San Sebastián 2018: Un cuaderno negro entre el clasicismo y la parodia, el vestido rojo del subyugante Peter Strickland y la soledad y el duelo de una madre y una hija

San Sebastián 2018: Un cuaderno negro entre el clasicismo y la parodia, el vestido rojo del subyugante Peter Strickland y la soledad y el duelo de una madre y una hija

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Querido Teo:

En la cuarta jornada del Festival de San Sebastián las estrellas han tomado el protagonismo como es el caso de la doble rueda de prensa a la que hemos asistido con Timothée Chalamet y Felix Van Groeningen, actor y director de “Beautiful boy”, y con Ryan Gosling y Claire Foy, los protagonistas de “First man” de Damien Chazelle. Eso sí, también ha habido cine en la sección oficial con el drama histórico y pasional “Le cahier noir (The black book)” de Valeria Sarmiento y la inclasificable “In fabric” de Peter Strickland. En la siempre imprescindible Perlas se ha podido ver la rusa y musical “Leto” de la que ya hablamos en el pasado Festival de Cannes.

“Le cahier noir (The black book)” pretende ser un drama clasicista de época de pasiones y revueltas palaciegas y, aunque la premisa puede ser interesante y el empaque  está a la altura de las hechuras de la producción, el conjunto queda demasiado desequilibrado y tan subrayado en el lado más esperpéntico de sus personajes que no se puede evitar que la cinta termine recordando a un sketch de José Mota con personajes que aparecen de la nada en el momento más imprevisible aportando la solución en el momento justo o llevando al exceso el drama turbador que les infringe. Es la historia a finales del siglo XVIII de un pequeño huérfano de origen desconocido y de su joven cuidadora, también de procedencia incierta, que terminan siendo protegidos por un Marqués cuando su anterior señor fallece en extras circunstancias, presumiblemente envenenado. A partir de ahí intrigas vaticanas, una pasión que lleva a la destrucción moral y física de algunos de sus integrantes, duelos frente a frente, chismorreos en Versalles y el ambiente enrarecido e imprevisible de la Revolución Francesa. En definitiva la relación entre un crío y su cuidadora que tienen que superar los avatares y las distancias que les pone la vida, siempre unidos, obsesionados el uno con el otro, aunque les lleven a destinos fatales e incluso a actuar con algún personaje histórico como un Napoleón de teatrillo en un recorrido que les lleva desde Roma a París, desde Lisboa a Londres, desde Parma a Venecia con una voz en off que subraya este folletín histórico más telenovelero y menos arriesgado de lo que debiera, bien en lo formal pero desmadrado en su concepto de la pasión y en intentar llevar a cabo una especie de “Las amistades peligrosas” con sello francoportugués.

Peter Strickland era uno de los alicientes de la sección oficial de este año y el director ha cubierto todas las expectativas con una película sugerente, perversa, fetichista y pretendidamente cómica dentro de su terror lúgubre y opresivo en el que un vestido rojo es el asesino de la función o, al menos, el responsable de todas las desdichas que les ocurre a los que osan ponérselo. El director de “Berberian Sound Study” y “The Duke of Burgundy” vuelve a explorar en “In fabric” un cine arriesgado, barroco y que alterna sin complejos el terror cercano al “giallo” con la comedia negra centrándose sobre todo en dos personajes, una mujer negra separada que sufre los desplantes de su hijo artista y su petulante y desgarbada novia, y que quiere volver a rehacer su vida buscando citas románticas, y un gris y apocado oficinista a punto de casarse, siendo los vértices de todo ello la campaña de rebajas de invierno de un enigmático y abigarrado centro comercial. Un conjunto brillante, estimulante, enfermizo, raro e hipnótico a través de un retorcido relato pesadillesco sobre ese vestido maldito que deja escenas tan guiñolescas como icónicas desembocando en un final tan estruendoso como inolvidable en el que Strickland se permite cerrar en todo lo alto en una cinta que conecta en cierta manera con los universos de Argento o Winding Refn. Nos alegra, además, que se recupere en un papel de peso a Marianne Jean-Baptiste, nominada al Oscar hace ya más de dos décadas por “Secretos y mentiras”, dedicando atención también al divertido y ambiguo personaje de Gwendoline Christie y a una brillante Susanna Cappellaro como dependienta robótica y amante de las subordinadas. El calificativo “película de culto” (sea lo que sea eso) le va como anillo al dedo a “In fabric” que deja uno de los ejercicios más auténticamente estimulantes, libres y magistrales de esta edición.

Hemos vuelto a explorar la sección Nuev@s Director@s para acercarnos a la española “Viaje al cuarto de una madre”, el debut en el largometraje de Celia Rico que bien hubiera merecido formar parte de la sección oficial de este Festival. La cinta es un retrato íntimo y teatral de dos mujeres que intentan reubicarse entre ellas mismas en época de duelo confrontando la soledad y la incertidumbre de un futuro por escribir. La cinta, de sumo minimalismo y delicadeza, tiene cosas del cine de Sebastián Lelio y afronta con gran verdad la relación cotidiana de una madre y una hija que se quieren y se necesitan pero que, también, necesitan soltar amarras y volar por ellas mismas. La cinta se luce sobre todo por el trabajo de Lola Dueñas y Anna Castillo, impagable la primera en sus escenas mandando mensajes de WhatsApp e intentando volver a ilusionarse por la vida sea con series de TV o confección de trajes de baile. Una actriz soberbia de las muchas que están de Goya este año.

Timothée Chalamet es una de las estrellas emergentes del momento y, por ello, es con derecho propio una de las imágenes de esta edición que ayuda a seguir poniéndole en esa rampa hacia el estrellato después de ya haber conseguido una nominación al Oscar por su icónico trabajo de Elio en “Call me by your name”. Ahora va a por su segunda candidatura con el drama familiar “Beautiful boy”, cinta con pretensiones de premios que San Sebastián ha logrado incorporar en su sección oficial aunque, como ya comentamos en el Festival de Toronto, se queda en una estructura torpe, subrayada y sin fuerza con mejor premisa que resultado, sustentada por unos actores que no pueden hacer mucho más con lo que tienen entre manos en un proyecto interesante en la relación entre padre e hijo pero con sabor a fallido.

En la sección de Perlas también se ha podido ver “First man” de Damien Chazelle, de la que ya hablamos en su paso por Toronto, que ha estado representada en San Sebastián por Ryan Gosling y Claire Foy, ya con el estatus de estrellas, él gracias a su progresión en los últimos años que le ha llevado a ser uno de los mejores actores de la actualidad, y ella por haber ocupado el trono de la serie “The crown” durante las dos primeras temporadas de la serie de Netflix. Desde luego han sido los protagonistas de esta jornada protagonizando una rueda de prensa mucho más distendida que la de Chalamet, teniendo que ver seguramente mucho la fría recepción obtenida por la cinta de Groeningen.

Nacho Gonzalo

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