“Morir en el intento”

“Morir en el intento”

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Las historias de Jack Reacher se convertirán en serie, tras haber triunfado en la taquilla del cine y hacer de Lee Child uno de los autores más leídos en el género detectivesco. La idea de llevarlo al cine es de 1997 cuando se escribió la primera novela, “Zona peligrosa”. Pasó por varios estudios y Paramount Pictures y Cruise/Wagner Productions se hicieron con los derechos en 2005. Tom Cruise quiso desde el primer momento convertirse en Reacher, aunque fuera bajo y un alfeñique comparado con el personaje. Lee Child vino en su apoyo al decir que el tamaño del personaje era una metáfora para darle una fuerza imparable. Concluyó diciendo que con cualquier otro actor se conseguiría el 100% de la altura pero sólo el 90% del personaje. Con Tom Cruise se conseguiría el 100% del personaje y el 90% de la altura. La película llegó a los cines en Diciembre del 2012, correspondía a la adaptación de la novena entrega de la serie “Un disparo”, publicada en 2005, y la crítica fue dispar, aunque sin ir más allá que sencillamente aceptable. La taquilla no les dió la razón mercantil: 218,3 millones de dólares frente a los 60 que costó. En 2016 se estrenó “Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás”, adaptación de la 18ª novela: 161, 4 millones de dólares frente a los 96 de producción. Hasta ahora Reacher es un filón. Por eso este verano ha visto la luz en español un libro que lleva más de veinte años escrito y publicado.

Título: “Morir en el intento”

Autor: Lee Child

Editorial: RBA

Es el segundo de los 23 libros que cuentan las aventuras de un personaje adorado y odiado, de los que dividen a los aficionados a las tramas policiales, con personas que han aprendido a leer inglés para alcanzar sus novelas no traducidas, y otras que lo consideran literatura basura. El hecho es que tiene tantos seguidores que una editorial, RBA en este caso, se puede permitir la publicación de una novela vieja con poco riesgo. Todo lo contrario de lo que le ocurre a Jack Reacher en las historias que contienen las más de 10.000 páginas que hablan de él, pero no sólo está en papel, porque Tom Cruise lo ha encarnado dos veces y hace semanas se anunció que sus historias se convertirán muy pronto en una serie de televisión.

La segunda aventura de Reacher traducida ahora se titula “Morir en el intento”, y fue la confirmación para el británico Jim Grant (el verdadero nombre de Lee Child) de que podría vivir de la escritura, y que no se cumpliría un vaticinio humorístico de su esposa en 1997. Mientras escribía la primera novela “Zona peligrosa”, una anciana en un supermercado le pidió que le alcanzara un bote de fruta. Su mujer le acompañaba haciendo la compra y sugirió que si su carrera como escritor no funcionaba, podría dedicarse a ser “alcanzador (reacher)” de productos en las estanterías altas de los supermercados, lo que fijó el apellido de su personaje. Hay que decir aquí que el autor mide cerca de dos metros, unos centímetros menos que su creación, con la que coincide en algunas otras cosas: no gustarles comprar ropa cara por innecesaria, adicción al café, y ambos víctimas de un despido injusto a pesar de ser buenos profesionales. En su ficción Reacher es una quimera de policía militar con Robín Hood y caballero errante actual; un gigantón educado entre marines, tan irresistible como para que no falte la chica en sus historias. Child explica su mayor diferencia del resto de nosotros con un experimento psicológico inventado pero plausible.

A los seis años había ido al cine en una base de marines de algún lugar del Pacífico, con un grupo de niños de edades similares. Les proyectaron una historia de ciencia ficción mientras eran filmados sin saberlo. Un monstruo salido de una laguna de barro saltó hacia los pequeños espectadores desde la pantalla; todos los niños se echaron hacia atrás asustados, excepto Reacher, que sacó una navaja y se dispuso a hacer frente a la criatura. En menos de un segundo. Sin detenerse a pensarlo.

En esta segunda aventura el enemigo son los grupos supremacistas, racistas blancos defensores del uso civil de las armas, que abogan por la formación de regiones independientes del gobierno de los Estados Unidos. La historia empieza de una manera sencilla, con algo que podría ocurrirnos a cualquiera. Si al pasar ante una lavandería vieras tropezar a una chica que en una mano lleva una muleta y en la otra varias bolsas de ropa limpia, ¿acaso no te apresurarías a echarle una mano? En ese instante en que le sujetas las perchas y la tomas de un codo para mejorar su estabilidad, una furgoneta se detiene y todo comienza.

Child suele emplear la mitad del libro para plantear varios temas y dedica la otra mitad a cerrar cada cabo suelto, y lo considera más logrado cuantos más elementos puede incluir. Sus libros no siguen una línea temporal ordenada, sino que van y vienen por diferentes épocas. Su estilo es seco, de frases breves que producen impresión de rapidez, muy conveniente para las aproximadamente 500 páginas que escribe. Siempre hay un trabajo de investigación minucioso pero nada pesado sobre temas tan diversos como la corrupción en el seno del ejército desde sargento para arriba, la fabricación de dólares (verdaderos o falsos), el tráfico de armas (legales o ilegales), el ambiente en los bajos fondos o la vida en los pequeños pueblos americanos. Lee estaba convencido de que sus libros serían para un 99% de hombres, hasta que las encuestas revelaron que un porcentaje alto era y es de lectoras. Si no lo conocéis, hay que leer alguno para situarse en uno de los dos bandos. Si caéis entre los que lo valoran, tendréis muchas horas de lectura por delante.

Carlos López-Tapia

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