El cine de Pixar de poco a mucho, juguetes, hormigas y peces amnésicos

El cine de Pixar de poco a mucho, juguetes, hormigas y peces amnésicos

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Querido Teo:

El 5 de febrero de 1999 se estrenaba en España “Bichos. Una aventura en miniatura” (1998), el segundo título de la productora Pixar en asociación con Disney. Una compañía que cuatro años antes había revolucionado el mundo del cine presentando al mundo la primera película generada completamente por ordenador y que llevaba por título “Toy Story” (1995). La hazaña fue tal que la Academia recompensó a su director, John Lasseter, con un Oscar honorífico por su logro técnico y artístico.

Pero la historia de Pixar comenzó mucho antes de “Toy Story” (1995). En realidad comienza en 1979 de la mano de George Lucas tras el éxito de “La guerra de las galaxias” (1977) bajo el nombre de The Graphics Group, la división de computación de Lucasfilm. Para ello, Lucas reclutó a Ed Catmull, un experto en ciencias de la computación que siempre había tenido espíritu creativo y que, junto a Alvy Ray Smith, comenzó a desarrollar un programa informático que llevaba por nombre RenderMan. Programa capaz de generar imágenes digitales tridimensionales. Obviamente, los primeros resultados de dicho software (como cualquier tecnología en pañales) carecían del realismo del que es capaz a día de hoy, pero supuso una auténtica revolución a nivel técnico.

En 1982, The Graphics Group empezó a colaborar con Industrial Light & Magic,  otra compañía subsidiaria de George Lucas encargada de efectos visuales para desarrollar una secuencia de efectos visuales para la película “Star Trek II: La ira de Khan” (1982). Ahí es donde entró en juego un desconocido John Lasseter, antiguo animador de Disney que, tras pasar algo desapercibido y poco valorado debido a sus ideas sobre el potencial de la animación por ordenador, había abandonado el Estudio para irse con George Lucas e incorporarse a las filas de su compañía de efectos visuales.

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Tras el enorme éxito y los buenos resultados de la colaboración entre ambas compañías, dos años más tarde estrenaron un cortometraje animado dirigido por Alvy Ray Smith  y animado por John Lasseter que llevaba por título “Las aventuras de Andre y Wally B.” (1984). Se trata del primer cortometraje íntegramente animado por ordenador suponiendo el primer paso en el camino de todo lo que estaría por venir y que un año más tarde se materializaría en el primer personaje fotorrealista digital de la Historia del cine en la película “El secreto de la pirámide” (1985).

Propiciado por el divorcio de Lucas y las caídas en las ventas de licencias de “La guerra de las galaxias” tras el estreno de “El retorno del Jedi” (1983), Lucas decidió vender The Graphics Group, conformada por 40 trabajadores; de modo que Catmull y Smith decidieron constituir la compañía como una empresa independiente. Con el beneplácito de Lucas, y aún bajo parte de su brazo, la rebautizaron con el nombre de Pixar en 1986 y su principal objetivo era el de producir el primer largometraje generado íntegramente por ordenador. Ahí comenzaron las negociaciones de venta de la compañía con General Motors o Phillips, pero acabaron en tierra de nadie. Así que decidieron dedicarse a vender su propio hardware (Pixar Image Computer) a empresas gubernamentales y médicas.

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Sin mucho éxito, y siendo rechazada su venta por todas las grandes compañías, Pixar vagaba sin rumbo hasta que apareció un Steve Jobs recién despedido de Apple que pagó 5 millones de dólares de su bolsillo a Lucas para adquirir Pixar. Durante ese mismo periodo, y pese a las escasas ventas de sus productos, Disney mostró interés en la adquisición de las licencias de su software para incorporarlo a su nuevo sistema CAPS (proceso oculto durante muchos años). Un sistema de entintado y color digital para la animación tradicional y que fue utilizado por primera vez en un largometraje en la escena final de “La sirenita” (1989).

Mientras tanto, John Lasseter, ya como miembro de Pixar, comenzó a experimentar para desarrollar al máximo todas las posibilidades que el software le propiciaba y estrenó en 1986 el cortometraje “Luxo Jr.” que acabaría recibiendo una nominación al Oscar y cuyo protagonista, un pequeño flexo de escritorio, acabaría por convertirse en el logotipo de la compañía. A este corto de Lasseter (que era el jefe creativo de Pixar) le siguieron “El sueño de Red” (1987), el oscarizado “Tin Toy” (1988) o “Knick Knack” (1989), yendo cada vez un paso más allá en cuanto a técnica se refiere y propiciándole a la compañía jugosos contratos en el mundo de la publicidad.

En 1991, tras el éxito artístico y técnico de los cortometrajes de Lasseter y la buena relación comercial con Disneym Pixar produciría para la casa de Mickey Mouse (en un acuerdo de 26 millones de dólares) tres largometrajes animados por ordenador. Número que posteriormente se fue ampliando en sucesivos acuerdos y desencuentros entre Steve Jobs y Michael Eisner (antiguo CEO de Disney), hasta que en 200 Disney acabó comprando Pixar por más de 7.000 millones de dólares. En ese largo camino, Pixar nos ha dado verdaderos hitos de la animación a lo largo de casi 25 años. Una filmografía con altibajos, pero en la que siempre ha primado una cosa por encima del resto: la historia y los personajes por encima de la técnica. Ese siempre ha sido el mantra de Lasseter y Pixar. Algo que, aunque a veces no ha rozado lo magistral, sí que ha sido una constante a lo largo de 20 títulos que vamos a tratar de ordenar de menos a más.

20º “Brave. Indomable” (2012). Naftalina

De un formalismo tan acertado como rancio, se nos presenta este cuento de hadas de ambientación escocesa, con un ritmo correcto y de personajes anodinos y planos. Únicamente la protagonista, Mérida, despierta cierto interés por cómo está compuesto su personaje; aunque no tiene un conflicto emocional que Disney no nos haya mostrado antes y mejor en títulos como “Pocahontas” (1995) o “Mulan” (1998).

Si a eso le sumamos la hibridación con el peor Disney de todos, “Hermano oso” (2003), una relación materno-filial mil veces vista y un planteamiento algo infantil, el resultado es un cuento de hadas empoderado que cumple sin más, cuyo resultado final deja mucho que desear y que, sin embargo, consiguió hacerse con el Oscar a la mejor película de animación en su año, batiendo a cintas superiores en fondo y forma como “Frankenweenie” o “El alucinante mundo de Norman”.

19º “Cars 2” (2011). Merchandising

Con la simple y única razón de capitalizar el merchandising derivado de su original, “Cars” (2006), John Lasseter dirigió esta secuela, muy inferior a su primera parte y que supone para muchos uno de los puntos más bajos de Pixar. O incluso el peor. Aunque no se le puede considerar una mala película, porque realmente no lo es. Es un divertimento muy entretenido destinado principalmente al público infantil (que es su público objetivo) y que combina una historia de espionaje industrial con un humor “slapstick” que funciona por acumulación.

Narrativamente frenética y técnicamente impecable, “Cars 2” (2011) cosechó críticas muy flojas (las peores de toda la filmografía de Pixar) pero una taquilla de casi 600 millones de dólares mundiales; todo esto sin contar las ventas de merchandising y licencias  de la marca “Cars” que, a fecha de  Febrero de 2011, ascendía a más de 8.000 millones de dólares convirtiendo a Rayo McQueen en todo un referente de la cultura popular infantil que pasa de generación en generación. Sin duda una película realizada para reforzar la marca, pero no por ello desdeñable.

18º “Buscando a Dory” (2016). Secuelitis

Existen ciertos personajes que, creativamente, funcionan estrictamente como secundarios dentro de una narrativa. Algunos son ejemplo de personajes perfectamente construidos, ricos en matices y que cumplen su función dentro de la historia de forma perfecta y acorazada. Es más, en muchos casos, resultan más interesantes que los protagonistas principales. Y si existe un personaje que cumple todos estos requisitos, sin duda es Dory, el pez amnésico de “Buscando a Nemo” (2003). Alivio cómico y anclaje emocional como pocas veces se han construido en una película.

El problema surge cuando esos personajes dan el salto de secundarios a protagonistas de su propia trama. Lo que en pequeñas dosis funciona como un reloj suizo, en grandes dosis se convierte en tedio y en un protagónico con poco interés, pese a que su conflicto esté bien descrito. Este es el caso de “Buscando a Dory” (2016), una “screwball comedy” de manual donde todo resulta ya visto y carece de a frescura de la preciosa entrega original. Irreprochable en lo técnico y en lo narrativo, pero perezosa en sus personajes. Un gol que encandiló al público, pero que podría haber sido mucho más.

17º “Los increíbles 2” (2018). Más de lo mismo

Si había una secuela del cine de Pixar que tenía razón de ser, sin duda era ésta. Sin embargo y, pese a que la película es sólida y entretenida, resulta exactamente más de lo mismo. Misma estructura, misma historia invirtiendo los roles y mismos giros de guión. Afortunadamente los gags son distintos y, algunos, mejores. Y eso es de agradecer. Cuando tu estructura narrativa responde a los mismos patrones, al menos los resortes cómicos están trabajados y tratan de ofrecer algo distinto.

“Los increíbles 2” tiene el honor de ser la película de Pixar más taquillera de todas. Con unas cifras totales de 1.242 millones de dólares mundiales. Además de encandilar al público, gustó a la crítica, pero es inevitable tener esa sensación de “dejà vu”. Una cinta muy disfrutable pero que se olvida a las dos horas de salir del cine. Y ese es el mal endémico del Hollywood actual.

16º “Cars 3” (2017). Corrección sobre ruedas

Como sucedía con su secuela, “Cars 3” está hecha para perpetuar la marca, las licencias y el merchandising. Pero he aquí que sus creadores se han preocupado de darnos algo distinto. Si algo identifica a la franquicia “Cars” es que cada film es diferente en forma y tono al anterior. Y eso sí que es muy de agradecer. Con críticas bastante flojas (aprobado por los pelos junto a su antecesora), nos encontramos aquí con el capítulo ¿final? de las aventuras de Rayo McQueen. Un capítulo que funciona como una alegoría la obsolescencia y de dar paso a las nuevas generaciones. Un argumento muy adulto escondido en una cinta de factura técnica impecable. Técnicamente es de lo mejor que ha producido Pixar.

En taquilla no funcionó tan bien como se esperaba aunque terminó recaudando la nada desdeñable cifra de 400 millones de dólares, manteniendo a la franquicia y la línea de productos como una de las más rentables de la historia del cine. Y eso no es moco de pavo. Cine de un empaque técnico virtuoso en pos de una historia más madura de lo que la gente cree.

15º “Del revés (Inside out)” (2015). Inteligencia emocional

La grandeza de esta película reside más en su puesta en escena que en cualquier otra cosa, pero la mayoría del mérito del éxito crítico y económico de esta propuesta reside principalmente en una figura. Y esa figura es Pete Docter, el director del film. Responsable máximo de trasladar una historia tan compleja en su planteamiento a imágenes que nos hagan entender cómo funcionan nuestras emociones. El problema es cuando las emociones que nos propone el film sean tan básicas ya que, realmente y si rascas un poco en la superficie, las emociones primarias no rigen ni definen la personalidad, sino que son instintivas, automáticas y, sobre todo, pasajeras. No todo vale para presentarnos una metáfora del paso de la infancia a la juventud.

A veces los árboles nos impiden ver el bosque y es que, pese a ser una propuesta estimable en fondo y forma, adolece de un ritmo que avanza a trompicones y de un segundo acto estancado. Además posee una de las escenas más artificiales y manufacturadas que nos haya dado Pixar en todos sus años de historia. Una propuesta que al público infantil le aburre soberanamente y que al público adulto más avieso le hará arquear una ceja.

14º “El viaje de Arlo” (2015). La oveja negra

En toda familia hay una oveja negra. Y en la familia de Pixar es “El viaje de Arlo” (2015); una correctísima cinta familiar y de aventuras que tuvo la desgracia de vivir una producción desastrosa y que dio como resultado el que se estrenase unos meses después que “Del revés (Inside out)” (2015). Fue la segunda la que recibió todo el calor de crítica y público, sin embargo, y como dice el refrán, es la lana de la oveja negra la que más calienta.

De una estructura en tres actos bastante sencilla (y no por ello, estúpida), “El viaje de Arlo” es exactamente eso, un viaje del héroe tan simple en su ejecución y su presentación que resulta imposible no dejarse atrapar por una historia que respira amor por todos los lados. Un viaje hacia la madurez con ínfulas morales bastante profundas que sabe dejar huella a aquellos que saben apreciarla como lo que es. Una buena película de una técnica que deja boquiabierto por su fluidez y una sensibilidad tierna y única.

13º “Monstruos University” (2013). Divertimento sin pretensiones

Nos encontramos aquí ante la única precuela de la compañía. Un film entretenidísimo, sobre todo por su falta absoluta de pretensiones y su estructura de “buddy movie” de los 80 y cintas de instituto. Como cualquier precuela es innecesaria y no aporta nada nuevo a la original, pero aquí hemos venido a pasarlo bien y “Monstruos University” acaba erigiéndose como una divertidísima comedia con algunas escenas realmente inspiradas.

Con unas críticas muy modestas pero con una taquilla enorme se convirtió en el séptimo título de Pixar más taquillero, con casi 800 millones de dólares mundiales. De un ritmo perfectamente medido y ejecutado, y enfocada, principalmente, a una audiencia más infantil que su predecesora, “Monstruos University” es una divertida película cuya única pretensión es hacernos pasar un buen rato sin aburrirnos. Y eso lo consigue con creces.

12º “Monstruos S.A.” (2001). Energías renovables

Pocas cosas se le pueden reprochar a esta propuesta cómica de una pericia técnica intachable y con un guión tan divertido como sólido. Una vuelta de tuerca al mito del monstruo en el armario con unas “set pieces” dignas de las mejores películas de aventuras y un tercer acto totalmente espectacular. Un gran éxito de taquilla y de público que llegó a recaudar casi 600 millones de dólares en su año.

Dirigida a seis manos por Pete Docter, Lee Unkrich y David Silverman, “Monstruos S.A.” ha acabado ocupando un lugar muy especial en una generación de espectadores que la elevan como uno de los mejores títulos de la compañía. Igual sería decir demasiado, pero sí es una notable propuesta familiar, elaborada con mano hábil y que suponía un paso más allá en el discurso narrativo de Pixar. Un título que demostró que sus tres películas anteriores no habían sido un accidente (obviamente que no lo eran) y que iba por el buen camino.

11º “Cars” (2006). Drama rural

En el momento de su estreno se la calificó como el primer patinazo de Pixar. Y si bien hasta el momento fue la cinta que peores críticas recibió (73 de media en Metacritic) [que ya quisieran muchas películas] y la taquilla no terminó de acompañar del todo, lo cierto es que su merchandising se convirtió en la mayor maquinaria de generar dinero con la que cuenta Pixar desde 2006, convirtiendo a su protagonista, Rayo McQueen, en todo un icono de la cultura popular y referente generacional.

Pero más allá de todo eso, lo que nos encontramos es ante un drama rural con un encanto muy especial y un empaque visual que resulta tremendamente realista. Un film con unas connotaciones adultas, que funciona como sátira de la América profunda y metáfora de aceptación. Además de unos personajes entrañables que funcionan siempre por encima de la historia y cuyo desarrollo narrativo dinamizan un metraje que se pasa en un suspiro. Sin duda, la joya más inapreciada de Pixar.

10º “Ratatouille” (2007). La receta perfecta

La cinta con mejores críticas que nos ha dado Pixar (una media de 96 en Metacritic) y un regalo para cualquier cinéfilo, con un guión construido a base de buenas ideas encadenadas una detrás de otra y, sobre todo (y como es tónica habitual) unos personajes carismáticos, con un desarrollo impecable y un sentido del ritmo digno de levantarse y aplaudir. Una película absolutamente redonda.

Con una taquilla de más de 600 millones de dólares, “Ratatouille” es una perfecta muestra del mejor cine realizado con amor incondicional al oficio y con respeto total hacia el público. Un delicioso discurso sobre la igualdad de oportunidades, aderezado con un poco de realismo mágico, acompañado de una animación orgánica y fluida y con trazas del humor más refinado y estructurado posible. Y de postre, la magnífica partitura de Michael Giacchino. Un triunfo.

9º “Up” (2009). ¡Ardilla!

Presentándonos un prólogo que se ha convertido ya en Historia del cine, “Up” (2009) es una estupenda película que se tuvo el honor de ser la segunda cinta animada en estar nominada al Oscar a la mejor película. Y no es para menos, ya que estamos ante una propuesta tan exquisita como compleja que nos habla sobre conquistar algo tan complejo como es la felicidad. Y todo a través de los ojos de dos personajes tan opuestos y a la vez tan similares en su búsqueda de respuestas.

Con una taquilla de más de 700 millones de dólares, la exquisita música de Michael Giacchino, unos gags humorísticos que funcionan como alivio cómico de un drama oculto tras la cortina y una ternura pocas veces vista en pantalla, “Up”se convierte en cine con mayúsculas. Un cine que rebosa clasicismo por todos sus poros. Un cine que nos habla de la vida, nos habla del amor y, sobre todo, nos habla de nosotros mismos.

8º “Toy Story 3” (2010). Crecer será una gran aventura

Pocas veces puede afirmarse que una tercera parte está a la altura (o casi) de su original. Pero en este caso, podemos decirlo con la boca bien grande. Una cinta que habla del paso del tiempo y de cómo hay que dejar atrás ciertas cosas para seguir avanzando en nuestro camino vital. Camino que aún nos depara nuevas aventuras y retos. Con un guión absolutamente a prueba de bombas, “Toy Story 3” es una completísima película que lo tiene prácticamente todo: acción, humor, aventuras, giros de guión y, sobre todo, amor. Amor por sus personajes, por su evolución y por su conflicto emocional.

Más de 1.000 millones de dólares en taquilla que la convierten en el segundo título más taquillero de Pixar y unas críticas espectaculares, hacen que esta tercera entrega de las aventuras de los juguetes más famosos del cine, se erija por méritos propios como una estupenda muestra del mejor cine con mayúsculas. Pero, sobre todo, una despedida de la infancia a la madurez. El último vuelo de Peter Pan.

7º “Toy Story 2” (1999). Maestría narrativa

Cuando alguien afirma que nunca segundas partes fueron buenas, éste es el mejor ejemplo para rebatirlo. Una rotunda y perfecta película que ejemplifica a la perfección lo que debe ser una secuela. El milimétrico guión elabora el conflicto de los personajes con una facilidad pasmosa y traza unas subtramas que desarrollan el relato abriendo nuevas vías narrativas. Además, visualmente, la cinta utiliza unos recursos que, 20 años después, siguen dejando con la boca abierta.

Con una recaudación de casi 500 millones de dólares mundiales y una media de 88 en Metacritic, “Toy Story 2” se convierte en un título imprescindible de Pixar y en una auténtica proeza de película. Una auténtica gozada para cualquier espectador y una película que roza la perfección. La única pega que se le podría poner es que no es la original, pero le llega a hacer sombra en algún aspecto.

6º “Coco” (2017). En el latido de mi corazón

Si hay películas que tocan el alma, sin duda una de ellas es “Coco”. Un film que apela al amor familiar, a las emociones más sencillas y profundas de cualquier ser humano, para contarnos una maravillosa historia de tintes sudamericanos sobre el perdón y la aceptación, que celebra la vida y la muerte como las dos caras de una misma moneda, no entendiéndose la una sin la otra.

Ganadora de 2 Oscar, unas notables críticas y con más de 800 millones de dólares recaudados en taquilla, Lee Unkrich y Adrián Molina nos sumergen en este fantástico cuento repleto de una imaginería visual desbordante que, en última instancia, acaba funcionando por acumulación de recursos narrativos tan perfectamente hilados y tan directamente relacionados con el corazón que consigue que, del más pequeño al más grande, el público acabe con los ojos empañados y aplaudiendo sin parar al encenderse las luces de la sala. Maravillosa.

5º “Buscando a Nemo” (2003). ¿Eres mi conciencia?

Esta fábula submarina que Pixar nos regaló en 2003 sigue siendo una de las mayores muestras de ingenio de la compañía. Todo un muestrario del perfeccionamiento de la tecnología al servicio de una historia preciosa, llena de un humor tan desenfadado como fresco y, sobre todo, con unos personajes absolutamente perfectos, en eterna lucha con los juguetes de “Toy Story” (1995) como los más carismáticos y mejor definidos de toda la filmografía del Estudio.

Repleta de unos golpes de humor con un tempo cómico perfectamente medido, “Buscando a Nemo” (2003) ostenta el honor de tener al que, probablemente sea, uno de los mejores personajes que nos ha dado el cine: la amnésica Dory. Una secundaria que funciona tanto como anclaje emocional de la narrativa y como alivio cómico con su propia subtrama. Un personaje tan perfectamente escrito y tan milimétricamente pulido que se quedó en la memoria y en los corazones de los millones de espectadores en todo el mundo. Con unas críticas rabiosas (una media de 90 en Metacritic) y una espectacular taquilla de casi 900 millones de dólares, los logros de “Buscando a Nemo” (2003) son absolutamente maravillosos en todos los aspectos.

4º “Wall.E” (2008). La perfección

Junto a la primera “Toy Story”, el film que nos ocupa ostenta las segundas mejores críticas de una cinta de Pixar (una media de 95 en Metacritic). Y cortas se quedan porque este cuento que nos regaló Andrew Stanton es un clásico instantáneo y casi un milagro cinematográfico. La historia de este pequeño y carismático robot, cuyo diseño y lenguaje corporal es un absoluto prodigio, es una sátira profética sobre el destino de la humanidad y como el amor es capaz de todo.

Unos elementos cómicos precisos que se intercalan con una historia más grande que la propia vida y unos 40 minutos iniciales que son toda una declaración de amor al séptimo arte. Su apartado técnico y visual enamora por su despliegue de medios y cómo los resortes narrativos de la historia funcionan de una forma perfectamente engrasada. La taquilla acompañó a las buenas críticas y la cinta consiguió recaudar más de 500 millones. Todo un triunfo económico y artístico que se sitúa como una de las mejores películas del siglo XXI a la que volver una y otra vez. Porque bailar en polvo estelar nunca fue tan bonito.

3º “Bichos. Una aventura en miniatura” (1998). Infravalorada y olvidada fábula

Basada en la fábula de “La cigarra y la hormiga”, y con reminiscencias de “Los siete samuráis” (1954) de Akira Kurosawa, esta excepcional película consigue una precisión de detalle tan minuciosamente elaborada al servicio de una historia ácida y luminosa sobre el trabajo en equipo que es imposible no rendirse a su grandiosa y deslumbrante historia llena de perspicacia e ingenio y a sus divertidos y tiernos personajes.

En sus veinte años no ha envejecido absolutamente nada a nivel visual y la dirección de Lasseter y Andrew Stanton enarbola unas composiciones de plano y narrativas que complementan un magnifico guión que resulta una auténtica joya, además de tener una maravillosa partitura de Randy Newman y un montaje ejemplar y fascinante. Con críticas moderadas y una taquilla de más de 300 millones de dólares de la época, “Bichos. Una aventura en miniatura” ondea la bandera de ser el título más olvidado e infravalorado de Pixar. Y es una pena porque es una de las obras maestras de la compañía.

2º “Los increíbles”. The times are a-changin’

Con permiso de “El protegido” (2000), nos encontramos ante la mejor película de superhéroes jamás rodada. Una vuelta de tuerca inteligente y para todos los públicos del “Watchmen” de Alan Moore y Dave Gibbons. Una auténtica proeza a todos los niveles obra de Brad Bird que combina valores familiares con escenas de acción y aventuras inspiradísimas con unos planos y contraplanos que otorgan un ritmo endiablado a una propuesta que es incapaz de no gustar a nadie.

Y por si fuera poco, su sentido del humor tan afinado y exquisito convierte a “Los increíbles” en (casi) la mejor película de Pixar. Ganadora de 2 Oscar, una recaudación de más de 500 millones de dólares en taquilla y unas críticas buenísimas (90 en Metacritic), “Los increíbles” supone un triunfo artístico, visual y técnico que aúna lo mejor de los superhéroes con la mejor tradición del cine de animación.

1º “Toy Story”. Tocar el cielo

La acrobacia. La proeza. El sueño ansiado. La razón de ser de la compañía Pixar y su mejor y mayor obra maestra. Un film imposible de igualar. La mejor película de animación de todos los tiempos. Un logro técnico histórico obra de un John Lassteer que ejecuta una buena idea tras otra al servicio de un guión que se estudia en las escuelas de cine por lo preciso de sus recursos, la milimétrica descripción de sus personajes y lo asombrosamente elaborados que están todos sus elementos de “screwball comedy”.

Una hazaña merecedora de un Oscar honorífico que, casi 25 años después, sigue siendo el estandarte de la compañía y un clásico imperecedero del cine. Sus excelentes críticas, su taquilla de casi 400 millones de la época, sus personajes que forman parte de la cultura popular y su perfección creativa y técnica, convierten (ahora sí) a “Toy Story” en la mejor, más grande y gloriosa película de Pixar. Un film que vivirá hasta el infinito y más allá.

Sr. Finch

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