Conexión Oscar 2014: Un black power más presente que nunca

Conexión Oscar 2014: Un black power más presente que nunca

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Querido Teo:

No sólo de la lucha por la supervivencia vive temáticamente esta carrera por el Oscar. La Academia siempre busca ser lo más políticamente correcta posible y también se escribe su Historia con momentos como la primera negra ganadora del Oscar (Hattie McDaniel por “Lo que el viento se llevó”) o la primera mujer en ganar el Oscar en dirección (Kathryn Bigelow por “En tierra hostil”). El black power siempre ha estado muy presente en el seno de la Academia al igual que la propia raza negra ha ido poco a poco (y no sin dificultades y episodios dolorosos todavía cercanos) acortando ese desequilibrio latente en la sociedad USA. En la Historia de los Oscar hay tres momentos clave en los que esta raza ha tomado protagonismo (el citado premio para McDaniel), el de Sidney Poitier como mejor actor protagonista por “Los lirios del valle” en 1964 y el doblete protagonista conseguido por Denzel Washington y Halle Berry en 2002, año en el que curiosamente Poitier recibía el premio honorífico y en el que la Academia (no fue una casualidad) antepuso ese titular a cualquier otro debate sobre los premios.

“El mayordomo” de Lee Daniels refleja perfectamente la importancia de la figura de Poitier en la década de los 60, no sólo por esa estatuilla, sino por encarnar el ideal de negro concebido por el ciudadano blanco USA. En unos años en los que la esclavitud propiamente dicha ya era cosa del pasado, la irrupción de los movimientos sociales en los 60 y 70 con figuras como las de Martin Luther King y Malcolm X peleaban por una igualdad de derechos todavía no conseguida en la sociedad yanqui quedando reflejado en cintas que estuvieron presentes en los Oscar como “Adivina quién viene a cenar”, “Paseando a Miss Daisy” o “Criadas y señoras”.

A pesar de que siempre se ha considerado que el voto afroamericano tiene su peso en la Academia, es verdad que eso no ha sido patente hasta la última década. Desde 1939 a 2001 sólo seis actores negros ganaron el premio (Hattie McDaniel por “Lo que el viento se llevó” en 1940, Sidney Poitier por “Los lirios del valle” en 1964, Louis Gossett Jr. por “Oficial y caballero en 1983, Denzel Washington por “Tiempos de gloria” en 1990, Whoopi Goldberg por “Ghost” en 1991 y Cuba Gooding Jr. por “Jerry Maguire en 1997). Luego vendría el doblete de 2002 con Denzel Washington por “Día de entrenamiento” y Halle Berry por “Monster´s ball”. A partir de ahí ha habido dos actores premiados en la categoría de protagonista (Jamie Foxx por “Ray” en 2005 y Forest Whitaker por “El último rey de Escocia” en 2007), uno en la de reparto (Morgan Freeman por “Million dollar baby” en 2005) y tres mujeres en la categoría de reparto (Jennifer Hudson por “Dreamgirls” en 2007, Mo´nique por “Precious” en 2010 y Octavia Spencer por “Criadas y señoras” en 2012). En total, de las 14 ocasiones que un actor negro ha ganado el Oscar, 8 han sido en lo que llevamos de siglo XXI. No hay que olvidar a otros actores como Will Smith, Djimon Hounsou o Viola Davis que (aunque no hayan ganado nunca) al menos demuestran su posicionamiento en Hollywood con dos candidaturas para cada uno.

El dato anterior no tiene que hacer pensar en un racismo por parte de la Academia, sino más bien en una circunstancia de su tiempo. Los actores negros (salvo excepciones) no encontraron grandes papeles en el cine hasta los 80 más que nada porque su realidad quedaba oculta o de mero soporte de la motivación del protagonista blanco o la clásica familia media USA. Las tornas han cambiado y estos actores han pasado, de ser un cameo o un mero cliché, a ganar peso con personajes con más matices y motivaciones que les han equiparado a cualquier otro papel, aunque todavía (sobre todo las actrices negras y los actores que no son Denzel Washington o Will Smith) tienen que recurrir a personajes de mayor extensión pero que al final terminan adoptando el cliché gritón, picaresco o barriobajero (no hay más que ver las últimas ganadoras negras de la categoría de actriz de reparto).

En plena era Obama (y con el poder mediático de Oprah) no nos tiene que extrañar que películas como “Precious”, “The blind side” o “Criadas y señoras” hayan encontrado su público y ver aupada sus opciones como nominadas al Oscar de mejor película con el fin de agarrarse a una corrección política que lava conciencias de manera un poco ficticia.

Este año tres películas como “12 años de esclavitud” (con la historia real de Solomon Northup vendido como esclavo a una plantación de algodón), “El mayordomo” (la historia del mayordomo negro que sirvió durante décadas en la Casa Blanca) y “Fruitvale Station” (una mirada casi documental de la muerte de Oscar Grant, un joven negro de 22 años, a manos de un policía) coinciden y potencian que podamos tener una gran presencia negra en estos Oscar.

Hasta cuatro actores negros podrían pelear por la nominación al Oscar de mejor actor (Chiwetel Ejiofor por “12 años de esclavitud”, Forest Whitaker por “El mayordomo”, Michael B. Jordan por “Fruitvale Station” e Idris Elba por “Mandela: Long walk to freedom”) aunque a las alturas que estamos ya podemos decir que lo más probable es que sólo esté Ejiofor y, como mucho, Whitaker si finalmente se cuela en la quinta plaza. Sería el cuarto doblete negro en la categoría tras los de Denzel Washington por “Día de entrenamiento” y Will Smith por “Ali” en 2002, Jamie Foxx por “Ray” y Don Cheadle por “Hotel Rwanda” en 2005 y Forest Whitaker por “El último rey de Escocia” y Will Smith por “En busca de la felicidad” en 2007. En todos esos años, ganó uno de los dos candidatos.

En las categorías de reparto nos encontramos al somalí Barkhad Abdi, cada vez más asentado en sus posibilidades por su trabajo en “Capitán Phillips” y, aunque sus opciones son muy escasas, podría acompañarle David Owelowo, el hijo activista de “El mayordomo”. Eso sí, en la categoría femenina sería un hito histórico que hasta tres actrices negras fueran candidatas: Lupita Nyong´o por “12 años de esclavitud”, Oprah Winfrey por “El mayordomo” y Octavia Spencer por “Fruitvale Station”. Nada descabellado, aunque ahora mismo Spencer es la rival más débil del oscarómetro en esa categoría.

Pero si hay un nombre que realmente puede sustentar que este sea el año del black power ese es Steve McQueen, nombre asociado hasta ahora al icónico actor de “La gran evasión” y que ahora se reencarna en el que es llamado “el Coppola negro”, más que por su talento por su aspecto físico. En efecto, sólo dos directores negros han sido candidatos al Oscar, John Singleton por “Los chicos del barrio” en 1992 y Lee Daniels por “Precious” en 2010. Con McQueen a la tercera sería la vencida y desde luego el titular de primer director negro de la Historia en ganar el Oscar (además de provocar urticaria en Spike Lee) sería la gran anécdota de esta edición. Sólo queda confirmarlo dentro de unos meses, pero parece que este año el black power en los Oscar amenaza con estar tan presente (o incluso más) que en esa comentada edición de 2002 en el que las lágrimas de Halle Berry certificaban que la raza negra había dado un paso más en su integración en la sociedad USA.

Nacho Gonzalo

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