In Memoriam: Claude Chabrol, inquieto y rompedor

In Memoriam: Claude Chabrol, inquieto y rompedor

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Querido diario:

Cuando todavía se celebran las bodas de oro de la Nouvelle Vague, conocemos el fallecimiento de uno de sus máximos exponentes: Claude Chabrol. El director francés ha muerto en París a los 80 años. Chabrol nace en París el 24 de junio de 1930 sobre la farmacia de su padre Yves Chabrol. A los seis años ve la primera película de la que conserva recuerdo: “Anthony Adverse” (1936), de Mervyn LeRoy, y a partir de entonces comienza a ser asiduo del cine que regenta su tío, el Nouveau Théâtre en la rue Vaugriard. Sus otras grandes pasiones, la literatura y el teatro clásicos franceses, los descubrirá poco más adelante, cuando, durante la II Guerra Mundial se traslada a la casa de su abuela Marie en Sardent (Creuse), donde fundará un cine en un garaje. Su amor por la literatura se deja ver en muchas de sus películas, donde sus actores citan a Molière, a Homero, o directamente cuando ha basado sus guiones en obras de Simone de Beauvoir, William Shakespeare o Gustave Flaubert.

En 1952 se casa con Agnès Marie-Madeleine Goute, su primera esposa, con la que tendrá dos hijos, Jean-Yves, el primogénito, y Matthieu, actualmente el compositor de las bandas sonoras de sus películas. La dote de su mujer era cuantiosa, y se pueden dedicar a viajar y vivir de las rentas, sin necesidad de preocuparse especialmente por el dinero. Así, a partir de esa fecha comienza a colaborar con distintas revistas, publicando sus primeros relatos literarios y sus primeras críticas de películas. Su primera colaboración con Cahiers du Cinéma será con la crítica de “Cantando bajo la lluvia” (1953). Poco a poco, sus colaboraciones en la revista serán de mayor calado teórico, como el artículo publicado en el número 39, un ensayo sobre Hitchcock titulado “Hitchcock devant le mal” (Hitchcock por encima del mal), que precede a su primer gran proyecto relacionado con el cine, una monografía sobre el director InMemoriamClaudeChabrolLosprimosbritánico que realizará junto a Éric Rohmer. La idea detrás de esta monografía era la de señalar la genialidad de Hitchcock, algo que hoy nos parece incuestionable, pero no era así entonces, cuando su cine era visto sólo con las interpretaciones más superficiales (cine de suspense, policiaco, de homicidios…) Para Chabrol, salta a la vista que la lección de Hitchcock pertenece al territorio de la ética y que sus concepciones morales siempre acaban por desembocar en una metafísica. En 1956, dos años después del número de Hitchcock de Cahiers du Cinéma, Chabrol dará el salto activo al cine cuando funda la productora AJYM Films (A por su esposa Agnès, JY por su hijo Jean-Yves, M por Matthieu), en la que comenzarán sus andanzas cinematográficas varios miembros de la Nouvelle Vague, como Jacques Rivette, Éric Rohmer, Philippe de Broca o Jacques Gaillard. El mismo Chabrol usará AJYM Films para producir sus primeros cinco largometrajes antes de su cierre definitivo en 1961.

InMemoriamClaudeChabrolLesbonnesfemmesSu cine se basa casi exclusivamente en la creación de personajes, en recrear, basándose en obras literarias de mayor o menor importancia, una realidad que poner en movimiento delante de la cámara. En sus palabras: “defiendo las tramas simples con personajes complicados”. Los autores de referencia en la creación de los personajes de Claude Chabrol son Alfred Hitchcock, Fritz Lang y Ernst Lubitsch, con los que comparte una visión similar de la realidad, y, sobre todo, una visión similar de la importancia de la estructura y de la construcción cinematográfica como lo más importante de la película. Lo que busca es crear personajes que estén entre la apariencia y la realidad, entre la superficialidad y la profundidad, y presentarlos en la película de una forma muy teatral, como un arte de las apariencias. Muchas de sus películas tienen tramas simples, evidentes. Lo que sucede aparece en la pantalla de forma clara y comprensible, con una estructura conscientemente ausente que hace que el relato tome más un cariz de crónica de sucesos. Pero el resultado siempre es complejo, atrayente y muy rico, tanto en el plano narrativo, como en el estético o cultural. Tanto cuando sus películas se basan en temas propios o en adaptaciones de novelas, lo más importante es la estructura narrativa. En sus palabras: “La construcción es mucho más importante que la intriga. El ideal sería que la forma de una película manifestara para todos la esencia, pero es evidente que esto nunca pasa. Los personajes y la intriga existen sólo para suscitar el interés del espectador, ya sea porque recobran lo que ya conoce, o porque le proponen aventurarse por un nuevo terreno. Pero lo que da forma a una película es siempre la construcción: es decir, todo lo referente al ritmo, la armonía de la forma escrita, la conexión entre las escenas,  y el conjunto de señales que se disponen para que puedan comprenderse sin ambigüedad. La clave que permite pasar de la bidimensionalidad de la pantalla a la esencia de la película se encuentra sobre todo en la construcción”.

InMemoriamClaudeChabrolLaceremoniaPero el valor que Chabrol da a la construcción no es porque sea un director formalista, donde la forma lo es todo, sino porque opina que la forma es la apariencia de la construcción, y ambas deben mantenerse separadas, porque el tema ha de estar sólo en la construcción, y no en la forma. Si lo más sobresaliente en el cine de Chabrol es la veracidad de su visión de conjunto, ésta se basa en la importancia de sus secuencias particulares, y en la manera en que forma y construcción interactúan para crear el contenido narrativo. El juego de miradas, el uso de las panorámicas para describir los momentos más importantes de sus películas, el uso del tráveling, del encuadre, y especialmente el lenguaje no verbal que sus personajes expresan gracias a trabajar con grandes actores, son algunos de los recursos formales que intervienen en la construcción de la realidad dentro del film, pero esta construcción nunca se convierte en una referencia estética, sino que ha de desaparecer completamente para dejar a los personajes actuar de forma autónoma. La idea es que el relato se construya por medio de una estructura absolutamente estable, que ha de quedar invisible, no construirse a partir del encadenamiento de técnicas formales ante las cuales el espectador está entrenado para reaccionar, como pasa en la mayoría del llamado cine comercial.

InMemoriamClaudeChabrolLaflordelmalEs su primera etapa en la que autoproduce sus películas con AJYM Films, financiada gracias a una herencia familiar recibida por su mujer. Son las más características dentro del esquema de la Nouvelle Vague, aparte de ser la etapa en la que más filma en París de toda su carrera. El díptico formado por “El bello Sergio” (1958) y “Los primos” (1958) serán sus dos primeras películas. Estas dos películas forman un retrato casi especular la una de la otra, la primera desarrollada en el campo, la segunda en la ciudad, la primera termina con un nacimiento, la segunda con una muerte, etc.. Nada en Chabrol es casual. “El bello Sergio” obtiene el premio a la mejor dirección en el Festival de Locarno, y el Premio Jean Vigo al año siguiente. “Los primos”, rodada en julio de 1958 le consigue el Oso de Oro en el Festival de Berlín. En mayo de 1959 rueda “Una doble vida”, con la que su protagonista, Madeleine Robinson  obtiene la Copa Volpi a la interpretación femenina en la Mostra de Venecia. Durante el rodaje de “Los primos”, Gérard Blain le presenta a Stéphane Audran, cuya aparición provoca el divorcio entre Claude y Agnès, de la que se separa ese mismo año de 1958. La primera aparición de Stéphane Audran en una película de Chabrol será en “Les bonnes femmes” (1960), película que supone su primer fracaso en taquilla. Después vendrían títulos como “El tigre se perfuma con dinamita”, “Las ciervas”, “Las infieles”, “El carnicero”, “Relaciones sangrientas”, “Nada” e “Inocentes con manos sucias”.

InMemoriamClaudeChabrolUnamujercortadanedosDurante la etapa con el productor Génovès se desarrolla su creación más característica, el triángulo argumental formado por los personajes Paul, Hélène y Charles de una forma más precisa, evidente y magistral, si bien todos los personajes habían nacido en la etapa anterior. Con Génovès, Chabrol establecerá de forma definitiva su estilo cinematográfico y su esquema constructivo. En esta época su musa será Stéphane Audran, madre de su tercer hijo, Thomas Chabrol, actor en muchas de las películas de su padre desde finales de los 80. A pesar de la importancia de la estructura del relato cinematográfico que había creado, en general la crítica de esos años le consideraba una especie de desertor y de cínico, por haber abandonado los principios estéticos de la Nouvelle Vague y haberse pasado a un cine comercial. La primera afirmación es cierta, pero la comercialidad de las películas de Chabrol puede llevar a engaño. Muchas fueron éxitos de taquilla, trabajó con actores y actrices establecidos dentro del star-system, pero la arquitectura cinematográfica que hay detrás de sus relatos nos obliga a darnos cuenta de que en su cine hay algo más. Respecto al abandono de la Nouvelle Vague, Chabrol sólo dijo: “No existe una “nueva ola”, sólo existe el mar”.

InMemoriamClaudeChabrol02Su colaboración con el productor Marin Karmitz ha sido la más larga y la más fructífera, en la que podemos encontrarnos las obras de la que serían su segunda juventud, a partir de “La ceremonia” (1995). Antes ya había tenido algunos otros picos de calidad en “Un asunto de mujeres” (estupendo drama sobre el aborto) y “El infierno”. Es en esta etapa cuando hace su aparición un nuevo tipo de mujer interpretado por Isabelle Huppert, que deja de lado el triángulo de poder anterior, tomando el personaje femenino el control total sobre el relato cinematográfico. En esta etapa se sucedieron los premios internacionales en festivales como Cannes, Venecia, Toronto o Montreal, o San Sebastián y Valladolid en España, premios tanto para él y sus películas como para las interpretaciones de Isabelle Huppert en particular. En los últimos años ha combinado también características de sus etapas anteriores como el triángulo amoroso de “Una chica cortada en dos” (2007) o contar nuevamente con Isabelle Huppert en “Borrachera de poder” (2006). Entre sus obras recientes destacan la adaptación de “Madame Bovary” (1991) o “No va más” (1997), premiada como mejor película y mejor director en San Sebastián, así como la crítica a la clase burguesa en “Gracias por el chocolate” (2000), “La flor del mal” (2003) y “La dama de honor” (2004). En 2003 recibió el premio a toda su carrera en los Premios del cine Europeo, así como en el Festival de Berlín de 2009. Su última película es “Bellamy” en la que Gérard Depardieu interpreta a un detective. También ha tenido sus pinitos como actor, su última aparición delante de las cámaras fue en la reciente “Gainsbourg (Vida de un héroe)”.

Gran aficionado a la buena mesa, era célebre por la costumbre de ofrecer buenas comidas durante los rodajes, por prohibir los sandwiches en éstos y comentaba, medio en serio medio en broma, que el origen de su gusto por la buena mesa estaba en su infancia, cuando, alérgico a la leche, hubo de ser alimentado con caldo de carne.

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