In Memoriam: Jane Wyman, la gran mala de la tele

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Querido diario:

Jane Wyman nunca fue una gran actriz de Hollywood, pero desde luego su muerte no ha pasado desapercibida. Ayer por la mañana esta actriz del cine hollywodiense más clásico, murió en su casa de Palm Springs a la edad de 93 años. Probablemente la recordaráspor su papel de perversa Angela Channing en la archifamosa serie ‘Falcon Crest’, en la que interpretó ese papel a lo largo de más de 200 episodios, y que fue donde se hizo inmensamente popular. Y también más rica gracias a los cien mil dólares por episodio.

Pero Jane Wyman será siempre recordada por otros papeles, aunque también por ser la esposa de Ronald Reagan durante casi diez años antes de que éste fuera presidente. Su divorcio provocó mucha letra impresa, Hedda Hopper en Modern Screen representaba la opinión general “Siempre pensé que Jane y Ronnie Reagan formaban uno de los matrimonios más equilibrados, felices y prácticos de la ciudad”
Un elemento esencial para aquella separación fue cuando Jane dio a luz con tres meses de anticipación. La niña no sobrevivió. No habría tenido que ponerse a trabajar en el cine tan pronto después de la tragedia familiar. Pero aceptó el papel más exigente de su vida. Tal vez para escapar del dolor. Cuando terminó de rodar la última escena de “Belinda”, tenía los ojos hundidos, parecía una resucitada.
La interpretación que hizo de la sordomuda en Belinda fue soberbia. Además hizo que ganase un Oscar, lo que tuvo su inevitable efecto en un hogar hollywoodense. “”Si esto acaba en divorcio”, dijo Ronnie suspirando, con humor agridulce”, según la señora Hopper, “”creo que atribuiré a Belinda la corresponsabilidad.””
La responsabilidad era de un hombre del que su propia esposa decía que…. “Nunca preguntes a Ronnie qué hora es, porque acabará contándote cómo se construye un reloj.”

En ‘Días sin Huella’, donde acompañaba a un alcoholizado Ray Milland en uno de los inolvidables títulos de Billy Wilder; en la obra maestra de Douglas Sirk, ‘Obsesión’, donde se enamoraba de Rock Hudson, con el que volvería a coincidir en la magnífica ‘Sólo el Cielo lo Sabe’, también de Sirk; ‘Pánico en la Escena’, donde Hitchcock la reunió con Marlene Dietrich.

A finales de los 50 se dedicó exclusivamente al mundo de la televisión, y se retiró en 1993. A la historia pasa como una actriz capaz de interpretar a una inocente jovencita y con los años ser la villana más pérfida y maquiavélica de la televisión. Nadie puede pedir más in memoriam.

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