Cine en serie: "Condena", cárceles a la inglesa

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Querido Teo:

La ficción carcelaria nos ha proporcionado algunas de las grandes películas y series de la Historia, mejores cuanto más se alejan del espectáculo y se acercan a la vida real en una cárcel, monótona, desgastante y de una violencia que hasta siendo baja en intensidad es permanente y peligrosa tanto para el cuerpo como para la mente. De hecho, son muchos los que piensan que buena parte de los reclusos necesitan más psiquiatras que guardianes.

"Condena" ofrece tres capítulos de una historia estremecedora por realista y porque sus dos víctimas protagonistas podrían ser muchos de sus espectadores. Es probable que alguno de los que leáis esto hayáis conducido alguna vez bastante borrachos y hayáis tenido la suerte que no tiene Mark Cobden, un profesor convencional enfermo de alcoholismo, con mujer e hijos, interpretado soberbiamente por Sean Bean. Su condena es a cuatro años en una prisión británica donde será apodado "El profesor".

No hay que ser un gran aficionado a la pantalla para poder citar con bastante exactitud el protocolo de ingreso en una cárcel anglosajona, sobre todo norteamericana: Dejar los objetos personales, desnudarse por completo, agacharse, ser examinado con detalle humillante, etc. Volver a verlo en el primer minuto de la serie no resulta una mera repetición de algo sabido porque Bean lo convierte en dolorosamente próximo. A partir de ahí todo lo que ocurrirá te mantiene pegado, interesado y también alarmado de que la voluntad política y la tecnología actual no hayan terminado con la indefensión y abusos en prisiones donde a menudo se mezclan delincuentes ocasionales con posibilidades de recuperación, junto a otros que no parecen tenerla y ni siquiera desearla. Bajo el derecho a cierta privacidad, se practica la ley del más fuerte y "El profesor" no lo es.

La otra víctima de esta historia no es otra que un funcionario veterano, con un expediente intachable, que ha conseguido mantener el equilibrio entre la firmeza y la justicia, incluso no perder el sentido de la compasión o la amabilidad, interpretado por otro de los grandes actores clásicos británicos de la actualidad, Stephen Graham. Graham se ve sometido a un chantaje que, pienso, seguramente cualquiera o la mayoría de los espectadores aceptaríamos sin demasiadas dudas. Entre ambos y un par de secundarios eficaces, hacen una radiografía de un sistema penitenciario apoyado en 40 prisiones en situación preocupante con 10 de ellas calificadas varias veces de "situación muy alarmante".

Ambos protagonistas serían calificados por cualquiera de nosotros como hombres decentes que intentan sobrevivir a un entorno hostil. Bean no se informó demasiado porque «quería que fuera nuevo. Que todo fuera un shock para mí, que el entorno y los presos me asustaran, igual que impactan a mi personaje».

La serie está escrita por el mismo autor de "Acussed" y "Broken", que también son grandes series de los últimos años, y que entra a saco en un sistema penitenciario corroído que convierte las cárceles no sólo en celdas para criminales, sino en un pozo para enfermos mentales.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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