Sesión de cine-cebolla: “El club de los poetas muertos”

Sesión de cine-cebolla: “El club de los poetas muertos”

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Querido primo Teo:

La película de hoy es uno de los títulos más recordados de la década de los ochenta. “El club de los poetas muertos” (1989) es la historia de la especial relación entre un grupo de alumnos de un colegio privado y su peculiar profesor de literatura. La película está protagonizada por un Robin Williams en estado de gracia que encarna al Sr. Keating, un personaje hecho a su medida. Williams atravesaba el mejor momento de su carrera. Un par de años antes había estado nominado al Oscar por “Good morning, Vietnam” y en los años posteriores realizaría otros dos grandes trabajos en “Despertares” y “El rey pescador”. “El club de los poetas muertos”, logró colarse en las principales categorías de los Oscar (incluyendo la nominación para el siempre eficaz Peter Weir), pero sólo pudo hacerse con el premio al mejor guión original.

El grupo de alumnos está encarnado por jóvenes talentos entre los que destaca el que a la postre tendría una carrera más fructífera: Ethan Hawke (Todd). Otros de los miembros del club son Robert Sean Leonard (Neil) y Josh Charles (Knox), dos actores “rescatados” por la televisión: el primero lleva ocho años siendo el Dr. James Wilson en “House” y el segundo estuvo nominado en la pasada edición de los Emmys por su interpretación en “The good wife”. Los alumnos comienzan el curso esperando pasar otro aburrido año en el elitista y estricto colegio Welton, pero todo cambiará cuando conozcan al profesor sustituto de literatura. El Sr. Keating (o como prefiere ser llamado, “Oh, capitán, mi capitán”), no tardará en conquistar a sus jóvenes pupilos gracias a sus métodos de enseñanza poco ortodoxos (que incluyen arrancar páginas de los libros y subirse a los pupitres) y a su discurso vitalista apoyado en el lema “carpe diem”. El efecto que produce en sus alumnos es de tal magnitud que los chicos deciden revitalizar el prohibido “club de los poetas muertos” (fundado por Keating en su juventud), y comienzan a organizar reuniones clandestinas para leer poesía.

El profesor se implica con sus alumnos hasta el punto de apoyar a Neil en su lucha por convertirse en actor, a pesar de la oposición de su autoritario padre. El tono mayoritariamente cómico de la película dará paso al drama más absoluto cuando Neil decida suicidarse después de que su padre le obligue a abandonar su sueño y a estudiar medicina. Ante este suceso, el director del centro, gracias a la ayuda de algunos alumnos “esquiroles”, decide despedir al profesor Keating. Finalmente, todos los alumnos se verán obligados a firmar una declaración que culpa a su mentor de la tragedia. La última escena de la película recoge el momento en el que Keating abandona el aula por última vez. Todd, su mayor defensor, decide homenajearle subiéndose encima de la mesa y gritando “¡Oh, capitán, mi capitán!”, y a éste se le irán uniendo varios de sus compañeros. La bella partitura (inequívocamente “ochentera”) de Maurice Jarre acompaña la emotiva despedida.

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Tu primo.
Janaji

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