will Smith certifique su carrera con el tan ansiado Oscar después de (ahora ya no tanto) ser una de las mayores estrellas del cine de los últimos años.

Javier Bardem (Ser los Ricardo)

A sus 53 años Javier Bardem ha consolidado su estatus con una cuarta nominación a la estatuilla que logra por el respeto que se le tiene en la profesión ya que ni lleva a cabo su mejor interpretación ni tampoco está al nivel de los otros contendientes habiendo sido la obvia quinta opción después del desinfle de las opciones de “Cyrano” que podrían haber colocado a Peter Dinklage en el quinteto. Javier Bardem interpreta al cubano Desi Arnaz y, a pesar de que ha tenido que soportar críticas en Estados Unidos sobre su elección tanto por nacionalidad como por sacarle 20 años al personaje, el actor resuelve el envite con dignidad permitiéndose gozar de la experiencia cantando, bailando y tocando batería y tambores.

Javier Bardem es un buen contrapunto que nunca queda eclipsado por el que podría haber sido el show de Nicole Kidman haciendo de Lucille Ball pero, finalmente, la cinta logra un cierto equilibrio preocupándose más por el contexto social y televisivo que rodea al exitoso show "I love Lucy" mientras también indaga en la relación del matrimonio de Ball y Arnaz. Javier Bardem ha sido nominado también al Globo de Oro y al Gremio de Actores (SAG) culminando un gran año al haber formado parte también de “Dune” y de “El buen patrón”, la candidata española en los Oscar que, con un poco más de visibilidad, sería por el personaje por el que tendría que estar nominado realmente este año.

Benedict Cumberbatch (El poder del perro)

A sus 45 años Benedict Cumberbatch culmina una década en la que se ha convertido en uno de los intérpretes más solicitados y prestigiosos de la actualidad aunando lo mejor de la escuela británica y la versatilidad para conectar tanto con el cine de autor como el más popular. Su Phil Burbank de “El poder del perro” es uno de los personajes de la temporada y, aunque hubiera merecido arrasar estos meses, parece que el actor tendrá que esperar a otra ocasión al no ser que el voto internacional vaya de su lado. El hecho de que ni siquiera ganara en los Bafta (jugando en casa) prácticamente ha dilapidado sus opciones. Cumberbatch consigue su segunda nominación al Oscar tras la obtenida por “The imitation game” en 2015.

La mirada y presencia del actor domina la pantalla y la cadencia de una película que nos presenta a un tipo manipulador y cínico que acaba engullido no sólo por su propia malignidad sino también por esa represión que le ha llevado a ser quien es hacia los demás con su fachada impenetrable de crueldad y autosuficiencia. Un western lleno de subtexto y complejidad, rodeado de un empaque estético marca de la casa de la directora, en el que Benedict Cumberbatch da vida a Phil Burbank, un rudo y altanero propietario de un rancho junto a su hermano que ve como sus esquemas se rompen, y también su pose, cuando conoce al afeminado hijo de la mujer de éste. Un Cumberbatch rotundo, inquietante y frágil que ya se lucía en el avance de la cinta entre miradas, voz y silbidos y que, al margen del Oscar, ha sido el que más premios de la crítica ha conseguido este año. Benedict Cumberbatch es uno de esos actores que ya no tiene nada que demostrar a nadie y, precisamente por eso, está ya por encima de todo premio ya que lo mejor es poder disfrutarlo en cada uno de sus trabajos como uno de los actores más incontestables de nuestro tiempo.

Andrew Garfield (Tick, tick… Boom!)

Si no gana no será por una campaña en la que se ha convertido en uno de los nombres que no se ha perdido un sarao siempre con esa imagen de empática jovialidad con la que Eddie Redmayne fue catapultado cuando ganó por “La teoría del todo” en 2015, cinta que a la postre era una de las nominadas a mejor película. A pesar de ser 10 en esta ocasión no ha habido esa suerte con “Tick, tick… Boom!” a pesar de que Netflix la haya promocionado mucho en redes durante todos estos meses y la cinta tenga una fiel legión de fans que no han dudado en encumbrar a la ópera prima de Lin-Manuel Miranda como una de las mejores adaptaciones de un musical de los últimos años. A todo ello contribuye la energía contagiosa que destila Andrew Garfield dando vida a Jonathan Larson, el que iba a ser un genio del nuevo Broadway y que falleció demasiado pronto sin poder ver el éxito del que sería su gran obra, “Rent”. No obstante, “Tick, tick… Boom!”, de manera auobiográfica, se adentra en la personalidad y el universo de este artista en ciernes en el Nueva York marcado por el sida y por una generación que siente que, por muchos motivos, el tiempo se le escapa de las manos.

“Tick, tick… Boom!” sólo ha podido conseguir, al margen de Garfield, la nominación a mejor montaje lo que no favorece sus opciones a pesar de que el actor, en su segunda nominación tras la cosechada por “Hasta el último hombre” en 2017, se haya metido al público en el bolsillo. Uno de esos actores carismáticos que generan buen rollo, memes y una corriente muy a favor del público “millennial” que puebla las redes sociales. Garfield sigue cimentando una carrera inteligente habiendo superado ya el hecho de que la Academia le dejara fuera de las nominaciones por “La red social” en 2011. Uno de esos actores todoterrenos que elige bien pero que no hace ascos al cine comercial (en su nada inesperado regreso este año como Spider-Man) mientras atesora prestigio en el teatro donde ya ha triunfado en los montajes de “Muerte de un viajante” en 2012 y de “Angels in America” en 2018 (ganando el premio Tony). La corriente de simpatía está de su lado, y también uno de los trabajos más esforzados, febriles, emotivos y universales del año, pero aunque el Oscar no le bendiga en esta ocasión sí que podemos decir que todavía no ha tocado techo y que la nominación ya es una palmada en la espalda para seguir saboreando este momento tan dulce en su carrera para uno de esos actores llamados a hacer grandes cosas los próximos años.

Will Smith (El método Williams)

Will Smith no ha intentado disimular sus deseos de Oscar, los cuales han sido subrayados más de una vez por su mujer (Jada Pinkett Smith) que ya se encargó de magnificar el #OscarSoWhite en 2016 cuando Smith no fue candidato por “La verdad duele”. Es la tercera nominación al Oscar para Will Smith, todas como protagonista, tras “Ali” en 2002 y “En busca de la felicidad” en 2007. A pesar de eso Smith sigue siendo ese actor más popular y comercial que el orientado a premios ya que “Dos policías rebeldes” (1995), “Men in black” (1997) o “Soy leyenda” (2007), sin olvidar su estrellato televisivo en “El príncipe de Bel-Air” (1990-1996), siempre estarán por delante en el recuerdo que cualquiera de los intentos que ha emprendido para ser tomado un actor de prestigio. Además, Smith consigue este año también nominación como productor ya que se ha construido este vehículo de lucimiento como padre, más obsesivo y manipulador que devoto y edificante, que impulsa la carrera deportiva de sus hijas para que casi más él que ellas puedan asegurarse un futuro.

Es curioso como “El método Williams”, que salió bien parada de las nominaciones al Oscar con 6 menciones, sea una de esas películas que es vista de manera muy diferente desde la perspectiva europea que la usamericana. Lo que por un lado se ve como un drama familiar de superación personal emotivo y accesible por otro lado se ve como la clásica reivindicación de esa cultura del esfuerzo en la que el sacrificio prima y en la que todo es posible por cumplir el sueño, aunque el padre incida en una personalidad tóxica que a ojos del espectador del siglo XXI se antoje trasnochada. Aun así, y hasta que se demuestre lo contrario, Will Smith parece que tiene los apoyos necesarios (al no ser que el voto internacional prefiera irse hacia otra opción debido a que la estrella de Smith ya no es tan universal como antaño) para hacerse con el Oscar y ser el 5º actor negro en conseguirlo en esta categoría tras Sidney Poitier por “Los lirios del valle” en 1964, Denzel Washington por “Training day” en 2002, Jamie Foxx por “Ray” en 2005 y Forest Whitaker por “El último rey de Escocia” en 2007. Curiosamente en las anteriores candidaturas de Smith compitió tanto con Washington como con Whitaker el año en que éstos ganaron.

Denzel Washington (La tragedia de Macbeth)

Denzel Washington es toda una institución de los Oscar a sus 67 años siendo el único actor negro (junto a Mahershala Ali) en ganar dos estatuillas alcanzando su 9ª nominación en las categorías interpretativas, empatando en la rama masculina con Spencer Tracy y sólo por detrás de Jack Nicholson (12) y Laurence Olivier (10). Lo ha logrado gracias a “La tragedia de Macbeth” encabezando el proyecto de Joel Coen que nos presenta a un protagonista avejentado, fatigado y que se agarra a su última oportunidad para ser alguien en esta vida siendo tentado por la codicia, el poder y los cantos de sirena (en forma de tres brujas) que le llevarán a desencadenar todo lo que ocurre en una historia en que el mayor de los Coen ha añadido estética lúgubre y fantasmal a la historia de arribismo y venganza inmortalizada por William Shakespeare.

Aunque no se le haya dado mucho bombo en esta carrera no hay que olvidar que Denzel Washington fue el primer nombre que estuvo en lo más alto del oscarómetro de mejor actor esta temporada. Da la impresión de que el tercero está en camino aunque se le esté resistiendo. En otros condicionantes, y con otras narrativas, Washington podría haber dado guerra en la carrera de este año pero entre que la dirección viró a Will Smith y que la cinta consiguiera un botín pobre en las nominaciones ello ha llevado a Washington a ser un invitado de piedra no por su trabajo sino por las circunstancias y caprichos de esta carrera.

El dictamen

Ganará: Will Smith (El método Williams)
Alternativa: Benedict Cumberbatch (El poder del perro)
Quiero que gane: Andrew Garfield (Tick, tick... Boom!)
Echo de menos: Peter Dinklage (Cyrano)

Nacho Gonzalo

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Lalo Martín
Lalo Martín
1 mes atrás

Al igual que en la categoría femenina, el quinteto de actores es increíble! Como comentas, Bardem merecería más la nominación por "El buen patrón" que por "Being the Ricardos", y me da pena que Dinklage se haya quedado fuera (aunque no quita que me alegra la presencia de Bardem). Para mía el premio sería para Garfield sin dudarlo, pero entiendo el premio a Smith.

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