La huella e influencia de Federico García Lorca en la pantalla
Querido Teo:
"La bola negra" es una de las sensaciones de la temporada y no solo eso sino que, además de poder suponer un hito histórico para el cine español, ya pasa a ser uno de los trabajos que mejor se ha adentrado en la figura de Federico García Lorca sin necesidad de ser un biopic al uso ni tampoco la adaptación de una de sus obras. Es su legado, su imaginario y su dignidad, como tantas historias enterradas bajo la tierra de un país, el que cobra forma en la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Todo ello coincidiendo con el 90º aniversario de su muerte, un asesinato que todavía duele a España.
La voz real de Lorca nunca ha sido escuchada pero sí su memoria a través de una serie de títulos audiovisuales que se han adentrado en la rica y fascinante obra del poeta español más internacional. Ahora los Javis le hace justicia en una película que toma como punto de partida una de sus obras inacabadas y también la obra de teatro de Alberto Conejero que desarrollaba una historia en tres momentos temporales que, a su vez, conectan entre sí en una historia de pasiones, represión y memoria histórica.
Un universo que no es ajeno a los directores y que ya quedaba homenajeado en series como "Paquita Salas" (2016-2019) o "La Mesías" (2023) en las que la sombra de "La casa de Bernarda Alba" tomaba presencia corpórea en un universo de mujeres, señoras y criadas, marcadas por el drama, la insatisfacción y la canalización de sentimientos complejos. Una obra que tuvo una adaptación modélica a cargo de Mario Camus en 1987 trasladando la historia Bernarda y de sus cincos hijas, las cuales ven como sus vidas da un giro radical durante la vigilia por el luto de la muerte del patriarca.
Ese mismo año pudo verse en televisión "Lorca, muerte de un poeta" (1987), incunable título del catálogo de RTVE a cargo de Juan Antonio Bardem y con Nikolas Grace como Lorca. Una biografía que recrea con precisión la andadura maravillosa y terrible del poeta: desde el niño que oía cómo las hojas de los chopos mecidas por la brisa cantaban su nombre, al hombre que escucha aterrorizado cómo sus verdugos amartillan los fusiles que acabarán con su vida.
"Muerte en Granada" (1996) tenía a Andy García interpretando al poeta granadino tomando como punto de partida el estreno de "Yerma" en Madrid en 1934 a través de la mirada de un niño que acudió a esa representación y que quedó fascinado por la obra de Lorca desde entonces. Un crío que pasará a ser un joven periodista que viaja a Granada para descubrir los hechos que estaban detrás del fusilamiento de Lorca, todavía rodeados de una aureola de misterio y fatalidad en la recreación de esas últimas horas. Unos últimos cuatro días que eran el eje temporal del cortometraje de 1998 dirigido por Iñaki Elizalde y con Miguel Bosé como protagonista.
Lirismo, poesía y la desbordante genialidad creadora de una generación cultivada en la Residencia de Estudiantes de Madrid, inaugurada en 1910, y en la que convivieron Luis Buñuel, Salvador Dalí y Federico García Lorca. Un imaginario que sirvió para que Carlos Saura les llevara a una aventura surrealista a través del tiempo en "Buñuel y la mesa del rey Salomón" (2001) con Adrià Collado dando vida a Lorca. Esta amistad también cobraba forma en "Sin límites" (2008) de Paul Morrison con Robert Pattinson como Dalí y Javier Beltrán como el poeta.
Un Lorca del que incluso se ha fantaseado en la literatura, y posteriormente en el cine, sobre el hecho de que pudiera haberse salvado de su ejecución como vimos en la melancólica "La luz prodigiosa" (2003) de Miguel Hermoso adaptando la obra de Fernando Marías.
Un Lorca representado también en la pantalla reciente por el actor Ángel Ruiz que lo llenó de sensibilidad y emoción en "El Ministerio del Tiempo" (2015-2020), papel que le valió un premio de la Unión de Actores. Una serie que permitió darle la dignidad, el reconocimiento y la vitola de haber ganado frente a los que le mataron, más allá del tiempo, ante la perdurabilidad de una obra que no ha dejado de tener versiones cinematográficas.
"Bodas de sangre" ha permitido dos de los trabajos más ejemplares del cine español de las últimas décadas. Por un lado Carlos Saura enarbolándose pasión, flamenco y raíces junto a Antonio Gades, Cristina Hoyos y Pepa Flores en la película de 1981 que compitió fuera de concurso en el Festival de Cannes.
Por otro lado, "La novia" (2015) de Paula Ortiz, una de las cintas más fascinantes, hipnóticas, bellas y fascinantes que se han hecho nunca sobre el imaginario de Lorca. Un triángulo pasional y poético lleno de tensión en un drama familiar bañado de fatalidad, aridez y un éxtasis visual arrebatador. Una propuesta arriesgada y exquisita que volvió a demostrar que la obra de Lorca seguía más viva que nunca, así como su capacidad de fascinar y evocar.
Eso sí, aunque no se mencione habitualmente la primera versión de "Bodas de sangre" no fue la de Carlos Saura sino una versión en blanco y negro de 1938 dirigida por el argentino Edmundo Guibourg y con Margarita Xirgu, Pedro López Lagar, Amelia de la Torre y Helena Cortesina. Un elogiable ejercicio de autenticidad y fidelidad al texto todavía en los años de la Guerra Civil.
Pepa Flores, en uno de sus trabajos más paradigmáticos fuera de la estela de la niña Marisol, protagonizó la miniserie "Proceso a Mariana Pineda" (1984) dirigida por Rafael Moreno Alba. Ambientada en la Granada de 1831, se centra en los últimos días de Mariana, que se entregó a la causa liberal y fue condenada y ajusticiada por ello.
Aitana Sánchez-Gijón protagonizó "Yerma" (1998) de Pilar Távora, la complejidad de una mujer que confía en que el hecho de poder convertirse en madre es un ideal del amor, su liberación y una forma de vencer a la muerte. Una mujer rebelde que, frente a la indiferencia de su marido y la pasión que siente en ella dirigida hacia a otro hombre, se enfrenta a la adversidad de un destino irrevocable ante la convicción de querer ser dueña de su propio destino y condenada por su infertilidad.
90 años después de que una ejecución llenara de negritud y silencio la vida y obra de Federico García Lorca la misma sigue viva y moderna como vía de expresión y canalización artística. Sea en la literatura y en la pantalla, como una referencia tan clásica como rompedora, su legado está más presente que nunca. A ello se suman películas como "La bola negra" que logra trascender y expandir su imaginario en un profundo canto de amor y justicia sobre las historias enterradas de un país.
Nacho Gonzalo























