Sesión de cine-cebolla: “La vida es bella”

Sesión de cine-cebolla: “La vida es bella”

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Querido primo Teo:

La protagonista de esta sesión es una de las películas más populares de la década de los 90. “La vida es bella” (1998) fue un éxito absolutamente inesperado, teniendo en cuenta la mediocre carrera de Roberto Benigni (director, productor, guionista y protagonista de la cinta). En su momento, se convirtió en la película de habla no inglesa más taquillera de la Historia, y a día de hoy se la puede considerar como un nuevo clásico del cine. En la ceremonia de los Oscar celebrada en 1999, “La vida es bella” ganó3 premios, y Roberto Benigni venció “por los puntos” a Ian McKellen (“Dioses y monstruos”) en la categoría de mejor actor principal. Las otras dos estatuillas que se llevó la película fueron mucho más esperadas: mejor película extranjera y mejor música (en drama) para la recordadísima partitura de Nicola Piovani.

Como su propio título indica, “La vida es bella” es un canto a la vida, una fábula que combina magistralmente la comedia (la película está llena de frases y gags memorables) y el drama de su terrible contexto (el horror nazi). Resulta imposible ver esta película sin acordarse del cine de Charles Chaplin (especialmente “El gran dictador”), del cual Benigni bebe de forma evidente. Como también lo hace de los grandes clásicos del cine italiano (las comedias fellinianas o los dramas neorrealistas de Vittorio De Sica).

La película tiene dos partes muy diferenciadas: la primera, dramáticamente mucho más ligera, arranca cuando Guido (Benigni) llega a un pequeño pueblo dela Toscana para alojarse en casa de su tío. Allí se enamorará perdidamente de Dora (Nicoletta Braschi, su mujer en la vida real), una profesora a punto de casarse, y desde ese momento hará todo lo posible por conquistarla. Varios años más tarde, Guido ha logrado hacer realidad todos sus sueños: se ha casado con Dora, ha tenido un hijo (Giosué) y regenta una librería (a la que no tienen acceso “las arañas y los visigodos”). Pero su vida cambiará bruscamente cuando él y su hijo son internados en un campo de concentración. A partir de entonces, Guido tratará de convencer a su hijo de que todo es un juego y de que cada acto que realizan allí les ayuda a sumar puntos para conseguir el gran premio final: un tanque. La otra gran preocupación de Guido será tratar de comunicarse con su mujer, que ingresó en el campo voluntariamente. Uno de los momentos más emotivos de la película es la escena en laque Guido pincha la canción La vie en rose para que su mujer pueda escucharla.

Perola escena que se merece un puesto de honor en nuestro particular museo de las escenas más lacrimógenas del cine es el reencuentro del niño con su madre. La escena se sitúa justo después del asesinato de Guido. Giosué, que desconoce que su padre acaba de ser ejecutado prácticamente ante sus ojos, sale de su escondite y se encuentra frente a frente con un enorme tanque, del que sale un soldado americano que recoge al pequeño. El inocente niño entiende que el enorme vehículo que tiene ante él es el premio por haber ganado el concurso. Giosué se encuentra disfrutando de “su premio” cuando distingue a su madre entre el grupo de prisioneros que acaban de ser liberados. El niño se lanza sobre los brazos de su madre y le expresa su alegría por haber ganado, mientras que la voz en off del propio Giosué ya adulto nos recuerda el enorme sacrificio que realizó su padre.

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Tu primo.
Janaji

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Comentarios

David - 04.07.2012 a las 21:58

Odiosa me resultó al verla en el cine cuando se estrenó y odiosa, casposa y empalagosa me sigue parecendo muchos años despues. Es la prueba de que al público (yo incluído pues pagué la entrada) puedes venderle cualquier estupidez, sólo hace falta publicitarla suficientemente.

Santiago - 05.07.2012 a las 11:18

Comprendo que pueda resultar empalagosa, pero ¿Odiosa y casposa? Sugiero suprimir el consumo de radicales libres.

Julián - 04.10.2012 a las 00:01

Roberto Benigni se inspiró en una novela de Primo Levi, judío italiano que estuvo en un campo de concentración y sobrevivió. Asimismo, el actor recordaba, como ejemplo cuando pensó el estilo de su película: “Trotsky, cuando los hombres de Stalin iban a matarle, aun así pensaba que la vida era maravillosa”.
RB trataba de mostrar la forma de sobrevivir de un pobre diablo en un entorno extremo, con un sentido del humor negro muy italiano, lo hemos visto con grandes actores de aquel país.
A mi me gustó, y Benigni es el alma de la película, junto con el niño (Giorgio Cantarini). Lástima que el posterior y gordísimo fracaso de PINOCHO hundiera su carrera, y ahora haga de vez en cuando lo que pueda. También debemos tener en cuenta que es, como Nanni Moretti, un furibundo anti-Berlusconi, y en Italia, si no tienes el apoyo del Cavaliere, no te comes una rosca en el mundo del espectáculo.
Ahora le hemos vuelto a ver en A ROMA CON AMOR de Woody Allen, en una notable historia de un pobre hombre que se hace famoso de repente, donde vemos a un Benigni más contenido.

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