Conexión Oscar 2021: ¿Tiene posibilidades “Mank” con el sistema de voto preferencial?

Conexión Oscar 2021: ¿Tiene posibilidades “Mank” con el sistema de voto preferencial?

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Querido Teo:

"Mank" ha llegado a las salas españolas a la espera de su lanzamiento en Netflix el próximo 4 de Diciembre. Siempre hay mucha expectación con todo lo que rodea a David Fincher que ahora ha vuelto al cine seis años después, siendo todo un gozo para cinéfilos su retrato y guiños del Hollywood de la época y el sistema de Estudios. Eso sí, por muy cuidada que sea la estética con ese blanco y negro deudora de las películas de la RKO, ¿terminará siendo una película que pueda alzarse con el Oscar con el tantas veces comentado voto preferencial?

Recordemos que a la hora de elegir la mejor película no gana la que tenga más votos de entre todas las nominadas sino la que esté más presente en los primeros puestos de la papeleta preferencial, algo que favorece a las cintas emotivas, poco sesudas o que simplemente logran conectar con el público, no siendo la mejor pero sí la que genera un mayor consenso a su favor. Eso ha llevado a cuestionar, salvo el caso de “Parásitos” en la última edición, a las últimas ganadoras del premio que, para muchos, no están a la altura de las que triunfaron en anteriores décadas siendo respaldadas ahora aquellas cintas con pocos enemigos pero también con poca capacidad de trascender.

“Mank” es una película admirable y elogiable pero le falta la pasión para hacerse con un premio que ya hace tiempo que se ha alejado de la etiqueta “película de Oscar” y de esas cintas ambiciosas, confeccionadas para los premios y demasiado calculadas para ello. Aunque “Mank” es un brillante retrato del contexto político y cinematográfico de la época bien es verdad que no esconde ser el plato fuerte de Netflix (con permiso de Aaron Sorkin) para asaltar la banca y hacerse con el primer Oscar a la mejor película para la plataforma. Eso puede levantar ciertos reparos en una Academia que, no sólo no premió a “Ciudadano Kane” en su día, sino que su única concesión al reflejo de esos años fue con la meliflua, inferior y evasiva “The artist” en 2012 demostrando que el hablar del cine dentro del cine ni mucho menos da más puntos para hacerse con el Oscar.

No hay más que ver las ganadoras del Oscar a mejor película y al mejor director de la última década para comprobar que el sistema de voto es determinante a la hora de mostrar la diferente tendencia entre los triunfadores. Si en dirección tenemos apuestas más arriesgadas, rotundas y vistosas, destacando la importancia de la técnica como proeza, eso no ocurre en mejor película donde el premio ha sido, por lo general, a cintas más convencionales y menos lucidas en pantalla. Es por todo ello que es mucho más factible ver a David Fincher con el Oscar a la mejor dirección, no se puede negar su magisterio en este campo, que haciéndose con el premio a mejor película entre otras cosas por el hecho de que la cinta ya está encontrando opiniones divergentes que da la impresión de que irán a más con el tiempo.

Por un lado tenemos a los cinéfilos de pro, amantes del Hollywood clásico, que pueden gozar de los innumerables detalles, referencias y guiños que hay en "Mank" mientras que, por otro lado, a los que se les escape todo este conocimiento sin duda hará que el visionado no termine de ser completamente satisfactorio y, en ocasiones, se haga cuesta arriba. Es una apuesta que gana mucho más precisamente por su minuciosidad y detalle a la hora de mostrar una época en la que los juguetes rotos, un sistema corrupto y los intereses partidistas se daban cita. Es una cinta que vale la pena de verdad contando con ese bagaje por parte del espectador siendo, por tanto, muy interesante revisarse los apuntes de cine clásico para ponerla en la dimensión que merece. Esto es así porque Fincher no se casa con nadie y tampoco considera que tenga que ser condescendiente con el espectador o ir a la caza de ningún premio pecando de accesible.

Parece que lo que a Fincher le ha movido de verdad en este proyecto no es otra cosa que, en parte, rendir tributo a la figura del padre y a la del autor. Lo primero contando con un guión escrito y guardado por su progenitor, Jack Fincher, fallecido en 2003, y por otro revelándose a la hora de reivindicar la voz propia del creador por encima de las cortapisas y presiones de los poderosos. Ser auténtico aunque eso suponga introducirse en una espiral de melancolía y fracaso como la que sobrevuela una cinta certera e ingeniosa por un lado pero también esquiva y poco emocional por otro.

Es precisamente el guión de Jack Fincher uno de los aspectos de la película que más se está cuestionando, por lo deslavazado y anticlimático del mismo, a pesar de pretender el simbolismo entre la cena de disfraces en la que Mank cae en desgracia y la disputa posterior de éste con Orson Welles por la autoría del guión de “Ciudadano Kane”, en un momento en el que se asume esa condición de paria del personaje que lleva a que Welles pretenda aprovecharse de ello para no concederle el peso de la responsabilidad que implica firmar ese guión. Eso sí, conviene no olvidar que lo mejor del trabajo del padre de Fincher no es otro que contar con unos diálogos y réplicas dignas de Aaron Sorkin y construir un vehículo de reivindicación para Marion Davies y la tierna complicidad que establece la amante de Hearst con el borracho cínico de Mankiewicz.

La exquisitez técnica de la película coloca en buena posición a “Mank” para hacerse con los Oscar de dirección (David Fincher), fotografía (Erik Messerschmidt) y diseño de producción (Donald Graham Burt y Jan Pascale), peleando también por el de montaje (Kirk Baxter) y el de sonido. Estos son los cinco apartados en los que, en realidad, parece que la película de Fincher puede encontrar su botín alejándose de las opciones de película (por el voto preferencial) y guión original (lo más cuestionado de la cinta). Tampoco llegan como favoritos los dos actores que más suenan para la nominación, Gary Oldman y Amanda Seyfried, mencionando que la cinta también podría ser candidata en los apartados de vestuario y música. No obstante, y sumando todo ello, “Mank” sí que podría ser de nuevo la cinta de Fincher más nominada de la noche, superando los dos dígitos, como logró con “El curioso caso de Benjamin Button” y sus 13 nominaciones en 2009.

No hay que confundir deseos con realidades. “Mank” es una gran película, pero tampoco la obra maestra de David Fincher, ni falta que le hace, siendo un estupendo retrato de una época y de una forma de trabajar en una industria caprichosa, lucidora en apariencia y cruel e injusta en su seno. La Academia ya ha demostrado que siente que no debe nada a nadie y el hecho de su derrota por la “La red social” en 2011 no le deja en posición preferente una década después.

Es muy posible que David Fincher, y sólo por el mérito de su incontestable talento y prodigio ante la cámara, sí que encuentre por fin su gran oportunidad para alzarse con el Oscar al mejor director pero todo parece indicar que, tal y como es la Academia de hoy en día, tan diversa pero en ocasiones tan banal y pretendidamente convencional, “Mank” tiene las credenciales pero no el perfil para poder coger impulso y en un año tan complejo sacar cabeza y alzarse con el que sigue siendo el premio más importante del cine. Tanto "Nomadland" como "El juicio de los 7 de Chicago" ya parecen asomar como opciones mucho más pragmáticas a la hora de hacerse con el galardón este año.

Nacho Gonzalo

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