In Memoriam: Robin Williams, gracias capitán

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Querido Teo:

Otra de esas noticias que hiela la sangre. Robin Williams, el cómico que tanto nos dio en los 80 y 90, ha sido encontrado muerto en su residencia de Tiburon, una de las islas de la Bahía de San Francisco, a los 63 años hablándose de un aparente suicidio por asfixia. El cadáver ha sido encontrado por la que era su tercera mujer, Susan Schneider, con la que se casó en 2011. Otro juguete roto de Hollywood que, aunque desde hace años era una sombra de lo que fue profesionalmente, y a pesar de que ya había padecido problemas con las adicciones y la depresión en tiempos pasados, además de una operación de corazón en 2009, nada podía hacer sospechar tan triste desenlace para un actor icónico en comedia y resolutivo en el drama y que deja muchos recuerdos para un par de generaciones cinéfilas gracias a su indudable carisma, esos ojos risueños a la par que tristes y la capacidad para llevar la magia de sus personajes al espectador.

Curtido en shows televisivos, demostrando desde el principio sus grandes dotes para la imitación y el manejo de la voz, su primer protagonista en cine no fue otro que Popeye en el bochornoso trabajo de Robert Altman en 1980, pero lejos de quedarse en personajes ridículos llenó de elegancia la comedia con personajes entrañables y con más profundidad de lo que podrían parecer. Daba vida al tipo inocentón apasionado por la literatura creado por John Irving en “El mundo según Garp” (1982), de George Roy Hill, que vive el empuje feminista de su propia madre y sufría el contraste cultural en “Un ruso en Nueva York” (1984) de Paul Mazursky. La década terminaría con dos personajes icónicos para él como el irreverente locutor que animaba desde las ondas a las tropas de “Good morning, Vietnam” (1987) de Barry Levinson y como el memorable profesor Keating de “El club de los poetas muertos” (1989) de Peter Weir. Entre medias su papel para “Las aventuras del barón Munchausen” (1988) para Terry Gilliam. A pesar de la admiración y cariño que despertaba entre sus alumnos subidos a sus mesas reclamando justicia por su capitán y vigía, no terminaba de ser respetado como intérprete a pesar de atesorar por esos dos trabajos sendas nominaciones al Oscar.

Los 90 fueron la época de la consagración y el éxito irrefrenable sucediéndose los papeles en los que Williams sacaba petróleo. Como el comprometido doctor de “Despertares” (1990), demostrando que cuando quería podía ofrecer también trabajos sobrios, en busca de el Santo Grial junto al Jeff Bridges de “El rey pescador” (1991), segunda colaboración con Gilliam y tercera nominación al Oscar, un Peter Pan talludito que vuelve a Nunca Jamás para salvar a sus hijos en el “Hook” (1991) de Steven Spielberg, el ingenioso e inigualable genio de la lámpara en “Aladdin” (1992), haciendo que por su gran trabajo se iniciara la tendencia de pedir que fueran reconocidas en los premios estas interpretaciones vocales llenas de matices para películas animadas, incluso los Globos de Oro le dieron un premio especial, y su entrañable Daniel Hillard padre infantilizado y divorciado que tenía que vestirse de la niñera entrada en años Efigenia Doubtfire sólo para seguir viendo y disfrutando de sus hijos en uno de sus trabajos más recordados y exitosos que le terminó valiendo un Globo de Oro y meterse para siempre al público en el bolsillo sin quedar por debajo ni mucho menos de otros travestidos ilustres como Jack Lemmon en “Con faldas y a lo loco” o Dustin Hoffman en “Tootsie”.

El techo estaba por venir. Williams continuaría haciendo reír en “Nueve meses” (1995), como un desternillante ginecólogo, o como gay alocado en “Una jaula de grillos” (1996) de Mike Nichols. Entretuvo en la aventurera “Jumanji” (1995), y demostró que no era más que un niño grande en “Jack” (1996), el trabajo más atípico de Coppola, “Un lío padre” (1997), coincidía con Billy Crystal con el que intervendría en un recordado capítulo de “Friends”, y “Flubber y el profesor chiflado” (1997), además de rodar con repartos y directores de prestigio como Kenneth Branagh en “Hamlet” (1996) o Woody Allen (con su inolvidable personaje de actor desenfocado) en “Desmontando a Harry” (1997). Ese mismo año (además de ser nombrado por Entertainment Weekly como el hombre vivo más divertido) dos jóvenes guionistas llamados Matt Damon y Ben Affleck le ponían en bandeja el papel de Sean Maguire en “El indomable Will Hunting”, recogiendo por ese trabajo el Oscar y por fin el reconocimiento de todos sus compañeros por el trabajo bien hecho valorándolo como el gran actor que era. Billy Crystal, presentador esa ceremonia, no dudó en saltarse el protocolo para dar un abrazo a su amigo en el momento en que recibía el premio.

Lamentablemente a partir de ahí vendría la cuesta abajo hacia papeles que o bordeaban lo ridículo o lo anacrónico o simplemente no estaban a la altura. La vistosa pero perdida en filosofía “Más allá de los sueños” (1998), la demasiado vilipendiada “Patch Adams” (1998) con un médico que era una analogía de su persona defendiendo la risa como la mejor cura, “Ilusiones de un mentiroso” (1999), a rebufo del éxito de “La vida es bella”, o “El hombre bicentenario” (2001), reencontrándose con el director Chris Columbus tras el éxito de “Señora Doubtifre”, son sólo una muestra de ello, intentando volver a la buena senda dramática en 2002 hasta con tres cintas, con su obsesivo y perturbado fotógrafo de “Retratos de una obsesión”, en “Smoochy” como cómico infantil de fama que intenta recuperar su puesto tras ser despedido por alcohólico y corrupto que intenta acabar con su sustituto, y en “Insomnio” (2002) en un duelo cara a cara con Al Pacino en los tiempos del primer Christopher Nolan.

En los últimos tiempos “La memoria de los muertos” (2004), su Teddy Roosevelt en las películas de “Noche en el museo” (2006), sus sacerdotes de “Hasta que el cura nos separe” (2007) y “La gran boda” (2013), “August Rush” (2007), “Dos canguros muy maduros” (2009), “Los locos de Hollywood” (2009), “El mejor padre del mundo” (2009), “La mirada del amor” (2013) y “El mayordomo” (2013) dando vida al presidente Eisenhower son sus trabajos más destacados, aunque también lo intentó sin fortuna en la televisión protagonizando esta pasada temporada “The crazy ones”, que terminó siendo cancelada, tras aparecer episódicamente en “Ley y orden: Unidad de víctimas especiales”, “Wilfred” y “Louie”, marchándose de juerga con el personaje de Louis C.K. tras conocerse en un entierro.

Que fuera también un buen tipo lo demuestra el hecho de que financiara el costoso tratamiento de Christopher Reeve (amigo desde los tiempos de estudiante en la Juilliard School) tras el accidente que le dejó tetrapléjico y que se quedara a cargo de sus hijos. Además, también se encargó de pagar la beca del último curso de interpretación de una estrella tan rutilante en estos momentos como Jessica Chastain. Viendo como ha terminado Robin William se hace mucho mas doloroso ver su triste declive en pantalla los últimos 12 años. Aun así, además del Oscar y el SAG cosechado en 1998 por “El indomable Will Hunting” (tras las nominaciones a los Oscar de “Good morning, Vietnam” en 1988, “El club de los poetas muertos” en 1990 y “El rey pescador” en 1992), ganó el Globo de Oro en 5 ocasiones (por la serie “Mork & Mindy” en 1979 que protagonizó como spin-off tras el éxito de su personaje en la previa “Días felices” en la que era un extraterrestre que llegaba a la Tierra para estudiar a los humanos, “Good morning, Vietnam” en 1988, “El rey pescador” en 1992, premio especial por “Aladdin” en 1993, “Señora Doubtfire” en 1994 y Cecil B. DeMille en 2005).

Robin Williams transmitía talento y ternura en la pantalla. Siempre en busca de la aceptación del público y de sus compañeros. Un actor que, sin duda, forma parte del imaginario colectivo de la adolescencia y juventud de un gran número de espectadores. Aunque su estrella y su chispa estaban cada vez más apagadas, nos deja helados el triste final de un cómico que, al menos, sí cumplió el gran objetivo de su profesión. Que siempre el público le vaya a recordar con cariño y con el agradecimiento por los grandes momentos vividos.

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VIDEO ESSAY: Robin Williams 1951 – 2014 from Nelson Carvajal on Vimeo.


Nacho Gonzalo

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Comentarios

David - 12.08.2014 a las 22:02

Artículo extenso, concienzudo y muy meritorio teniendo en cuenta la premura con que lo publicas, Nacho. Mis felicitaciones.

Sobre el actor, me quedo con 5 o 6 de sus películas serias. En esas reconozco que convencía. Pero me repele en sus películas más juveniles/infantiles.

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