“Diamantes en bruto”

“Diamantes en bruto”

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La web oficial.

El argumento: Howard Ratner es el propietario de una joyería ubicada en el barrio de los diamantes de la ciudad de Nueva York que vende en exclusiva a ricos y famosos. Un día se produce un importante robo que le obliga a tener que afrontar una deuda económica que no está preparado para pagar.

Conviene ver: “Diamantes en bruto” es la depuración estilística y argumental del cine de los Safdie tras quedarse cerca de ello en “Good time”, cinta con la que compitieron en el Festival de Cannes 2017. Ahora es el turno de una espiral que entronca con el cine de Sidney Lumet y el de Martin Scorsese (productor de la cinta) sobre un joyero que acaba en un desquicie casi kafkiano en un entorno opresivo y con una buena descripción de personajes en la compleja comunidad judía de Nueva York, entre sus lazos poder y la burla arquetípica que despiertan entre los demás. La ansiedad, la locura y la oscuridad en un Nueva York auténtico en el que el protagonista interpretado de manera desbordante por Adam Sandler se ve inmerso en un juego de adicción, adrenalina, ambición y expiación poniendo tanto a él como a su familia y los que le rodean en peligro. Un guión inteligente, bien medido y en el que todo fluye conformando un thriller frenético, sucio, urbano y con mucho baloncesto, referencias a la cultura social y, sobre todo, humor negro sobre la voracidad del sistema frente al individuo que bebe del cine rebelde, rabioso y seco de los 70. Adam Sandler borda ese papel de víctima del capitalismo, un judío codicioso y enganchado al juego y a las apuestas que trapichea con joyas a varias bandas entre la clase alta en el concentrado tramo de la calle 47 llamado Diamond District, entre rascacielos y suburbios, siendo tan arrogante como mequetrefe y chanchullero que se sube a un tren de vida del que puede descarrillar en cualquier momento pasando de la apariencia de triunfador a la vulnerabilidad desamparada de alguien del que todo depende de un hilo con cualquier paso en falso o volantazo del destino. La música de Daniel Lopatin, el manejo de la cámara como un aporte visual asfixiante y vibrante y los planos saturados en 35mm de Darius Khondji dan empaque y atmósfera extrema para una cinta en ritmo trepidante que saca todo el potencial como actor de Sandler, especialmente en una portentosa media hora final de puro brío actoral, bien secundado por Idina Menzel, Julia Fox, Lakeith Stanfield, Judd Hirsch, el cantante The Weeknd o el jugador de baloncesto Kevin Garnett, fascinado por una piedra de ópalo que desata todo el entramado. Una propuesta que, además, no necesita de reforzar innecesariamente la carga dramática ni sobreexplicar las situaciones para ofrecer gran cine y dejar al espectador anonadado e impactado ante sus recursos estilísticos manteniendo con brío el desarrollo de este corre que te pillo que nunca naufraga y que deja buenas escenas como la de la subasta o las que tienen lugar en ese microcosmos que termina siendo la joyería que regenta el protagonista. Los Safdie siguen construyendo una carrera inteligente a un paso de dar el salto a circuitos mayoritarios y como presencias en el cine que cada vez despiertan más interés desembocando en un final tan impactante como coherente ante el cariz que toma la historia y que demuestra que la ambición y la sed materialista no entiende de alianzas o de piedad.

Conviene saber: Los hermanos Benny Safdie y Joshua Safdie ganaron el premio al mejor director en la Asociación de Críticos de Nueva York (NYFCC) y mejor actor y guión en la Junta Nacional de Críticos (NBR).

La crítica le da un OCHO

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