Sesión de cine-cebolla: “Senderos de gloria”

Sesión de cine-cebolla: “Senderos de gloria”

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Querido primo Teo:

Ha pasado a la Historia como un director subversivo y provocador, pero en el cine de Stanley Kubrick también había lugar para la emoción. “Senderos de gloria”, uno de los mayores alegatos antibelicistas que se han visto en el cine, es probablemente la película con más corazón del director británico. Pero eso no significa que Kubrick dejara pasar la oportunidad de meter el dedo en la yaga, lo que hizo que la cinta no estuviera exenta de polémica (en Francia estuvo prohibida durante dos décadas). Aunque Kubrick ya había demostrado su talento en “Atraco perfecto” (1956), “Senderos de gloria” (dirigida con tan sólo 28 años) marcó un antes y un después en su carrera. Kubrick rodó de una forma tan moderna que vista hoy cuesta creer que sea una película de los años 50, metiendo la cámara en las trincheras de un modo que nunca antes se había visto. Como no podía ser de otra manera, Hollywood puso sus ojos en él, y su siguiente proyecto sería una producción tan ambiciosa como “Espartaco”.

“Senderos de gloria” es la adaptación de una novela basada a su vez en hechos reales ocurridos durante la Primera Guerra Mundial. La película arranca cuando el general Mireau (George Macready) recibe la orden de atacar una colina que representa un importante punto estratégíco. Pese a que es consciente de que la operación está abocada al fracaso, Mireau acaba aceptando la propuesta por miedo a que rechazarla le pueda costar su inminente ascenso. El coronel Dax (Kirk Douglas) es el encargado de dirigir la batalla, que como no podía ser de otra manera acaba con un resultado nefasto para el ejército francés. Después de esta dolorosa derrota, el general Mireau tiene claro que sus hombres necesitan un escarmiento, y con ese objetivo decide que tres de los soldados que participaron en el ataque (elegidos al azar) sean acusados de cobardía y condenados a muerte. El coronel Dax tratará por todos los medios de defender la inocencia de los soldados y evitar el trágico desenlace, pero todos sus intentos serán en vano.

La película podría haber terminado con la desgarradora (y magistralmente rodada) secuencia del fusilamiento, pero eso habría sido un final demasiado amargo. Afortunadamente, aún queda por delante el suficiente metraje como para que asistamos a la derrota del malvado de la función, el general Mireau, cuyos actos no quedarán impunes. Pero Kubrick aún nos tiene reservada una última escena que pondrá el broche de oro al film. Dax se detiene en la puerta de un bar lleno de soldados franceses. Los soldados gritan y ríen provocando una algarabía que se acrecienta aún más cuando aparece en escena una joven alemana. La chica, visiblemente asustada, comienza a cantar. En un principio, la canción resulta inaudible pero, poco a poco, los militares se van callando y la voz de la joven va ganando protagonismo. La cámara se detiene en los rostros de los asistentes. Las mismas personas que antes gritaban excitadas, ahora están conmovidas por la muchacha. Las lágrimas comienzan a correr sus rostros e incluso se animan a tararear la canción. Dax, que unos minutos antes había estado a punto de irrumpir en el bar indignado por el espectáculo al que estaba asistiendo, ahora sonríe. Hasta el propio Kubrick cayó rendido ante la chica, con la que contrajo matrimonio después del rodaje y que sería su esposa para el resto de su vida.

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Tu primo.
Janaji

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Comentarios

Andres - 29.04.2015 a las 10:20

Alguien sabe el titulo de la canción?

auster - 29.04.2015 a las 20:49

Hola Andrés, creo que ésta es la info que buscas:
http://en.wikipedia.org/wiki/The_Faithful_Hussar
Saludos

Andres - 01.05.2015 a las 09:30

Gracias auster

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