La Música Clásica De Nuestro Tiempo: "Station eleven" // Dan Romer

La Música Clásica De Nuestro Tiempo: "Station eleven" // Dan Romer

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A inicios de año se estrenaba en HBO Max la que para mí es una de las series del año, que ha encontrado un nicho de público pero que creo que debería de ser más reivindicada. Estoy hablando de "Station eleven", la serie creada por Patrick Somerville, y de la que hablaremos hoy de su banda sonora compuesta por Dan Romer, nominada en los Emmy 2022. Os doy la bienvenida, otra temporada más, a "La Música Clásica de Nuestro Tiempo". Hoy "Station eleven".

Dan Romer, nacido en Los Angeles, es conocido por sus partituras en cine como "Bestias del sur salvaje" o "Luca", en series como "Maniac" o incluso ha producido canciones para Christina Aguilera y Shawn Mendes. A pesar de que cuenta con una nominación al Oscar por "Bestias del sur salvaje", y otra a los Grammy por su adaptación de la música de "Querido Evan Hansen" al cine, ésta ha sido su primera nominación a los Emmy.

“Station eleven” fue creada por Patrick Somerville, basada en la novela de ciencia ficción y fantasía de 2014 del mismo nombre de Emily St. John Mandel. Protagonizada por la siempre maravillosa Mackenzie Davis, el increíble y nominado al Emmy Himesh Patel, la probablemente próxima nominada al Oscar Danielle Deadwyler, la primeriza y con un futuro más que prometedor Matilda Lawler o el siempre elegante Gael García Bernal, la serie trata, desde distintas líneas temporales, como una gripe arrasa con la mayor parte del mundo, y años después seguimos a una compañía de teatro llamada "La Sinfonía Ambulante" que, en mitad del Apocalipsis, utilizan el arte como manera de sobrevivir.

A pesar de los claros paralelismos con la pandemia del coronavirus (COVID-19), la serie estaba planteada mucho antes de la pandemia real, y no sólo es mucho más que eso, sino que se centra en el arte no sólo como manera de supervivencia si no como materia sanadora.

La serie no sólo viaja en múltiples líneas temporales con diferentes personajes a nivel narrativo, sino que a veces recuerdo algo, un motivo de un personaje, un detalle de una relación, y la partitura cruda y emocional de Romer se cimenta en ello, respaldando los sentimientos de los personajes. Evita por completo ser manipuladora o incluso agresiva, se siente como si irradiara de los corazones de los personajes.

Romer iniciaba planteando cantidad de modalidades de música para la serie, lo que terminarían siendo 54 canciones y más de dos horas de composición. Esto se daba ya que estaba la partitura real, por otra parte las canciones folclóricas que "La Sinfonía Ambulante" de la serie había escrito, y después estaba la música que la orquesta tocaba cuando interpretan Shakespeare, que es lo que más interpretan durante el transcurso de la serie. Y claro, todo esto se tuvo que escribir y componer antes de la propia serie, cuando normalmente la música se compone después, porque las necesitaban para tocarlas y cantarlas en el propio set de rodaje. De esta forma, la música diegética y extradiegética se unen para crear una conjunción entre el arte creado para la serie y el arte creado en la propia serie.

Hiro Murai, director; Patrick Somerville, showrunner; y Dan Romer se reunían prácticamente desde el inicio tratando de averiguar qué sonido darle al virus que provocaba la pandemia, y se les ocurrió la idea de que fuera un sonido natural que pasaba por un proceso antinatural. Por lo que tuvieron la idea de tocar un violonchelo a través de a través de un armonizador, que es como lo que artistas como Bon Iver usan en su voz, un tipo de procesador electrónico que es como una especie de sintonización automática.

Lo llamaron "el violonchelo demoníaco", ya que era sólo una nota a través del armonizador. El resultado termina siendo armonías robóticas en un solo violonchelista y que el vibrato de cada nota coincide 100% de manera idéntica a la nota original porque sólo cambian de tono, por lo que tienes todos estos tonos juntos que el cerebro sabe que no son un hecho natural.

Hablando de los instrumentos de cuerda, Romer declara que “hay algo en las cuerdas que realmente emulan las voces humanas”, hablando de la profunda emoción que esos instrumentos de cuerda como el violonchelo o el violín provocan en la serie. Romer cree que hay algo en el oleaje y el temblor de las cuerdas que nos recuerda a nuestras propias voces más que a otros instrumentos.

Si nos paramos a analizar los leitmotivs distintivos de Romer, encontramos los sonidos levemente western acompañados de castañuelas en la canción What if the wolf ate the baby?; la superposición de elementos de cuerdas en modo pizzicato en la canción "Is there a doctor" o la evocadora To the monsters we're monsters, que como en el tema Don't open it, Romer usa un violonchelo denso y temperamental que adquiere un significado añadido a lo largo de la partitura del que ya hemos hablado, el famoso "violonchelo demoníaco".

"Station eleven" termina siendo una serie que, hermana pequeña de "The leftlovers", narra como el poder del arte puede unirnos y curarnos, pero también destruirnos. Como la fuerza de los relatos se convierten en una necesidad vital en la vida. Esto, también es adaptable a la propia música, que se une de forma en la que nos llena por dentro al escucharla, pero también nos vacía al mismo tiempo.

Para la canción de hoy, me he salido un poco de la norma y he escogido una canción que tocaron Dan Romer y su banda un día que se juntaron con parte del equipo de la serie, homenajeando así a la propia serie y como, en este caso, el arte les ha unido, I remember damage.

Hasta la próxima banda sonora.

Iker González Urresti

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