Conexión Oscar 2027: Tom Cruise y un Oscar que tampoco llegará por "Digger"

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Querido Teo:

Tom Cruise supo salir del declive en el que parecía entrar hace más de una década y ha renacido como el gran símbolo de un Hollywood en vías de extinción. Tras recibir hace casi un año el Oscar honorífico, un reconocimiento que fue tanto por su carrera como por su férrea defensa del cine en salas, algunos, tendentes a las sentencias antes de hora, veían la posibilidad de que con "Digger" se llevara el Oscar 2027 al mejor actor pero el fiasco generalizado de crítica y público ha dilapidado todas sus opciones. Ni es la película, rara y divisiva, ni la interpretación, grotesca y excesiva, para que Tom Cruise alcance un Oscar del que parece que, salvo sorpresa, su mejor época para conseguirlo ha quedado atrás.

A sus 64 años no se puede negar que Tom Cruise es una de las figuras más poderosas de una industria a la que sigue insuflando réditos a través de acción, evasión y nostalgia. Eso sí, el actor y productor lleva muchos años ya alejado de un radar de premios que no le ha vuelto a tomar en cuenta en lo que llevamos de siglo XXI. Cruise tuvo tres nominaciones al Oscar (podría haber ganado por cualquiera de ellas) pero el peso del estrellato (tal y como le pasó a nombres como Paul Newman, Leonardo DiCaprio o Brad Pitt en su momento y a Timothée Chalamet en la actualidad) le pasó factura. Ser guapo, joven, talentoso y mediático no casa bien con la Academia si eres hombre y eso lo hemos visto en muchos casos.

Tras convertirse en un icono juvenil en la generacional "Rebeldes" (1983), moviendo las caderas en "Risky Business" (1983), como un ambicioso jugador de fútbol en "La clave del éxito" (1983), surcando los cielos en "Top Gun" (1986) o como el jovial camarero de “Cocktail” (1988), Cruise tuvo siempre claro que no estaba dispuesto a encasillarse en un rol que no dejaba de ser cosificador como protagonista de carpetas adolescentes.

El primer paso para ser tomado en serio fue ponerse al lado de dos iconos como Paul Newman en "El color del dinero" (1986) y Dustin Hoffman en "Rain Man" (1988). Dos roles que tenían que ser el contrapunto al lucimiento de las veteranas estrellas pero que también suponían tanto un aprendizaje como, en cierta manera, una palmada en la espalda para tomar confianza y coger el testigo.

Esa gran oportunidad llegaría con "Nacido el cuatro de julio" (1989), uno de los claros exponentes cinematográficos del desencanto USA tras la Guerra de Vietnam con tantas vidas y sueños truncados como los de Ron Kovic, un joven que se alista como voluntario para ir a la guerra, convencido de que defender a su país es la mejor manera de demostrarle su amor. Pero sus convicciones cambiarán radicalmente cuando regrese como veterano de guerra, postrado en una silla de ruedas y atendido en un cochambroso hospital. 

La cinta era la segunda película de la trilogía que Oliver Stone rodó sobre la Guerra de Vietnam, ante su propia experiencia como excombatiente, llegando a esta historia tras leer la autobiografía de Ron Kovic, primero soldado para después ser activista contra la guerra, comprando los derechos para llevarla al cine. La primera opción fue Charlie Sheen pero el resultado no pudo ser mejor ya que Tom Cruise se hizo con el Globo de Oro al mejor actor de drama y la nominación al Oscar y al Bafta.

Los siguientes años serían los de la consolidación del estrellato compartiendo el protagonismo cinematográfico con su romance con Nicole Kidman que quedaría evidenciado en pantalla con "Días de trueno" (1990) y "Un horizonte muy lejano" (1992). Se convirtieron en la pareja del momento formando parte destacada de la amplia cultura popular de la década de los noventa y que ahora se reivindica con añoranza por todo lo que tenía de ilusión y felicidad frente a la incertidumbre y satisfacción de los tiempos que vivimos ahora.

La iconografía, el tirón en taquilla y el prestigio se combinaría en "Algunos hombres buenos" (1992), "La tapadera" (1993) y "Entrevista con el vampiro" (1994). Todo ello hasta convertirse durante las siguientes tres décadas, y asociado a una sintonía inconfundible, en el héroe de espionaje y acción por antonomasia con el inicio de las aventuras de Ethan Hunt en el cine con "Misión imposible" (1996).

Con "Jerry Maguire" (1996) de Cameron Crowe alcanzó uno de esos éxitos tan inesperados como generacionales que quedan insertados para siempre en la cultura popular. Todo ello como un agente deportivo que, tras descubrir que las personas y la humanidad son más importantes que el dinero y la codicia, abandona su trabajo para partir desde cero, con un futbolista de segunda como único cliente y una madre soltera como secretaria.

Volvió a ganar el Globo de Oro (ahora en la rama de comedia) y se quedó de nuevo a las puertas del Oscar con su segunda nominación poniéndose todos los focos en un Cuba Gooding Jr. que nunca se ha visto en otra igual pasando de robaescenas carismático a presencia cargante. Una de esas películas propias de su época pero que han sabido trascender con frases, diálogos y escenas que todavía se recuerdan.

Rodar con Stanley Kubrick la controvertida “Eyes Wide Shut” (1999), que terminaría vampirizando y haciendo aflorar las fricciones de la propia relación entre Tom Cruise y Nicole Kidman, fue una de las noticias de la temporada en su momento, más cuando el ambiente malsano de la cinta se llenó de negrura fatalista por la propia muerte del director.

En todo caso el papel que le permitió sacar todo su potencial fue en "Magnolia" (1999), de Paul Thomas Anderson, dando vida a un mediático gurú del sexo que le volvió a poner por tercera vez a las puertas del Oscar, aún sabiendo como le dijo Michael Caine desde el escenario lo que cobra un Hollywood un actor de reparto. Una vez más, el premio más relevante que cayó en sus manos fue el Globo de Oro. A Cruise la fama le volvió a pasar factura en uno de los, por otro lado, mejores quintetos al Oscar que se recuerdan en la categoría. Cualquiera de ellos hubiera digo un gran ganador cualquier año.

"Minority Report" (2002), "El último samurái" (2003), "Collateral" (2004), "Leones por corderos" (2007) o "Valkiria" (2008) le supusieron ser el reclamo de cabeza de cártel pero, a la postre, otros intérpretes fueron los que se llevaron toda la atención (Ken Watanabe y Jamie Foxx fueron candidatos a la estatuilla). Proyectos con vocación de poder llegar a premios pero que dejaron a Cruise lejos de la conversación.

Quizá algo desgastado de buscar que se le tomara en serio, la carrera de Tom Cruise ha tenido un antes y un después llenándola de proyectos puramente evasivos dirigidos a un público masivo. Eso sí, todavía se permitió reírse de sí mismo en "Tropic Thunder" (2008), "Noche y día" (2010) o "Rock of ages" (La era del rock)" (2012).

A lo largo de todos estos años hemos tenido "Jack Reacher" (2012), "Oblivion" (2013), "Al filo del mañana" (2014), "La momia" (2017) o "Barry Seal: El traficante" (2017) así como las sucesivas entregas de "Misión imposible" hasta llegar a las ocho entregas. "Top Gun: Maverick" (2022), secuela tardía que supuso todo un éxito inesperado, devolvió a Tom Cruise a la palestra de los premios con una cuarta nominación, ahora como productor en la categoría de mejor película.

Tom Cruise no va a ganar este año el Oscar por "Digger". No solo por la mala acogida de la película de Alejandro González Iñárritu, sonoro fiasco en su debut en taquilla, sino porque da la impresión de que su momento ya ha pasado. Es por ello que determinados actores nunca ganaron el Oscar (salvo por algún "comeback" de última hora) siendo muy difícil volver a la arena de los Oscar cuando tu tiempo más propicio para ello ha quedado atrás.

Sin calibrar las verdaderas simpatías que puede tener ahora mismo en la industria (hecho que también cuenta), su figura no ha dejado de estar exenta de algunas polémicas a lo largo de los años sobre el carácter que en verdad hay detrás de su característica sonrisa dentífrica o su papel en la Iglesia de la Cienciología, y además del hecho de que exista un voto mayoritariamente en bloque que beneficia a las películas con más nominaciones, Tom Cruise no parece estar en ese momento de la carrera que vuelva a acercarle a un Oscar del que sí que estuvo cerca en su día.

Su carrera y posición en la industria ha virado hacia otros derroteros y no hay que confundir que cada papel o intento que se salga de esa corriente evasiva hacia la que ha dirigido sus intereses tenga que suponer, por decreto, su presencia en la carrera de premios. Y es que a Tom Cruise, ya en este momento de su vida, sinceramente no parece que ganar o no un Oscar le quite el sueño.

Nacho Gonzalo

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