"Una noche al año"
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El argumento: Allie y Owen, dos extraños hambrientos de amor, se conocen por casualidad en una Nueva York ligeramente ficticia, durante la única noche del año en la que se permite a los solteros tener encuentros sexuales. Es muy probable que Owen, al que su novia acaba de dejar, y Allie, una romántica empedernida, sean los únicos dos solteros que busquen algo más que una fugaz aventura. La chispa salta en cuanto se conocen, pero una serie de tropiezos y falsas pistas complican la noche e impiden que estén juntos. Mientras se alejan y acercan en la gran ciudad, quizá descubran que aquello que desean está más cerca de lo que creen.
Conviene ver: "Una noche al año" sigue la historia de Allie y Owen, dos personas que se conocen durante esa noche excepcional. Ella mantiene una visión bastante idealista del amor. Él, en cambio, parece afrontar las relaciones desde una posición mucho más pragmática. Lo que inicialmente debería ser un encuentro pasajero empieza a complicarse cuando ambos descubren que existe entre ellos una conexión que no estaba prevista. A partir de ahí, la película juega con los equívocos, las casualidades y las dificultades para mantener una relación en una sociedad que ha convertido la intimidad en algo estrictamente regulado. Una sociedad puritana que prohíbe las relaciones sexuales entre personas solteras salvo una vez al año. El director pone en práctica todo lo que funciona en la comedia romántica. Hay diálogos rápidos, situaciones incómodas, encuentros inesperados y una sucesión de obstáculos destinados a separar a los protagonistas justo cuando parece que empiezan a acercarse. La premisa es tan inusual como interesante. La prohibición de las relaciones sexuales durante casi todo el año permite introducir una lectura sobre el control social, la libertad individual y la necesidad de establecer límites sobre algo tan privado como el deseo dándole luz verde en una noche en la que los solteros se desatan por toda la ciudad en busca de una pareja fugaz. El planteamiento tiene posibilidades para una sátira mucho más incisiva, especialmente porque convierte algo cotidiano en un privilegio excepcional.
Monica Barbaro y Callum Turner construyen personajes cercanos y evitan que la historia quede reducida a una sucesión de situaciones románticas prefabricadas. Dos románticos que buscan algo más que una noche de sexo sin compromiso en un Nueva York que es un personaje más. La química entre ellos funciona y permite que la relación avance con cierta naturalidad. Barbaro aporta determinación y sensibilidad a su personaje, mientras Turner introduce un tono más inseguro y vulnerable. El director combina la comedia verbal con situaciones absurdas y algunos momentos de humor físico. No todas las bromas funcionan con la misma intensidad, pero la película mantiene un tono suficientemente dinámico como para evitar que la historia se vuelva demasiado previsible. El resultado es una propuesta ligera, de ritmo rápido y réplica ágil, pensada para entretener más que para provocar una reflexión profunda. Una mezcla de géneros que cumple pero que, a pesar de lo atractivo de sus protagonistas, dificulta cierta empatía con la historia tanto por lo absurdo del argumento como por el lado inquietante que tiene el mismo. Aun así, se ve sin más pretensiones intentando darle una vuelta a un género que ya parece haberlo contado todo y que necesita nuevas voces y narrativas.
Conviene saber: Will Gluck dirige la adaptación de la novela de Travis Braun.
La crítica le da un SEIS











