Conexión Oscar 2014: Chiwetel Ejiofor, la esclavitud que logra prestigio y popularidad

Conexión Oscar 2014: Chiwetel Ejiofor, la esclavitud que logra prestigio y popularidad

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Querido Teo:

Hay actores que saltan al estrellato de manera repentina y a golpe de taquillazo, mientras que otros van cimentando una carrera larga llena de papeles secundarios o esporádicos en los que el talento poco a poco va fraguando hasta que llega el gran punto de inflexión que añade prestigio y mayor popularidad a ese intérprete. A ese sueño americano cinematográfico suele contribuir la Academia cuando lo refrenda con la candidatura al Oscar haciendo que ese actor o actriz (del que solemos conocer más el rostro que el nombre) entre por derecho propio en las ligas grandes actorales. Es el caso por ejemplo de Richard Jenkins que en 2009 recibía por “The visitor” una meritoria candidatura como protagonista tras años de gran secundario en infinidad de trabajos. En un año marcado por el black power es el turno de Chiwetel Ejiofor, actor británico de 36 años que, a pesar de haber sido secundario en trabajos destacados de la última década y atesorar ya 3 nominaciones a los Globos de Oro, consigue la popularidad (y que más de uno aprendamos a escribir y pronunciar su nombre) con “12 años de esclavitud” dando vida a Solomon Northup, un músico negro que es vendido como esclavo y enviado de Nueva York a Louisiana, en un trabajo que le pone muy cerca de ganar el Oscar.

Nacido en Londres pero de ascendencia nigeriana, la historia familiar de Chiwetel está marcada por el accidente de coche que sufrió con su padre en Nigeria cuando sólo tenía 11 años y que le costó la vida a su progenitor. Fue en el teatro donde dio sus primeros pasos con un papel de tanta enjundia como el de Otelo en un montaje de 1995. Repetiría el rol en 2007 con un gran reparto en el que Ewan McGregor era el maléfico Yago y, el por aquel entonces casi debutante, Tom Hiddleston era Casio. Ejiofor, que demuestra que la nominación al Oscar es una constatación de un talento demostrado durante años, ya ganó el Laurence Olivier (el premio más importante del teatro británico) por su encarnación del celoso moro.

Su debut en el cine fue con una película con la que “12 años de esclavitud” guarda algunas similitudes. Además de eso, se ponía bajo las órdenes del director con el que todo actor sueña con rodar alguna vez. Él lo consiguió a la primera siendo el intérprete que trabajaba para las tropas americanas en “Amistad” (1997) de Steven Spielberg.

Tras emocionar en 2001 con “My friend Soweto”, Stephen Frears le brindó ser el protagonista de “Negocios ocultos”, un thriller que era mucho más de lo que parecía y en el que trabajó junto a Audrey Tautou, Sergi López y Sophie Okonedo. A pesar de conseguir la nominación al Oscar al mejor guión original, es una de las películas menos conocidas de Frears. Eso no impidió que el buen trabajo de Ejiofor le valiera el premio al mejor actor de los premios independientes del cine británico y también la candidatura a mejor actor en los premios del cine europeo. Sin abandonar el teatro (“Blue/Orange” de John Penhall le valió un premio de la crítica teatral y fue el Romeo de la inmortal obra de Shakespeare) cogió carrerilla en el cine no enterándose de los sentimientos de su mejor amigo hacia su recién convertida esposa en “Love actually” (2003), con la comedia de enredo “Ella me odia” (2004), el primer trabajo como director de Tom Hooper “Tierra de sangre” (2004) junto a Hilary Swank, y siendo el pianista de la difusa “Melinda y Melinda” (2004) de Woody Allen.

En 2005 rodó bajo las órdenes del primer director negro nominado al Oscar, John Singleton, en “Cuatro hermanos” y en un breve papel en “Serenity” de Joss Whedon. Ese mismo año con “Pisando fuerte” de Julian Jarrold llevaba a cabo todo un cambio de registro dando vida a una drag queen que regenta el cabaret que supondrá todo un filón para el heredero del negocio de una fábrica de zapatos. A pesar de ser acusada de algo convencional, los críticos destacaron la labor del actor resolviendo un papel complejo de una manera que estaba al alcance de muy pocos. Tal fue así que la película cruzó el charco y en 2007 era candidato al Globo de Oro en la categoría de actor de comedia o musical por ese papel. Una edición en la que hizo doblete por su trabajo en el telefilm “Tsunami: El día después” que, de manera coral, analizaba como afectaban a varias personas los hechos acontecidos en Tailandia en Diciembre de 2004.

Desde ese momento trabajar tanto en USA como en el Reino Unido ha sido una constante para Ejiofor siendo compañero de Denzel Washington en “Plan oculto” (2006) de Spike Lee y “American gangster” (2009) de Ridley Scott, y formando parte también de “Hijos de los hombres” (2006) de Alfonso Cuarón, ser el manager de la estrella de la radio y activista Ralph “Petey” Greene en “Talk to me” (2007) junto a Don Cheadle, como un instructor de artes marciales que acaba inmerso en el mundo del cine por haber salvado a una estrella en “Cinturón rojo” (2008) de David Mamet, la catastrófica “2012” (2009) de Roland Emmerich, y “Salt” (2010) de Phillip Noyce junto a Angelina Jolie. El telefilm sobre el apartheid “Endgame” le valió su tercera nominación al Globo de Oro en 2010 y también en el campo de la televisión se le ha visto protagonizando las series británicas “The shadow line” (2011) y “Dancing on the edge” (2013), así como intervenir este mismo año en el telefilm “Phil Spector”.

“12 años de esclavitud” es su confirmación definitiva en el cine USA con uno de esos papeles que justifican la carrera de actor gracias a la brutalidad y emoción que lleva implícitos. Fue la primera opción del director ya que tenía claro que Chiwetel reunía la elegancia y humanidad que requiere el personaje. Aunque la carrera de mejor actor está muy competida, Chiwetel tiene el hueco asegurado y peleará por la victoria duramente intentando destacar sobre la alabada transformación física de Matthew McConaughey, el lucido comeback de Tom Hanks en “Capitán Phillips” y el factor veteranía de Robert Redford en “Cuando todo está perdido”. Quizás, al igual que ocurrió con Adrien Brody en “El pianista”, las penurias que vive el personaje y el reto actoral de toda una vida que supone para Chiwetel pueda inclinar la balanza a su favor, más si tenemos en cuenta que es el alma de la película que tiene toda la pinta de ser el caballo ganador, al igual que ocurrió con Tom Hanks (Forrest Gump), Kevin Spacey (American beauty), Russell Crowe (Gladiator), Colin Firth (El discurso del rey) y Jean Dujardin (The artist), los últimos cinco casos en los que el Oscar a la mejor película y al mejor actor han coincidido. En todo caso, gane o no, Chiwetel Ejiofor siempre recordará esta temporada de premios como aquella que le hizo ganar popularidad y prestigio gracias a un papel que ya es un antes y un después en su carrera, algo que en definitiva es lo que persigue todo actor y que sólo está al alcance de los elegidos.

Nacho Gonzalo

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