Las cinco secuencias de… Marlene Dietrich

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Querido primo Teo:

Hace 20 años que nos dejó la inolvidable actriz y cantante alemana Marlene Dietrich. Para hacernos una idea de la importancia de esta actriz, podemos mencionar que el American Film Institute la situó en la novena posición de la lista de actrices legendarias que publicó en 1999. Parece el momento idóneo para repasar su carrera cinematográfica a través de sus cinco secuencias más destacadas.

Marie Magdalene Dietrich nació en Berlín en 1901, tal cual han descubierto los investigadores que han querido contar la vida de la actriz. Y es que en vida, Marlene nunca quiso decir su edad, y en su pasaporte figuraba como año de nacimiento 1905. Desde niña destacó su talento para la música y el canto, por lo que recibió lecciones de danza y violín. En 1920 comenzaría a trabajar en una pequeña orquesta que amenizaba películas mudas y cabarets. Pronto abandonó definitivamente el violín y se interesó por el teatro. Su gran sueño era estudiar arte dramático con Max Reinhartd, por lo que hizo una prueba para entrar en su academia, pero fracasó. Sin embargo, si que logró aparecer en pequeños papeles cinematográficos con el sobrenombre de Marlene Dietrich (formado por las primeras y últimas sílabas de sus nombres). En una de estas películas conoció a Rudolf Sieber, un asistente de dirección que estaba locamente enamorado de ella y le ayudó a conseguir papeles algo más importantes. Se casaron en 1923 y al año siguiente nació su hija María, la única descendiente de Marlene. A pesar del matrimonio, la Dietrich no abandonó su intensa vida social, y toda su carrera incluyó una larga lista de affaires con amantes de ambos sexos, con algunas breves aventuras y otras de varios años. A menudo tuvo varios amantes simultáneamente y normalmente con conocimiento de su marido, pero nunca se divorciaron. Durante la década de los años 20 siguió trabajando en espectáculos musicales y en películas mudas, en Berlín y Viena, y sus papeles eran cada vez más importantes.

El ángel azul (1930)

En 1929, Marlene ya era un nombre importante en la escena teatral y cinematográfica, y fue entonces cuando su camino se unió al de Josef Von Sternberg. El cineasta judío había fracasado con su anterior película y aceptó una oferta de trabajo en Alemania, “El ángel azul”, dirigiendo al actor germano más famoso de la época, Emil Jannings, con el que ya había trabajado. Pero necesitaba una sex symbol para emparejarla a Jannings y, cuando vio a Marlene en una actuación musical, se dio cuenta de que había encontrado a la mujer perfecta. El director vienés supo fotografiar a su musa como ningún otro director lograría, hasta convertirla en una gran estrella. El papel de Lola-Lola, la seductora cabaretera que provoca la perdición del venerable profesor interpretado por Jannings, supuso el nacimiento del mito Marlene. Era la primera película sonora de la actriz (y una de las primeras películas alemanas habladas), que pudo demostrar desde la gran pantalla su talento musical, con canciones como la inolvidable Falling in love again, que puedes escuchar en la siguiente secuencia (extraída de la versión en inglés de la película). Marlene grabaría la canción en su versión inglesa con muy buenos resultados. Desde entonces multitud de artistas han interpretado distintas versiones de la misma, incluyendo Los Beatles en una de sus actuaciones en directo en Alemania. De la misma secuencia es la imagen de Marlene mostrando sus piernas sobre un barril, unas piernas por las que siempre será recordada.

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Marruecos (1930)

Sternberg, nacido en Viena, pero que pasó su infancia en Nueva York, debía volver a su tierra de adopción para cumplir con su contrato en la Paramount, y no dudó en pedir a su musa que lo acompañara. La compañía pensaba que podría representar para ellos lo que era Greta Garbo para la MGM por lo que le ofrecieron un gran contrato que terminó de convencerle. “El ángel azul” había sido un gran éxito desde su estreno. Además, se rodó simultáneamente en alemán e inglés, permitiendo triunfar también en los Estados Unidos. Eso si, la Paramount retraso unos meses el estreno, hasta la llegada de “Marruecos”, la primera película de Dietrich en Hollywood. Marlene compartía cartel con Gary Cooper, con el que hubo una gran química desde el primer día. Y de hecho terminaron teniendo una aventura amorosa, para desesperación del celoso director, que estaba obsesionado con la actriz. En “Marruecos”, Dietrich interpretaba a Jolly Ann, una mujer que, sin que se desvele el motivo, huye hasta un lugar remoto para purgar algún aspecto oscuro de su pasado. Y de entre todas las secuencias destaca una en la que aparece vestida con smoking, chaqué y sombrero de copa cantando y fumando sensualmente, mientras pasea entre la audiencia. Y en un momento, toma una flor de una joven y le besa en la boca. Tal vez sea el primer beso de chica a chica en la gran pantalla. Gracias a su interpretación, Marlene logró por esta película su única nominación al Oscar.

Marruecos from Las 5 secuencias on Vimeo.

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Arizona (1939)

El binomio Sternberg-Dietrich siguió funcionando en varias películas de mucho éxito en taquilla, como “El expreso de Shanghai” con su recordado papel de Shanghai Lily, mientras la actriz seguía teniendo aventuras amorosas con hombres y mujeres, como la escritora Mercedes de Acosta. Pero a mediados de los años 30, tanto “Capricho imperial” como “El demonio es una mujer” fueron grandes fracasos que arruinaron la carrera de Sternberg. Tras 7 películas juntos, la actriz tuvo que buscar un nuevo director en el que confiar. En su nueva etapa, volvió a coincidir con Gary Cooper en “Deseo”, dirigida por Frank Borzage y supuso su reconciliación con el público. El siguiente proyecto, que empezó a dirigir Hathaway, terminó cancelado tras varias semanas de rodaje. Después fue contratada por David O. Selznick en “El jardín de Alá”, su primera película en color, que no logró recuperar la inversión, y actuó a las órdenes de Lubitsch en “Ángel” que tampoco fue un gran éxito. Como resultado, empezó a ser considerada “veneno para la taquilla” y la Paramount le rescindió el contrato. Y tras cerca de dos años alejada de la gran pantalla, volvió para interpretar un papel algo distinto en “Arizona”. En este western, que fue un rotundo éxito de taquilla, encarnaba a Frenchie, una intrigante cantante de saloon; y compartió cartel con James Stewart que acababa de triunfar con “Caballero sin espada” de Frank Capra. Como en la mayoría de sus películas, la actriz tuvo un romance con su compañero de reparto, y demostró que era capaz de interpretar con otros registros distintos de los que descubriéramos en su etapa Sternberg. Para Stewart fue su primera película del Oeste, género en el que años más tarde cosecharía grandes éxitos. La película tiene varias secuencias inolvidables, entre las que podemos destacar las actuaciones musicales de Marlene, el final de la película y, sobre todo, la pelea entre Frenchy y la esposa de un hombre al que había estafado ganándole los pantalones. Una escena que tuvo ciertos problemas con la censura, pero finalmente pudo ser incluida, y que puedes ver a continuación.

Arizona from Las 5 secuencias on Vimeo.

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Testigo de cargo (1957)

La Segunda Guerra Mundial fue muy importante en la vida de Marlene. Desde el ascenso al poder del partido nazi en Alemania, la actriz siempre fue muy crítica con ellos. Se sabe que Hitler tenía mucho interés por la estrella y desde su industria cinematográfica hicieron grandes esfuerzos por recuperar a su artista. Las muchas amistades judías que tenía la diva hicieron que aumentara aún más su odio contra el Reich, y para que quedara claro su desacuerdo, solicitó la nacionalidad estadounidense, concedida poco antes de estallar la guerra. Y una vez que se desató el conflicto bélico, aprovechó todas las herramientas que tenía a su alcance, como emisiones de radio, para seguir criticando al Führer y pedir a los soldados alemanes que se negaran a combatir. Cuando su país de adopción entró en guerra, fue una de las primeras estrellas en vender bonos de guerra, y más adelante recorrió Europa y África para cantar para las tropas aliadas. Los nazis, como represalia, encerraron a su hermana en un campo de concentración, pero Marlene, en vez de acobardarse, siguió actuando con mayor intensidad si cabe, mientras declaraba que esto era “la única cosa verdaderamente importante que había hecho en su vida”. Y entre todas sus actuaciones es necesario recordar su interpretación de la mítica Lili Marleen. Y mientras tanto, gracias a la fama recobrada con “Arizona”, siguió actuando en bastantes películas con cineastas como Raoul Walsh, William Dieterle o René Clair, y compartir escenas con actores como John Wayne (otra de sus muchas conquistas amorosas), Edward G. Robinson y George Raft. Terminada la guerra, y tras haber tenido su hija María su primer niño, se promocionó como “la abuela más glamourosa del mundo” y demostró que era cierto con su interpretación en “Berlín Occidente”. Y a comienzos de los 50, tras rodar en Europa “Pánico en la escena” de Alfred Hitchcock, y rodar el western “Encubridora” dirigida por su compatriota Fritz Lang, centró su carrera en sus actuaciones musicales. Pero aún seguía siendo una gran actriz, y Billy Wilder consiguió convencerla para que volviera a actuar en “Testigo de cargo”, una genial adaptación de la obra de Agatha Christie con un grandioso Charles Laughton como astuto abogado. Algo que podemos comprobar en la secuencia en la que deja al descubierto algunas mentiras del personaje interpretado por Marlene.

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Sed de mal (1958)

Dietrich era una buena amiga de Orson Welles, por lo que no dudó en actuar para él en un pequeño pero inolvidable papel en “Sed de mal”, como la gitana mexicana Tanya. Su aparición en escena fumando y sin reconocer en un primer momento a Quinlan es memorable. Puedes verla a continuación.

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Marlene consideró que tenía que figurar entre el reparto de “¿Vencedores o vencidos?” de Stanley Kramer, por lo que volvió una vez más al cine en 1961. Fue su última aparición en celuloide reseñable, aunque volvió a actuar una vez más, muchos años después, en la mediocre “Gigolo”, protagonizada por David Bowie. Fue poco después de dejar su popular espectáculo en directo. En los últimos años de su vida apenas se dejó ver. A un periodista le explicó “A los 20 no era nadie y a los 80 no soy más que una vieja vulgar. Entre medias he sido actriz”. Y el 6 de Mayo de 1992 falleció en París y está enterrada en Berlín, cerca de la casa donde nació.

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