“El giro”

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Para cualquier aficionado al cine hay un libro más peligroso que cualquier otro, el segundo libro de la Poética de Aristóteles que envenena monjes en “El nombre de la rosa”. Para la Historia en cambio, el libro más peligroso para la cultura cristiana es otro. La aventura de su hallazgo y su influencia es toda una película.

Título: “El giro”

Autor: Stephen Greenblatt

Editorial: Crítica

El profesor de Historia Greenblatt es reconocido como autor de la biografía de Shakespeare más autorizada, también resulta ser un divulgador óptimo, capaz de tratar a la historia como novela, sin perder el rigor. El protagonismo se divide entre un manuscrito y el hombre que lo encontró.

A Poggio Bracciolini lo elevó su buena letra hasta la administración de la iglesia romana. El manuscrito del poema de Lucrecio, “De rerum natura”, estaba al borde de la desaparición. El historiador nos lleva al encuentro de sus dos protagonistas, que se producirá en una abadía que el cazador de libros (Elcazadordelibros.txt) nunca reveló, pero que hoy algunos eruditos creen que es la abadía de Fulda, escondida entre montañas del centro de Alemania (Silencio.txt).

El autor explica así el nombre dado a su obra: “Se trata, pues, de la historia de cómo el mundo viró en una nueva dirección, tomó un nuevo rumbo. El agente de ese cambio no fue una revolución, la aparición de un ejército invasor implacable, ni el desembarco en un continente desconocido. Para los sucesos de esta magnitud los historiadores y los artistas han dado a la imaginación popular imágenes memorables: la toma de la Bastilla, el saqueo de Roma por los bárbaros o el momento en el que los harapientos marineros de las carabelas españolas plantaron su bandera en el Nuevo Mundo. Esos emblemas del cambio histórico que experimentó el mundo pueden resultar engañosos: en la Bastilla casi no había presos, el ejército de Alarico se retiró rápidamente de la capital del imperio, y en América, el hecho en verdad trascendental no fue el despliegue de un estandarte, sino la primera vez que un marinero español afectado de una enfermedad contagiosa, rodeado de nativos boquiabiertos, estornudó o, tosió. Sin embargo, en esos casos podemos al menos aferrarnos a un símbolo vivo. Pero el cambio trascendental del que trata el presente libro, pese a haber afectado a todas nuestras vidas, no se asocia con tanta facilidad a una imagen espectacular”.

Estamos ante una obra que resulta un “bocatto di cardenale” para los aficionados al Renacimiento, por su mezcla sabia de datos y suposiciones sólidamente fundadas. A partir de su lectura, nunca olvidaremos ya a Lucrecio.

Carlos López-Tapia

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Comentarios

Jesús - 18.01.2014 a las 09:54

Me ha encantado, muchas gracias por la recomendación.

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