In Memoriam: Kim Ki-duk, lirismo, violencia y obsesión

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Querido Teo:

Antes de que este año se pusiera de moda el cine surcoreano con el triunfo en los Oscar de Bong Joon-ho, en los 90 ya surgió una corriente de directores orientales que hizo conocer al mundo nuevas historias, estilos y sensaciones. Uno de ellos fue Kim Ki-duk que, aunque había visto mermado su brillo de antaño, fue uno de los directores más respetados por la crítica y los festivales en los primeros años del siglo XXI. El cine y su vocación por el fue descubierta tarde, ya pasados los 30 años, en un viaje por Europa. Hoy hemos conocido su fallecimiento víctima del coronavirus (COVID-19) a los 59 años de edad.

Kim Ki-duk se movió bien en la combinación de lirismo oriental y violencia sórdida impactando al espectador de una manera tan hipnótica como natural. Es lo que provocó con algunas de las escenas más polémicas de “La isla” (2000), la cinta por la que empezó a obtener relevancia, era su cuarto largometraje, en la que una rana era golpeada hasta morir para después quitarle la piel de manera explícita y provocando más de una deserción en sus pases. Una brutalidad con lo que sólo pretendía hablar de la relación del hombre con la naturaleza, tanto desde un punto de vista primitivista como de conexión emocional, como mostró en “Primavera, verano, otoño, invierno y… primavera” (2003), una mirada al ciclo de la vida con el que la crítica se rindió a sus pies aupándole como el nuevo genio oriental.

Una joya que para muchos es superada por "Hierro 3" (2004) con la que ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Venecia (además del premio FIPRESCI de la Crítica), sólo unos meses después de que con "Samaritan girl" (2004) ganara el mismo galardón en el Festival de Berlín.

No logró mantener el estatus conseguido pero todos los festivales se lo rifaban llegando películas como "El arco" (2005), “Time” (2006), “Aliento (Breath)” (2007), “Dream” (2008) y “Amen” (2011), con la que compitió en el Festival de San Sebastián. Ese mismo año ganó en la sección Una cierta mirada del Festival de Cannes gracias al documental “Arirang”, una mirada a sí mismo como artista y su intención de resurgimiento.

Fue con "Pietà" (2012) cuando volvió como autor respetado no exento de polémica acusándose a su película de misógina. La cinta ganó el León de Oro del Festival de Venecia, era su cuarta participación en la sección oficial, siendo una puerta para otros trabajos como su libre versión de “Edipo Rey” en "Moebius" (2013) o su thriller vengativo "One to one" (2014), vista en el Festival de Sitges.

Al igual que su talento como director se fue difuminando, regodeándose en la violencia y lo grotesco, acusaciones de maltrato en los rodajes y presuntas agresiones sexuales a algunas de las actrices con las que colaboró terminaron de dilapidar su carrera saliendo del foco mediático de los grandes circuitos cinematográficos.

23 películas y 2 documentales conforman una carrera que iba a continuar el próximo año con un nuevo trabajo que actualmente estaba rodando en Letonia, lugar en el que se ha certificado su muerte. Lo que no se puede negar es la obsesión por unos temas que estuvieron presentes durante toda su filmografía como la sangre, la violencia, los bajos fondos y la crueldad del ser humano.

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Nacho Gonzalo

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Comentarios

Sílvia - 12.12.2020 a las 08:53

Un director siempre con propuestas estimulantes. Una pérdida para el cine, sin duda.

Pedro - 12.12.2020 a las 12:40

Siempre nos quedarán sus películas. Para mí, Hierro 3 es una película única, imprescindible.

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