Sitges 2022: Niñera oprimida por la inmigración, el ingenio crítico de Quentin Dupieux, feminismo frente al acoso, Emily Brontë impresionista, despliegue provocador de Eduardo Casanova y Mia Goth deslumbra en "Pearl"

Sitges 2022: Niñera oprimida por la inmigración, el ingenio crítico de Quentin Dupieux, feminismo frente al acoso, Emily Brontë impresionista, despliegue provocador de Eduardo Casanova y Mia Goth deslumbra en "Pearl"

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Querido Teo:

Una niñera oprimida por el peso de la inmigración, el ingenio de Quentin Dupieux, feminismo frente al acoso, una mirada impresionista a Emily Brontë, despliegue provocador de Eduardo Casanova y Mia Goth deslumbrando en "Pearl".

"Nanny"

Después de ganar el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance, es decir, el premio gordo, puse mi soberana atención en esta película que es el debut en la dirección de Nikyatu Jusu, un debut más que destacable en el que narra el viaje aterrador de una joven afrodescendiente inmigrante de Senegal, que intenta sobrevivir en USA como puede, haciendo de niñera de una familia blanca rica.

Desde el primer momento, la atmósfera opresiva que la directora crea es lo fundamental que sostiene el relato, una atmósfera que sirve para descolocar a la protagonista, haciéndole sentir que nunca está en su propia casa. La protagonista lo que quiere es ganar el suficiente dinero para traer a su niño a casa desde su país natal, y eso es todo lo que le mueve, pero también obsesiona y aterra.

Una adaptación en la sociedad norteamericana que por momentos se siente imposible, ya no sólo por el choque cultural o el aprovechamiento de clase y racismo inherente, sino por el hecho de estar esperando a una expectativa que quizás nunca se cumpla, el sueño "americano" para unos, de supervivencia para otros que a veces se imagina como una propia utopía.

Una Anna Diop fantástica que se echa la película encima y que crea un viaje emocional terrorífico aunque realmente parezca mundano, todo a partir de un tono que deja claro un pesimismo latente, pero que deja finalmente un aire esperanzador.

La reconstrucción es posible.

La supervivencia es posible.

La adaptación es posible.

La vida es posible.

"Increíble pero cierto"

La segunda película a competición del cineasta Quentin Dupieux es la que se definió como la "inteligente". Ya hablamos de "Fumar provoca tos" antes, una película que buscaba el gag continuo y que no se paraba prácticamente a reflexionar sobre nada, pero que funcionaba a las mil maravillas. "Increíble pero cierto" está lejísimos en narrativa, aunque cerca en tono.

Dupieux deja el bizarro (aunque no del todo) a un lado para abrazar una propuesta inteligentísima y reflexiva sobre el paso del tiempo y la crisis de la vejez. Una familia se muda a una casa en la que bajando unas escaleras envejeces unas horas, aunque pasan otras muchas.

A partir de este "high concept", Dupieux construye gags con los que reírte pero nunca busca una risa fácil, busca a veces la incomodidad pero sobre todo una reflexión profunda sobre la obsesión de que al ser más viejo el pudrir del cuerpo es inherentemente negativo. Esta obsesión será claramente desdicha, e intenta hacernos pensar que no aleccionar sobre el paso del tiempo con nosotros y nuestras relaciones y la inevitabilidad de poder parar la propia naturaleza.

"El extraño"

Maika Monroe es el gran atractivo de esta nueva propuesta del terror, debido a que se ha convertido una de las grandes referentes femeninas del género moderno en estos últimos años. Dio el salto con el ya clásico de culto "It follows" y la más que disfrutable "The guest" y, desde entonces, siempre con un rango más de nicho, no ha parado de trabajar en propuestas más que interesantes.

"El extraño" es el debut en la dirección de Chloe Okuno, que desde el inicio nos deja claro que ésta va a ser una historia que va a tener una perspectiva femenina y feminista, desde los ojos de una mujer que sufre el acoso y la "luz de gas" constantes, y cómo reacciona ante ello.

El filme es un ejercicio de estilo breve e interesante con esa capa narrativa antes mencionada, que juega mucho con la profundidad de campo y el uso del fuera de éste, sugiriendo, escuchando y prácticamente sin mostrar nunca la amenaza, que curiosamente es lo mismo que utilizaba David Robert Mitchell en "It follows".

Una amenaza que se siente constante, y que intenta asemejarse al peligro real que viven las mujeres por desgracia casi prácticamente a diario por una sociedad ensimismada en tener el control hacia ellas, un control que la directora Okuno se resiste a permitir, y que termina dejando claro el mensaje, de la forma más radical y directa posible.

"Emily"

En los últimos años hemos visto bastantes propuestas de época con mujeres protagonistas que intentan subvertir y dar la vuelta a todos esos relatos que nos hemos acostumbrado a ver dónde ellas estaban relegadas a un segundo plano, o donde ellas circulaban a nivel narrativo de forma constante alrededor del protagonista masculino. Algunos de esos ejemplos pueden ser "Mujercitas", "Emma" o "Primavera en Beechwood".

En "Emily" el camino es parecido, tomando a Emma Mackey (conocida por su excelente papel protagonista en "Sex education") como timón haciendo de Emily Brontë, la autora del clásico "Cumbres borrascosas", para continuamente dar la vuelta a los clichés clásicos de este género, aún terminando siendo una historia de amor por encima de sus posibilidades.

Tenía muchas ganas de ver a Mackey protagonizando una película de este estilo, y la verdad es que cumple con creces, manteniendo continuamente el tono y forma con miradas y gestos perceptibles de forma interior, simple pero sentida. Una presencia magnética que, bien es cierto que para los que tenemos el ojo entrenado, vemos en Mackey ciertos gestos y manías que imaginamos que con el tiempo irá minimizando, ya que todavía se trata de una actriz muy joven y que puede dar mucho que hablar en el futuro.

También destacar (y mucho) la banda sonora de Abel Korzeniowski, compositor de piezas como "Animales nocturnos" y que este año también veremos en una de las grandes apuestas de los Oscar como "Till", y que aquí nos vuelve a mostrar una complejidad bellísima en la que es ya una de las grandes composiciones del año.

"La piedad"

Eduardo Casanova debuta en 2017 con la inclasificable "Pieles", en un ejercicio que a pesar de que tenía un mensaje más que claro, no dejaba de tener la sensación que nos encontrábamos ante un despliegue de ejercicio de estilo. Ahora vuelve con "La piedad", después de haber ganado el primer premio en el Fantastic Fest y, sin duda alguna, es una de las grandísimas películas de este Festival, generando un consenso que le han convertido en la tercera película más votada del público y que, junto a "Irati", ha sido la otra gran ovacionada en el pase del mismo.

La película sigue manteniendo esa forma tan característica de autor de Casanova, que algunos se atreven a comparar con Wes Anderson por esos colores pastel tan marcados y esa búsqueda constante del plano perfecto y equilibrado. Más allá de esa forma tan peculiar, Casanova a nivel formal despliega una cantidad de recursos que quita el aliento, desde "snorricams" hasta travellings y planos grúa imposibles, Casanova realmente demuestra que su conocimiento es amplio y que sabe utilizarlo de la manera más equilibrada entre la narración y el despliegue técnico.

El tema es que, cuando analizas la película a nivel narrativo, es una película total. Una madre obsesionada y sobreprotectora con su hijo, que Casanova decide narrar sin pudor alguno. La toxicidad de esa sobreprotección alcanza niveles sorprendentes incluso para los que ya tenemos historial con este tipo de propuestas, usando la dictadura norcoreana (tal cual se lee) para compararla con lo que a veces puede suponer la maternidad. Una cárcel sin salida, un peso que uno no se puede quitar de encima.

Todo de la forma más escabrosa, surrealista y pesadillesca posible, y apoyado de una interpretación por parte de Ángela Molina que es realmente impresionante, a todos los niveles. Es sin duda una de las grandes interpretaciones del cine español de todos los tiempos, ya que tiene un control sobre la puesta en escena total, y sabe manejar a su antojo toda secuencia y a su compañero de reparto e hijo en la ficción, un más que sorprendente Manel Llunell, al que diagnostican de cáncer y su madre se lo toma como si ella misma tuviese la enfermedad.

Un despliegue realmente sorprendente en el que, como no suele ser habitual, lo grotesco y provocador sirven como vehículos narrativos realmente funcionales y que consiguen que la película alcance otro nivel, sorprendiendo a unos niveles emocionales que la convierten en no sólo una de las películas del Festival si no en una de las del año.

La cosecha de este año en el cine español es realmente de otro mundo, un año que quedará enmarcado para la Historia.

"Pearl"

Decía el director Ti West que, en las dos semanas que estuvo encerrado por enfermedad en la pandemia mientras rodaban "X", habló con Mia Goth, protagonista de la misma, para rodar una precuela de la película. A24, la productora y distribuidora, le dijo que en un principio rodase la película y que ya irían viendo. En esas dos semanas se escribió el guión de "Pearl" y que terminará siendo la segunda parte de una trilogía que culminará con "MaXXXine", una situación insólita, peculiar y que prácticamente no había sucedido con la productora independiente.

Aún habiéndose hecho a toda prisa, "Pearl" es un estudio de personaje realmente interesante, efectivo, divertido. Tiene un humor negrísimo y autoreferencial a la propia "X" que en Sitges se aplaudía como si de cameos de Marvel se trataran, y que consigue ir más allá de la explotación de la psicopatía y la obsesión del éxito (y de huir) del personaje de Mia Goth.

Es un filme que está realmente bien rodado, con muchísimas ideas a nivel de puesta en escena y que aprovechan el uso de la época de finales de los años del 2010 para jugar con la estética continuamente, pero realmente lo que hace que "Pearl" vaya más allá es, sin duda alguna, Mia Goth.

En una de las interpretaciones del año, Goth se alza como una de las referentes del género, luciéndose sin parangón en secuencias que quitan el aliento, como ese monólogo larguísimo en un mismo plano en el que muestra todo tipo de rango: su rabia, su impotencia, su enfado, su locura. Una de las secuencias de las que se recuerdan muchos años después, y que se une a este olimpo de interpretaciones femeninas en el terror moderno excelentes como Toni Colette en "Hereditary", Lupita Nyong'o en "Nosotros", Florence Pugh en "Midsommar" o Elisabeth Moss en "El hombre invisible".

Iker González Urresti

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