Las cinco secuencias de… Clark Gable

Las cinco secuencias de… Clark Gable

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Querido primo Teo:

El 16 de noviembre de 1960 murió Clark Gable, a causa de problemas coronarios derivados de un ataque al corazón que tuviera días antes. Y ahora que se cumplen 50 años de su muerte es un buen momento para repasar la carrera de este actor inmortal. William Clark Gable nació el 1 de febrero de 1901 en Cádiz, Ohio. El joven Gable dejó de estudiar a los 16 años y empezó a trabajar en una fábrica de neumáticos, mientras empezaba a aficionarse al teatro. Pronto empezó a compaginar oficios diversos con trabajos teatrales de segunda fila, hasta que en 1924 conoció a la agente teatral Josephine Dillon, 17 años mayor que el. Esta se convertiría en su manager, le enseñaría a ser mejor actor, le ayudaría a bajar su agudo tono de voz hasta que el actor una entonación adecuada, le haría debutar en Broadway, se iría con el a Hollywood y se convertiría en su primera esposa.

Durante los seis años que duró el matrimonio, Gable empezó a actuar en el cine de extra o en papeles muy secundarios, pero no lograba ningún papel importante, así que siguió con su carrera teatral actuando en Broadway. En una de esas actuaciones (en la obra “The last mile”) había un espectador de lujo: Lionel Barrimore, que quedó entusiasmado con Gable y convenció a Irving Thalberg, uno de los jefes de la Metro Goldwyn Mayer, de que le hiciera una prueba. Irving no quedó muy convencido de la prueba, pues pensaba que el físico de Gable le impediría triunfar: “¡Tiene unas orejas demasiado grandes!”, diría del actor. Sin embargo, terminó contratándolo porque los estudios, con la llegada del cine sonoro, necesitaban actores con buena voz. Y no tardaría mucho en convertirse en el actor más deseado de Hollywood. Repasemos su exitosa carrera a través de sus cinco secuencias más destacadas.

Sucedió una noche (1934)

Es curioso que haya sido precisamente esta película su primer éxito inolvidable. El actor llevaba cuatro años actuando para MGM, empezando como actor de reparto y poco a poco fue ganando fama e interpretando personajes protagonistas pero en esta película actuaba cedido a Columbia, que por entonces era un estudio de segunda fila. Cuenta la leyenda que la cesión era un castigo por los problemas causados en el rodaje de su anterior película y por rechazar papeles, aunque la realidad es que fue, principalmente, un acuerdo comercial. El estudio que dirigía Louis B. Mayer recibía de Columbia 2500 dólares semanales por el actor, mientras que su sueldo en la Metro era de 2000 dólares semanales que en esos momentos, al no tener ninguna película para el, los cobraba por no hacer nada. De esta forma lograban 500 dólares de beneficio. Al actor no le gustó mucho que “lo mandaran a Siberia” como el mismo declaró, y además tenía ciertos problemas de salud y matrimoniales con su segunda esposa tras conocer a su gran amor Carole Lombard. Así que Gable se presentó ante el director Frank Capra con cierta hostilidad. Si tenemos en cuenta que Claudette Colbert, la protagonista femenina, había terminado odiando a Capra tras su anterior película con el cineasta siciliano, parece un milagro el posterior éxito de la película, que resultó muy apreciada por el público y la gran triunfadora en los premios Oscar: la primera película que ganó los 5 premios más importantes de película, dirección, actor, actriz y guión. Pasarían 40 años antes de repetirse la hazaña. Y nos dejó momentos inolvidables, como la escena del motel, donde las camas quedaban separadas por una manta llamada “las murallas de Jericó” y la actriz se desnudaría tras ella colgando algunas de sus prendas en una secuencia muy sugerente y cargada de simbolismo, pues las trompetas del final de la película recuerdan el relato bíblico de como cayeron las murallas. Y Gable apareció desnudo de cintura para arriba tras quitarse la camisa para irse a dormir, lo que provocó una importante caída en la venta de camisetas. Pero la secuencia más recordada es la del autostop.

En esta escena que demuestra que la pierna es más fuerte que el pulgar, Capra tuvo ciertos problemas porque la actriz protagonista no quería cooperar. El problema se solucionó cuando el director trajo una doble para el primer plano cuya pierna no convenció a la actriz. Esta escena también inspiró la clásica pose del personaje de Bugs Bunny.

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Rebelión a bordo (1935)

De vuelta en la MGM, protagonizó junto a Charles Laughton y Franchot Tone esta película, que en la reposición tras la guerra civil pasó a titularse “La tragedia de la Bounty”, por considerar las autoridades de la dictadura franquista que la palabra rebelión no era aceptable. En un primer momento, Gable no quería a Franchot Tone de compañero de reparto, pues ambos habían rivalizado por el afecto de Joan Crawford, pero terminaron siendo muy buenos amigos. Al igual que “Sucedió una noche”, la película ganó el Oscar a la mejor película del año, y además los tres protagonistas estuvieron nominados a mejor actor. Años después Marlon Brando interpretaría el mismo papel en uno de los rodajes más conflictivos y caóticos de la historia cuando la compañía del león se propuso realizar una nueva versión, y casi termina en la bancarrota.

En esta escena vemos como el primer oficial Christian, cansado de la tiranía del capitán Bligh decide liderar un botín. Este personaje estaba interpretado por un Clark Gable que tuvo que afeitarse su característico bigote al estar estos prohibidos en la marina durante la época en la que se sitúa la película.

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Lo que el viento se llevó (1939)

Gable se había convertido en “el rey de Hollywood” y era el gran favorito del público para interpretar a Rhett Butler, el protagonista masculino del bestseller de Margaret Mitchell que David O. Selznick iba a convertir en la película más legendaria de la historia del cine. Selznick no estaba muy convencido de que Gable fuera el perfecto para el papel, pero acabó rindiéndose a la evidencia e intentando contratar al actor que seguía en la nómina de la Metro. Así que se dirigió a hablar con Louis B. Mayer, que era su suegro, hasta que llegaron a un acuerdo: cedería a su estrella e invertiría 1,25 millones de dólares a cambio de la distribución y la mitad de los beneficios por 5 años. Esto obligó a un retraso de 2 años para hacer la película porque hasta entonces Selznick tenía contrato con la United Artists, pero fue muy positivo para la película. Los periódicos siguieron hablando de ella y el mito empezó a crecer aún antes de empezar el rodaje de la película. Pero la contratación del protagonista masculino fue el menor de los problemas en una complicadísima realización que narra con todo detalle Juan Tejero en su libro “¡Este rodaje es la guerra!”. Cuando el rodaje comenzó, con el incendio de Atlanta, el guión no estaba terminado y aún no había protagonista femenina. Esta saldría de un espectacular cásting que paralizó al país mientras 1400 desconocidas y 100 estrellas luchaban por el papel que terminó encarnando Vivien Leigh. Excepto la escena del incendio, rodada en diciembre de 1938 con un incendio real que también sirvió para librarse de viejos decorados de otras películas y en la que sólo participaron los dobles de los protagonistas, el resto del rodaje transcurrió entre finales de enero de 1939 y finales de junio del mismo año. Y llegó el día 27 de junio, cuando se rodó la secuencia del final de la película que puedes ver a continuación.

En esta secuencia aparecía otro problema al que se enfrentó la película, la censura. Selznick había añadido una palabra a una frase escrita por Margaret Mitchell, que transformó la frase de tal manera forma que se convirtió en una de las más míticas de la historia del cine (o la más mítica según el American Film Institute). En la novela, a la pregunta de Scarlett: “Si te vas ¿que haré yo?”, Rhett contesta: “Querida, me importa un carajo” (“My dear, I give a damn”). David añadió al principio “francamente” dando a la frase una escalofriante indiferencia. Pero cuando el actor pronunció la famosa frase tuvo que hacer dos versiones. El problema no era la palabra añadida sino “damn” (“carajo”), que estaba prohibida por el código de la censura. Por si acaso, el actor también dijo la frase como: “Francamente querida, eso no me importa” (y así nos la han traducido aquí, que también teníamos censura) pero luego luchó con la oficina de la censura hasta conseguir que se impusiera su versión, al hacerles incluir en el código una enmienda que permitía la palabra en caso de que fuese absolutamente esencial para recrear cualquier escena basada en hechos históricos. Finalmente todo salió bien y la película fue un éxito insuperable. Sigue siendo hoy en día la película que ha vendido más entradas y, si ajustamos los precios teniendo en cuenta la inflación, la más taquillera.

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Mogambo (1953)

La década de los 40 no había sido buena ni en lo personal ni en lo profesional para Gable a pesar de comenzar bien. Tras el éxito de “Lo que el viento se llevó” el actor estaba en la cima de su carrera y, además, se casara por tercera vez, esta vez con la mujer de su vida: Carole Lombard. Pero por desgracia la actriz fallecería en un accidente de avión a principios del años 42, dejando desolado a Clark, que ahogó sus penas en alcohol y luego se unió al ejército del aire para luchar en la Segunda Guerra Mundial. Volvería a casarse (por cuarta vez) en 1949 pero el matrimonio duró poco más de dos años. Y siguió rodando películas pero cada vez menos a gusto por los papeles que le ofrecían, mientras que el estudio que dirigía Mayer pensaba que tenía un salario excesivo, y todo esto coincidió con los recortes de gastos debidos a la popularidad creciente de la televisión. Finalmente, en 1953, Gable no renovó con la Metro y la penúltima película con el estudio fue esta historia rodada en África, y cuyo título hace referencia a la palabra suahili para pasión. La película era un remake de “Tierra de pasión”, uno de los primeros éxitos de Gable y estaba dirigida por John Ford. De esta película ya se ha contado mucho en esta web al ser una de las 50 películas que hay que ver antes de morir.

Esta escena, como todas en las que aparecía Ava Gardner, está cargada de sensualidad; pero dio ciertos problemas con los censores que opinaban que la actriz mostraba demasiado en la ducha. Pero lo verdaderamente señalable de la censura fue lo que pasó con la traducción española. Dado que querían evitar la presencia del adulterio, decidieron alterar los diálogos de Grace Kelly y Donald Sinden, marido y mujer en la película, para que parecieran dos hermanos. Pero no tuvieron en cuenta que esos “hermanos” se besaban afectuosamente y se acostaban juntos. Uno de los casos más repetidos en todo el mundo como ejemplo de censura absurda. Por suerte el error fue arreglado años después y hoy en día podemos disfrutar de la película en una correcta versión doblada.

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Vidas rebeldes (1961)

Desligado de la Metro, Gable pasó a ser un actor “freelance” con bastante éxito. Su carisma aseguraba buenas taquillas con su sola presencia así que pudo siempre negociar buenos contratos. Se casó por quinta vez y siguió rodando películas el resto de la década de los 50. Y en 1960 esperaba un hijo y pensaba en retirarse del cine y llevar una vida familiar, pero finalmente lo convencieron para que rodase una última película, pues el actor quería retirarse con otro buen filme y, además le ofrecieron el sueldo más alto que nadie había recibido jamás en Hollywood: 750.000 dólares y el 10% de la taquilla. Esta película era “Vidas rebeldes”, con un guión de Arthur Miller que este escribiera para su esposa Marilyn Monroe y pensando en Gable, ídolo de infancia de la actriz, para el papel del veterano cowboy Gay Langland. Sería la última película de Marilin y de Clark y, junto a los dos actores, estaba un Montgomery Cliff también en el ocaso de su carrera. Para evitar el calor de Nevada, el rodaje iba a empezar en abril, pero problemas con Marilyn lo retrasaron hasta julio y los actores sufrieron temperaturas por encima de los 50º. Si a todo esto le sumamos la inestable situación de Marilyn, solo el buen hacer de un gran director como era John Huston permitió sacar adelante la película, aunque el propio director también tuvo sus problemas a causa de varias deudas de juego.

El director contrató a expertos para rodar las escenas de acción, pero convenció a los tres hombres e incluso a Marilyn para que ellos mismos hicieran las escenas para planos medios y cortos. Así que Gable pasó por momentos a los que nadie a su edad y con su condición física debería exponerse nunca. Durante toda su carrera, el actor se había sentido orgulloso de poder rodar el mismo las secuencias de acción, pero en este rodaje dicen que incluso llegó a arrastrarse por el suelo 120 metros atado a un camión que simulaba ser un caballo y a pesar de las protecciones que llevaba terminó todo ensangrentado. Tan evidente fue su sufrimiento que la mayor parte de lo rodado se descartó en el montaje final debido a su crudeza. El rodaje terminó el 4 de noviembre y cuatro días después el actor tendría el ataque al corazón del que hablábamos al principio.

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Comentarios

lolal - 17.11.2010 a las 15:33

Estupenda sección!
sois los mejores. Estoy deseando oir el próximo podcast

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