"Madres verdaderas"

"Madres verdaderas"

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La web oficial.

El argumento: Tras una larga e insatisfactoria lucha por quedarse embarazada y convencida por una asociación de adopción, Satoko y su marido deciden adoptar a un niño. Años después, su familia se tambalea con la amenaza de Hitari, una chica desconocida que dice ser la madre biológica. Satoko opta por confrontar a Hitari directamente.

Conviene ver: "Madres verdaderas" es la nueva cinta de Naomi Kawase con la que explora su lado más sentimental y universal alejándose de otros trabajos más poéticos y crípticos como “Aguas tranquilas” (2014) o “Viaje a Nara (Vision)” (2018). Kawase tiene una gran carga lirista pero a veces eso termina engullendo el factor emocional de su cine dejando películas de indudable belleza estética pero sin alma, es todo lo contrario de lo que ocurre en uno de los trabajos más certeros de su filmografía en el que vuelve a explorar uno de sus temas preferidos, la maternidad. Hay poesía y simbolismo pero sobre todo hay un drama humano y una mirada a los lazos de sangre y afectivos que se van formando a lo largo de nuestra vida.

En la adaptación de la novela de Mizuki Tsujimura se nos presenta a un matrimonio que, debido a un problema de infertilidad de él, no pueden quedarse embarazados lo que les llevará a conocer una iniciativa, el programa Baby Baton, en el que se facilita el proceso de adopción de bebés recién nacidos dados por madres que por diferentes razones no los quieren tener. Una especie de campamento en Hiroshima en el que las madres embarazadas llegan, la mayoría de ellas jóvenes, y son cuidadas en la recta final de embarazo, paliando en parte el abandono al que los suyos han contribuido, hasta que cuando dan a luz se busca una familia para que adopte al bebé.

La cinta va jugando con saltos en el tiempo ya que empieza con un incidente escolar protagonizado por el niño, ya en el seno de su familia adoptiva con 6 años, lo que sirve de excusa para echar la vista atrás y conocer cómo fue todo el proceso. Con diferentes flashbacks también llegaremos a la otra parte de la historia, la biológica, en la que una joven de 14 años queda embarazada por su novio del instituto y termina dando a ese niño en adopción ante la situación que se le presenta y la presión familiar que no apoya sino que repudia. Dos historias que terminarán confluyendo de nuevo a través de una llamada telefónica primero y una carta reveladora después.

“Madres verdaderas” es un melodrama abordado por Kawase con una gran sensibilidad, poniendo sobre la mesa sus propios sentimientos de hija adoptada, aunque, como en la mayoría de sus cintas, tiende a pasarse de duración lo que acaba lastrando a un conjunto que llega a un bache en un determinado momento en el que parece que lo que se hace no es otra cosa que cargar tintas y añadir drama y desesperación. Un film que dentro de la órbita oriental encierra una emoción soterrada pero a flor de piel transmitiendo a través de la mirada, y del miedo y desesperación que encierra la misma, cuando amenaza la sombra de perder a lo que más se quiere.

Una propuesta que, en el fondo, habla de comunicación y respeto, de no negar el pasado y de hacer conscientes a los demás del origen de uno como elemento vertebrador de la personalidad de éste. Unas madres que por el juego del destino han jugado un papel tan importante como complementario, tanto  la una como la otra, en este drama sobre la adopción, el vacío de desligarse de un hijo víctima de la confusión y la inmadurez, y la identidad a la que contribuyen los que nos rodean, rodada de manera elegante, sentida y muy humana. Uno de los trabajos más accesibles de la directora de "Una pastelería en Tokio" (2015) que solventa sus momentos de bajón llegando a la excelencia lírica en otros, apoyándose en una fotografía siempre impecable y que deja escenas como la de la joven de 14 años paseando en bici entre cerezos en flor destilando hermosura y significado sobre una historia que cuida a los personajes femeninos, así como sus anhelos y preocupaciones, y que confluye por lo que les une, el amor a ese adorable niño, y no por lo que les separa. Amor y entendimiento para tiempos de egoísmo y crispación.

Conviene saber: Tras recibir el sello de Cannes y pasar por Toronto la cinta compitió en el Festival de San Sebastián 2020. Fue la representante de Japón para el Oscar 2021 a la mejor película internacional.

La crítica le da un SIETE

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