“Buenos presagios”

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Habría que sacar de nuestra biblioteca “Yo, Lucifer” de Glen Duncan para encontrar tanto humor diabólico veteado de crítica social como el que sale a chorros de las páginas de este libro, escrito mucho antes y reconocido como un clásico en su género.

Título: “Buenos presagios”

Autor: Terry Pratchett y Neil Gaiman

Editorial: Planeta

Con el humor ocurre como con la radio, hay que sintonizar y ha sido fácil porque me relajan las buenas historias que ironizan con personajes bíblicos. Aquí hablamos de un ángel y un demonio integrados como personas entre nosotros, y entregados a facilitarnos y fastidiarnos la vida. Menos mal que, según el libro, queda poca, porque Dios ha apretado el botón donde dice Apocalipsis… lo que comienza con el nacimiento de… correcto…. El Anticristo.

Esta novela, escrita hace ya más de 30 años por dos jóvenes que pasaron un verano divirtiéndose al hacerlo y sin esperar mucho más que repartirse el adelanto de la editorial, parodia a “La profecía”, y demás historias de posesión demoníaca, destilando acidez sobre la sociedad en general, y la británica en particular, como se demuestra hasta en el humor de las notas: “[30] NOTA para los jóvenes y los americanos: Un chelín= Cinco peniques. Es más fácil comprenderlo conociendo el antiguo sistema monetario británico. Las unidades más pequeñas eran cuartos de penique, medios peniques, monedas de tres peniques y monedas de seis peniques. Dos monedas de seis peniques= un chelín. Dos chelines= un florín. Un florín y seis peniques= media corona. Cuatro medias coronas= un billete de diez chelines. Dos billetes de diez chelines= una libra (o 240 peniques): Una libra y un chelín= una guinea”. Los británicos rechazaron el sistema decimal durante mucho tiempo porque lo veían demasiado complicado.

Sus autores fueron sorprendidos por el culto que fue creciendo y creciendo alrededor de “Buenos presagios”. Durante una de las típicas sesiones de firma de ejemplares, un muchacho apareció con una caja de nogal hecha a medida con runas de plata en la tapa y con el interior forrado de terciopelo negro; en su interior reposaba el ejemplar. En otra ocasión una fan les pidió que le firmaran en el brazo. Lo que para ambos tuvo un cierto pase, pero que fuera a la tienda de tatuajes de al lado y volviera una hora después para enseñarles el resultado en plena inflamación ya no les hizo la menor gracia. Firmaron miles de ejemplares. Muchos tan manoseados que prácticamente se desintegraban; si se encontraban con uno nuevo e impecable… “Era porque los otros cinco que tenía el lector se lo robaron sus amigos, los fulminó un rayo o se los comieron las termitas gigantes de Sumatra… Ah, y al parecer, tienen uno en la biblioteca del Vaticano. Queremos creer que así es”, decían en el prólogo a una de las ediciones.

Pratchett y Gaiman publicaron la novela con la esperanza de llevarla a la pequeña pantalla. Tras 30 años y la muerte de Pratchett, Neil Gaiman lo ha conseguido: Amazon Prime Video estrenó en Mayo “Good omens”, con producción de la BBC, y Planeta aprovecha el impulso televisivo para sacarla en edición de bolsillo.

“Lo inesperado no es el Apocalipsis en sí, sino que un demonio vividor y un ángel puntilloso no estén dispuestos a aceptar tan fácilmente eso del “fin de la civilización tal y como la conocemos”; al igual que es extraño un demonio al que los mortales le caemos bien, un defecto considerable para un demonio. Trata de hacernos desgraciadas nuestras breves vidas porque es su trabajo, pero no puede imaginar nada peor, ni de lejos, que lo que nosotros mismos inventamos… como si tuviéramos un don para ello… “Era una parte de ellos, en cierto modo. Nacían en un mundo que estaba contra ellos de mil pequeñas maneras, y dedicaban la mayor parte de sus energías a empeorarlo”. A lo largo de los años, de los siglos, a este demonio se le hace cada vez más difícil dar con algo demoníaco que destacara del trasfondo natural de maldad generalizada. En alguna ocasión estuvo a punto de mandar un mensaje Allá Abajo para decir: “Mirad, más vale que lo dejemos estar, que nos olvidemos de tanto Desastre y de tanto Pandemónium y todo lo demás, y que nos larguemos de aquí, porque no les podemos hacer nada que ellos no se hayan hecho ya, porque además inventan cosas que a nosotros jamás se nos hubieran ocurrido siquiera, que normalmente tienen que ver con electrodos. Tienen lo que a nosotros nos falta. Tienen imaginación”.

Terry Pratchett es uno de los escritores más imaginativos de la literatura fantástica en las últimas décadas, aportando un sentido del humor inteligente y afilado, creador del enorme universo de “Mundodisco”. Neil Gaiman, entre otras muchas cosas, es el autor de “American Gods” y estuvo muy presente en la creación de la primera temporada de la serie. Literatura sarcástica, irónica, que trata de una historia de amistad entre dos enemigos destinados a combatirse, superados por un síndrome nacido del contacto con la humanidad.

Carlos López-Tapia

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