Las cinco secuencias de… Orson Welles

Las cinco secuencias de… Orson Welles

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Querido primo Teo:

Se han cumplido 25 años del fallecimiento de uno de los actores y directores más grandes de la historia del cine. El pasado 10 de octubre de 1985 moría de un ataque al corazón George Orson Welles a los 70 años de edad. Nos dejaría para la eternidad unas cuantas obras maestras. Orson welles nació en Kenosha, Wisconsin, en 1915, en una familia acomodada y que estimuló su creatividad artística desde muy pequeño por consejo del Dr. Bernstein, que compartía con la madre de Orson su pasión por la música y eran muy amigos. Pero su infancia no fue fácil. Su hermano mayor tenía problemas mentales, sus padres se separaron cuando Orson tenía 4 años, su madre murió a los 9, y su padre a los 15 años. El Dr. Bernstein fue el que se hizo cargo de la educación de Orson al morir su madre. Con sólo 10 años ya hizo su primera representación teatral en la escuela. El joven era muy inestable pero genial, así que el Dr. Bernstein lo envió a una prestigiosa escuela privada, y tras graduarse a los 16 años lo envió un año a Irlanda, donde comenzó su carrera teatral. Con 18 años debutaría en off-Brodway con, entre otros trabajos, un par de papeles de “Romeo y Julieta”, y al año siguiente se casaría, dirigiría su primer corto y aparecería por primera vez en la radio.

En 1937 fundaría junto a John Houseman la compañía Mercury Theatre, donde coincidiría con Joseph Cotten y otros actores que también aparecerían luego en las primeras películas de Welles. Tras interpretar varias obras teatrales, la compañía también participó en un programa de radio lo que dio lugar, en 1938, al primer gran éxito de Orson. La adaptación radiofónica de “La guerra de los mundos” de H. G. Wells en el día de Halloween, se convirtió en un gran acontecimiento, y debido al realismo de la representación, se dice que mucha gente llegó a creer que se estaba produciendo realmente una invasión marciana. Debido al éxito del programa de radio, el presidente de los estudios de cine RKO ofreció a Welles el que se considera el mejor contrato para un director que aún no había debutado: un contrato con libertad artística completa para dos películas. La primera de estas películas fue “Ciudadano Kane” (1941). Welles dirigió, produjo e interpretó el papel principal de la película, además de colaborar con Herman J. Mankiewicz en la escritura del guión; que cuenta la vida de Charles Foster Kane (personaje inspirado en el magnate William Randolph Hearst) a través de la investigación de un periodista tras su muerte. La película tuvo una buena recepción crítica y recibió 9 nominaciones a los Oscar, alzándose con la estatuilla de mejor guión. Sin embargo, la película no logró una buena taquilla por las trabas que puso el poderoso Hearst a la distribución de la película. La película fue muy innovadora tanto por su narrativa no lineal como por su nuevo estilo filmográfico, aprovechando la profundidad de campo, el uso del picado y el contrapicado, juegos de iluminación e inteligentes movimientos de cámara con grúas y travellings. También fue pionera en ciertos efectos visuales, usó un complejo maquillaje para representar las diferentes edades del protagonista, un buen uso del sonido que aprendiera en su experiencia radiofónica y una genial banda sonora compuesta por Bernard Herrmann. Sin embargo, tuvieron que pasar años hasta que la película fue realmente reconocida como la obra maestra que es. Hoy en día es frecuente encontrar la película entre las primeras de cualquier lista de las mejores películas de la historia.

En su segunda película para la RKO, “El cuarto mandamiento” (1942), Welles se quedó tras las cámaras dejando el papel protagonista para su amigo Joseph Cotten. Por desgracia, la película fue manipulada por la productora con cortes y añadidos, pero aún así es una maravillosa película que muestra una interesante reflexión sobre la decadencia de la aristocracia y los cambios sociales que conlleva el progreso. Tras un documental, una película de menor éxito y su segundo matrimonio con Rita Hayworth, Orson Welles dirigió en 1946 “El extraño”, y la protagonizó junto a Edward G. Robinson y Loretta Young. Se trata de un interesante relato sobre la búsqueda de un criminal nazi. Al año siguiente dirigió y protagonizó junto a la que todavía era su esposa el film “La dama de Shanghai” (1948) una de esas películas que hay que ver antes de morir.

Ni esta película ni su adaptación del Macbeth de Shakespeare que hizo con escaso presupuesto tuvieron éxito en taquilla, por lo que Welles abandonó Hollywood y se fue a Europa. De esta etapa destaca su aparición en la magistral “El tercer hombre” (1949) dirigida por Carol Reed y protagonizada por su amigo Joseph Cotten; y su película “Otelo” (1952), segunda adaptación de Shakespeare, que ganó la Palma de Oro de Cannes. En 1956 vuelve a Usamérica y participa en la radio y televisión además de seguir rodando interesantes películas, como “Sed de mal” (1958) una obra maestra del cine negro con un inmortal comienzo. La película la protagonizaban Charlton Heston y Janet Leigh junto al propio Orson Welles, que empezaba a tener en esta época sus problemas de sobrepeso. De nuevo, mientras Welles se encontraba rodando “Don Quijote en México” (proyecto al que volvería una y otra vez sin terminarlo nunca), el Estudio decidió modificar la obra de Welles para que quedara la trama más clara. Así que el actor y director decidiría abandonar de nuevo Hollywood e instalarse en Europa, donde era más apreciado; aunque antes tuvo tiempo de actuar en otras dos interesantísimas películas: “El largo y cálido verano” e “Impulso criminal”.

En esta última etapa sobresalen “El proceso” (1962) y “Campanadas a medianoche” (1965). Esta última fue una coproducción hispano-suiza que se hizo posible gracias al entusiasmo del productor español Emiliano Piedra. El argumento se basaba en parte de una larga pieza teatral que compusiera Welles en 1939 utilizando extractos de cinco dramas de Shakespeare. En 1970 volvió definitivamente a Hollywood y continuó con diversos proyectos hasta su muerte. Veamos ahora cinco de sus múltiples secuencias inmortales.

Ciudadano Kane (1941)

Es difícil elegir una sola secuencia en una película tan apreciada, pues tiene muchísimos momentos interesantes, como las secuencias inicial y final, la del discurso político, la fiesta en el Inquirer, pero he decidido quedarme con esta magnífica secuencia de desayunos. En ella, vamos descubriendo el deterioro de la relación entre Kane y su primera mujer simplemente viendo como interactúan en el desayuno a lo largo del tiempo. En sólo 2 minutos observamos como los dos personajes se van alejando mientras la mesa del desayuno se va haciendo cada vez más grande. La música también está compuesta para entender mejor lo que pasa.

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La dama de Shanghai (1947)

Esta escena en la casa de los espejos es un ejemplo magnífico de la maestría de Welles para jugar con la profundidad, la luz y los efectos visuales; además de resultar una forma maravillosa de terminar la película.

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El tercer hombre (1949)

Algunos dicen que esta es la aparición de un personaje más famosa de la historia del cine, la aparición de Harry Lime dura unos segundos, pero es magia pura. Porque es el instante en que aparece ese tercer hombre del que se habla en toda la película y al que nunca vemos. A la genial interpretación de Welles y Cotten se une una perfecta fotografía y la sensacional música de Anton Karas con su cítara. Y con esta secuencia comienza una excepcional segunda mitad de la película, que incluirá también otros momentos inolvidables como el diálogo en la noria o la persecución final en las cloacas.

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Sed de mal (1958)

Frontera con México. Un coche, una bomba, una pareja caminando, música de Henri Mancini y un genio como Orson Welles en la dirección. El resultado: un magnífico plano secuencia que está entre los mejores comienzos de película en la historia del cine.

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Campanadas a medianoche (1965)

En esta secuencia, disfrutamos con el personaje de Falstaff, interpretado por el propio director en uno de sus mejores papeles, que es un tipo orondo y bebedor, propenso a las exageraciones y a los chistes, y amante de la diversión por encima de todo. Aquí parodia al rey con una cacerola en la cabeza por corona. Otro momento memorable de la película es la larga secuencia de la batalla, de unos 20 minutos. Fue rodada en la Casa de Campo de Madrid, y está montada de manera prodigiosa. Además ha influido en el cine posterior, siendo por ejemplo la inspiración de las batallas rodadas para la película “Braveheart” (1995).

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