Sesión de cine-cebolla: “Campeón”

Sesión de cine-cebolla: “Campeón”

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Querido primo Teo:

La película de la que hablaremos en esta sesión está muy lejos de ser un clásico del cine. Probablemente, ni siquiera se la puede considerar una buena película. Pero no cabe la menor duda de que la escena final de “Campeón” (Franco Zeffirelli, 1979) merece un puesto de honor en nuestra lista de las escenas más lacrimógenas. Prueba de ello es que un estudio realizado por la Universidad de California declaró “Campeón” como la película más triste de la Historia del cine. La película, que fue un enorme éxito de taquilla en todo el mundo, es un remake de “El campeón” (King Vidor, 1931), protagonizada por Wallace Beery (que ganó el Oscar por este papel) y Jackie Cooper, uno de los primeros “niños prodigio” de Hollywood.

“Campeón” es la historia de Billy Flynn (Jon Voight, que acababa de ganar el Oscar por “El regreso”), un ex boxeador aficionado al juego y la bebida. Billy vive y trabaja en un hipódromo junto a su hijo T.J. (Ricky Schroder). La madre del pequeño (Faye Dunaway) los abandonó cuando el niño era sólo un bebé, pero la casualidad hará que vuelvan a encontrarse. La madre, cuya situación económica no podría ser más opuesta a la de Billy, trata de retomar la relación con su hijo (un argumento similar al de “Kramer contra Kramer” estrenada también en 1979). Debido a sus problemas económicos, Billy llega a la conclusión de que lo mejor para T.J. es marcharse a vivir con su madre, pero el deseo del niño será regresar con su progenitor. Cuando el niño vuelve a los brazos de su padre, Billy decide volver a competir con la única intención de ganar dinero para su hijo. T.J., emocionadísimo con la idea de que “Campeón” (así llama a su padre) vuelva a competir, ayudará a Billy en el entrenamiento para su combate de reaparición.

La última escena nos sitúa en el vestuario, justo después del combate. Después de una lucha agónica, Billy ha logrado la victoria pero los daños sufridos durante la batalla serán irreparables. En su lecho de muerte, Billy le dice a su hijo que su madre es una “buena persona” y le pregunta si está contento por la victoria. La interpretación de Schroder es verdaderamente convincente. El niño hace gala de una capacidad innata para llorar, y Zeffirelli no dudó en explotarlo a largo de toda la película. Los momentos en los que vemos al niño derramando lágrimas son incontables, pero es en esta (alargadísima) secuencia donde el niño echa el resto. La escena se convierte en un auténtico calvario para el espectador. El niño, que se niega a aceptar la muerte de “Campeón”, intenta despertarlo: “Despierta Campeón, tenemos que ir a casa”. Sólo su madre es capaz de calmar al pequeño y acabar con nuestro suplicio. En el especial 2º aniversario que celebramos en el mes de Mayo, Daniel Sánchez Arévalo (actualmente en cartelera con “La gran familia española”) y Alfonso Sánchez (director y protagonista de “El mundo es nuestro”) confesaron que esta es la película con la que más se han emocionado.

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Tu primo.
Janaji

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