Los 11 mejores musicales del cine, ¡empieza el espectáculo!

Los 11 mejores musicales del cine, ¡empieza el espectáculo!

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Querido Teo:

El pasado 20 de Julio se estrenó  “Mamma Mia! Una y otra vez”, continuación de “Mamma Mia!” (2008), la cinta basada en el musical del mismo título inspirado en las canciones del mítico grupo ABBA y que es la segunda película musical más taquillera de todos los tiempos con unos 610 millones de dólares de taquilla mundial. Sin duda todo un fenómeno (al igual que su versión teatral) que cumple ya la friolera de 10 años. Y nada mejor que una refrescante secuela, que hace las veces de precuela, para conmemorar dicho aniversario. Y es que el musical es un género que gusta al gran público desde su origen allá por los años 20, aunque su recorrido hasta nuestros días tampoco ha sido un camino de rosas.

El cine es un medio que nació sin voz pero sí que llevaba asociado un acompañamiento musical en directo cuando se proyectaba en las primeras salas hace más de 100 años. La música en sí, funcionaba más como un complemento a lo que se veía en imágenes que como un elemento narrativo más. El lenguaje no verbal alcanzado por el cine y la narración exclusivamente visual había alcanzado algunas cimas que a día de hoy siguen siendo históricas.  La errónea concepción de que el sonido y la música eran innecesarios en la época dorada del cine mudo era tal que cuando el cine encontró su propia voz, otras voces se alzaron en su contra. Aunque eso duró poco, ya que cuando se presentó “El cantor de jazz” (1927), la que se reconoce equívocamente como la primera película sonora de la Historia, el público se rindió ante lo que suponía una nueva forma de ver el cine. Enseguida se comenzaron a hacer películas en las que la música empezaba a convertirse en un elemento más de la historia y cuyo uso como recurso narrativo tenía infinitas posibilidades. Algo que supo aprovechar el director Fritz Lang en la inquietante “M, el vampiro de Düsseldorf” (1931) que elevó el uso de la música  hasta cimas insospechadas convirtiéndola en un personaje más de la película.

Los primeros musicales no se hicieron esperar y así, a finales de los años 20 y durante la década de los 30, títulos como “La melodía de Broadway” (1929), “La calle 42” (1933), “Sombrero de copa” (1935) o “El gran Ziegfeld” (1936) gozaron de un gran éxito entre el público y la crítica. Y la pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers popularizaron el género hasta cotas insospechadas. Aunque hablamos de grandes títulos, su principal problema era que las canciones y los números musicales no complementaban la historia principal, sino que la detenían y suponían más un alivio que un elemento de la trama en sí. Algo que acabó desapareciendo progresivamente gracias al productor y letrista Arthur Freed y que comenzó con un mastodonte como “El mago de Oz” (1939). A Freed se le atribuye en gran medida la época dorada del musical americano y el nacimiento del género tal y como ha llegado a nuestros días. Un género odiado por muchos y venerado por otros y que nos ha ofrecido algunas obras maestras. Un género que estuvo unas décadas de capa caída y que encontró en el cine de animación su refugio durante algún tiempo (aunque eso daría para otro artículo).

Ahora vamos a repasar los mejores títulos en acción real que nos ha ofrecido el cine musical más comercial. Una serie de películas que representan de un modo u otro las cimas artísticas de una forma de hacer,  entender y consumir el cine. Porque si hay un género que no se parece a ningún otro, ese es el musical.

11º “La la land” (2016). La ciudad de las estrellas

La ganadora del Oscar a la mejor película más corta de todos los tiempos. Su victoria duró menos de 3 minutos, pero eso no sirvió para amargar el triunfo de la cinta. Uno de los fenómenos musicales del cine reciente. Y una película que quiere evocarnos otros tiempos del género, con una trama sencilla (que no simple) y unas canciones pegadizas y alegres.

Damien Chazelle se propuso la difícil tarea de rodar un musical contemporáneo con tintes de cine clásico siendo respetuoso con el género y, a la misma vez, siguiendo su propio discurso cinematográfico que tiene que ver con la pasión y la obsesión. De un modo colorista y abrumador, Chazelle nos cuenta en “La la land” (2006) la historia de una joven pareja con ambiciones artísticas. Ella interpretativas, él musicales y cómo a veces la vida no sale como uno la planea.

Protagonizada por Ryan Gosling y una desbordante Emma Stone, justa ganadora del Oscar a la mejor actriz, la película nos remite a títulos clásicos como “Cita en San Luis” (1944), “West Side Story” (1961), “Un americano en París” (1951) o “Los paraguas de Cherburgo” (1964) a través de unos números musicales que avanzan de lo espectacular a lo íntimo, en paralelo a la evolución de nuestros protagonistas y terminando con un número que es ya historia del cine y que roza (igualarlas es muy complicado) las cotas artísticas del maestro Minnelli.

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10º “El gran Ziegfeld” (1936). El espectáculo debe continuar

Ganadora de 3 Oscar en 1936, incluyendo mejor película y mejor actriz (Luise Rainer), este musical de la vieja escuela supone uno de los máximos exponentes de lo que fue el género desde sus orígenes hasta que el productor Arthur Freed llegó para cambiar poco a poco las reglas del juego. Con su obertura y su entreacto, estamos ante una película de enormes proporciones y grandes ambiciones que va un paso más allá en espectacularidad que su predecesora, “La calle 42” (1933).

Ambientada en el mundo de Broadway, y centrada en la figura del empresario teatral Florenz Ziegfeld Jr., sus números musicales transcurren entre representaciones y ensayos dotando a la cinta de un aroma de vodevil propio de la época, pero que no desmerece en su resultado ya que, además de un gran musical, “El gran Ziegfeld” (1936) es una fina comedia, un romance simpático y una historia de amistad.

Protagonizada por el siempre eficiente William Powell, Myrna Loy, Luise Rainer y un sinfín de rostros conocidos del teatro y el vodevil de la época (que se interpretaban a sí mismos) y dirigida por Robert Z. Leonard, la película es un ejemplo de grandiosidad en la puesta en escena de los números musicales y como lo que ahora conocemos por “revista musical” nació de la mano de un hombre y su ambición que consiguió cambiar el mundo del espectáculo para siempre.

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9º “La calle 42” (1933). El vodevil

Hablar de “La calle 42” (1933) es hacerlo del primer gran musical de Hollywood. Si bien es cierto que antes habían venido otros como “La melodía de Broadway” (1929), no fue hasta esta película que el género empezó a hacerse grandilocuente y espectacular. Su número final sigue siendo un portento de ejecución y de puesta en escena.

La historia gira en torno a dos productores que durante la Gran Depresión deciden montar un espectáculo en Broadway financiado por un ricachón enamorado de la actriz principal, que acabará lesionándose y siendo sustituida por una corista. Un argumento con ciertos paralelismos con “Eva al desnudo” (1950). La película, dirigida por Lloyd Bacon y el legendario Darryl F. Zanuck, supuso además uno de los primeros papeles de Ginger Rogers.

Como marcaban los estándares de la época, la trama transcurre en el teatro y en la aparatosa ingenuidad del mundo del espectáculo y todos los números musicales tienen lugar en escena, sin evocaciones ni artificios. Simplemente ejecución escénica de primera. El vodevil nunca ha lucido tan bien como en esta película que combina diversión y drama de una forma tan fluida que marcaría los estándares que estarían por venir a lo largo de la década.

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8º “Un americano en París” (1951). Poema sinfónico

Si existe un director en el género que sobresale por encima de los demás, ese es Vincente Minnelli. Su sensibilidad lírica, su puesta en escena, sus planos secuencia y su manejo de la cámara, lo convierten en un maestro del musical capaz de sobresalir en cada uno de los títulos que dirigió.

Inspirada por la obra musical de George Gershwin del mismo título, “Un americano en París” (1951) es uno de los emblemas de la productora Metro-Goldwyn-Mayer que consiguió alzarse con 6 Oscar, incluyendo mejor película. La cinta nos cuenta la historia de Jerry Mulligan, un ex soldado que, tras la II Guerra Mundial, se traslada a París donde malvivirá pintando cuadros. La llegada de una mecenas inesperada que busca algo más que ser su representante, unido al amor de Jerry por la novia de uno de sus amigos, una jovencísima y sensacional Leslie Caron, desembocará en un triángulo amoroso aderezado con grandes toques de ternura. Toda una joya del melodrama.

Protagonizada por Gene Kelly (otro nombre propio del género), Oscar Levant, Nina Foch y Leslie Caron, “Un americano en París” supone la sublimación del estilo de Minnelli a través de una dirección de producción que evoca a los pintores franceses más famosos, números musicales llenos de ritmo y una secuencia final magistral que acaba conjugando fotografía, decorados y música de una forma pocas veces igualada. Háganse un favor y vean “Un americano en París” (1951); es maravillosa.

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7º “West Side Story” (1961). Amor sin barreras

Basada en el musical del mismo título e inspirado a su vez en la tragedia de “Romeo y Julieta”, este impresionante musical con música de Leonard Bernstein y letras de Stephen Sondheim y titulado “West Side Story” (1961) es uno de los mayores éxitos críticos y de público del género. En su estreno llegó a recaudar 45 millones de dólares sobre un presupuesto de seis. Ajustando la inflación, esa taquilla ascendería a día de hoy a más de 500 millones de dólares.

Recaudaciones aparte, “West Side Story” (1961) sigue siendo un referente a la hora de coreografiar cualquier musical. El trabajo del codirector y coreógrafo Jerome Robbins es digno de estudio. La fluidez de sus bailes, su grandilocuencia y la sutileza a la hora de simular peleas a través de la danza, roza cotas magistrales. Sumado al trabajo melodramático y colorista de Robert Wise (el otro codirector), maestro del oficio y autor de otro título emblemático como “Sonrisas y lágrimas” (además de una docena de títulos que son Historia del cine), “West Side Story” (1961) se convierte en  una enorme película con identidad propia y un clásico imperecedero.

Protagonizada por Natalie Wood, Richard Beymer, Russ Tamblin, Rita Moreno y George Chakiris y producida por Saul Chaplin, la película encandiló a la crítica y acabó ganando la friolera de 10 Oscar, entre los que se incluyen el de mejor película y mejor dirección, convirtiéndose así en uno de los títulos con más Oscar de la Historia. Algunos podrían pensar que no es para tanto. Se equivocan completamente; sí que lo es.

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6º “Chicago” (2002). Crimen y castigo

Tras el éxito cosechado por la adaptación fílmica de “Cabaret” (1972), el director Bob Fosse y los compositores John Kander y Fred Ebb emprendieron la realización en Broadway de una obra musical inspirada en la obra de 1926 de Maurine Dallas Watkins, a partir de los crímenes reales que ella misma había cubierto para The Chicago Tribune y que, al igual que “Cabaret”, quería ir un paso más allá en el género de la sátira, siendo un reflejo de la superficial sociedad de la época que perfectamente podría aplicarse a nuestros días. Así de actual sigue siendo “Chicago” (2002).

Después de muchos años queriendo ser llevada a la gran pantalla, no fue hasta 2002 cuando el director y coreógrafo Rob Marshall pudo realizar una de las mejores películas que nos ha dado el género. Protagonizada por un reparto en estado de gracia encabezado por Renée Zellweger, Catherine Zeta- Jones y Richard Gere en el mejor papel de su carrera, “Chicago” supone la subversión de las reglas del género establecidas para presentarnos una historia mordaz y ácida con un guión sólido y magistral y unos números que son absolutamente perfectos.

Ganadora de 6 Oscar, incluyendo mejor película, “Chicago” (2002) devolvió el musical a los Oscar, consiguió excelentes críticas y recaudó más de 300 millones de dólares mundiales. Y es que esta historia de feminismo, jazz, alcohol, crímenes, presidiarias, abogados sinvergüenzas, juicios mediáticos y maridos engañados de gran corazón es imposible que nos deje indiferente. Si no puedes ser famoso, al menos, sé escandaloso.

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5º “Cita en San Luis” (1944). Las cuatro estaciones

Uno de los títulos emblema del productor Arthur Freed y de la Metro-Goldwyn-Mayer, que supuso para la productora su mayor éxito sólo por detrás de “Lo que el viento se llevó” (1939 y uno de los grandes títulos de su director, Vincente Minnelli, maestro del género donde los haya. Además, “Cita en San Luis” (1944) supone el primer musical tal y como lo conocemos a día de hoy ya que las canciones y los números musicales estaban incorporados perfectamente dentro de la historia haciéndola avanzar de una forma coherente y lógica.

Basada en una serie de artículos de carácter autobiográfico de la escritora Sally Benson en los que se relata la vida de una familia de clase media a comienzos del siglo XX con un sutil tono feminista, la cinta estuvo protagonizada por la gran Judy Garland, Mary Astor, Lucille Bremer, Leon Ames, Tom Drake, Harry Davenport, June Lockhart y una carismática Margaret O´Brien cuya actuación sigue siendo un referente para todos los actores infantiles y que recibió un Oscar honorífico por su interpretación de la traviesa Tootie.

Con una fotografía en glorioso technicolor, un  diseño de producción impresionante a cargo de Cedric Gibbons, números musicales de una fluidez magnífica y un vestuario cautivador, “Cita en San Luis” (1944) consigue aunar una historia sencilla, llena de valores familiares, que consiguió gustar a crítica y público por igual  y que supone uno de los títulos más deliciosos del cine musical que nos ha dado Hollywood.

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4º “Cantando bajo la lluvia” (1952). El sonido de la felicidad

Stanley Donen y Gene Kelly le regalaron al mundo una de las mayores obras maestras que se han rodado nunca. Puede sonar pretencioso, pero es que, “Cantando bajo la lluvia” (1952), está considerada por un gran sector de la crítica una de las mejores películas de todos los tiempos. Y no sólo eso, el público la adora. Nadie tiene ningún comentario negativo contra esta película que resulta modélica y el paso del tiempo la ha tratado de maravilla. Probablemente, ningún otro título del cine de Hollywood puede jactarse de algo así.

La historia de “Cantando bajo la lluvia” (1952) nos cuenta, inspirándose en situaciones reales ocurridas en su día, los problemas de una estrella del cine mudo que tiene que enfrentarse a la llegada del cine sonoro y cómo esta transición en la industria acabó modificando el modelo para siempre. Todo ello con un tono delicioso que va de lo cómico a lo romántico sin abandonar en ningún momento lo satírico, teniendo al espectador sonriendo desde el primer fotograma al último. Su conmovedor discurso, sus coreografías, su intimismo, su humor y sus números para el recuerdo convierten a este título en uno de los más imprescindibles jamás rodados.

Protagonizada por Gene Kelly, Debbie Reynolds, Donald O´Connor y una divertidísima  Jean Hagen, este título forma ya parte del imaginario colectivo (¿quién no conoce la silueta de Kelly junto a su paraguas subido a una farola?). “Cantando bajo la lluvia” (1952) se erige por mérito propio como una de las cimas del género. Un canto a la felicidad. La alegría hecha película.

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3º “Oliver!” (1968). El mayor espectáculo del mundo

Basándose en el musical del West End londinense escrito por Lionel Bart, y que a su vez toma como base la novela de Charles Dickens, el británico Carol Reed dirigió el que se considera el último gran musical clásico. Para ello, depuró las fórmulas del género hasta el extremo y las destiló de tal manera que “Oliver! (1968)” supone la máxima expresión formal y narrativa de lo que habíamos visto hasta ahora.

Gracias a la soberbia y firme dirección de Reed, con una grandilocuencia siempre al servicio de la propia historia y unas coreografías impresionantes bajo los mandos de Oona White, la magnificencia y majestuosidad de “Oliver!” (1968) es inigualable. Planos secuencia, números musicales multitudinarios que van in crescendo a medida que se desarrollan y unas interpretaciones endiabladas convierten a este título en uno de los más importantes e imponentes del género.

Protagonizada por unos perfectos Ron Moody y Jack Wild, acompañados por una magnífica Shani Wallis y un soso Mark Lester, el film consiguió ganar 6 Oscar, incluyendo los de mejor película y mejor dirección, y fue el último musical premiado por la Academia hasta el año 2003, cuando “Chicago” (2002) se ganó los favores de los votantes. “Oliver!” (1968) supuso el fin de una era y de una forma de hacer cine (ya no sólo musical). A partir de entonces, las reglas del juego cambiarían, pero “Oliver!” (1968) supo decir adiós de la forma más impresionante posible. Comedia, drama, aventura, canciones pegadizas y números inolvidables. Lo tiene todo.

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2º “Moulin Rouge!” (2001). Come what may

Al comienzo del nuevo milenio, el australiano Baz Luhrmann se propuso la difícil tarea de resucitar un género que llevaba de capa caída desde hacía un par de lustros; en parte porque el cambio de paradigma cinematográfico lo había dejado un poco de lado y en parte porque las películas animadas habían monopolizado el género. Para ello decidió aunar una historia de amor de tintes clásicos con una modernidad barroca y excesiva que por momentos puede bordear la línea de lo histriónico, dando como resultado una obra que sirve como modelo y como relevo generacional entre el cine del s.XX y el cine del s.XXI.

Con un guión inspirado en “La dama de las camelias” de Alejandro Dumas y con música y canciones de diferentes artistas contemporáneos, Luhrmann consiguió un pastiche que funciona como un tiro. Lleno de referencias a la cultura popular y con unos anacronismos musicales y visuales que son casi un personaje más, la historia de la cortesana Satine y el poeta Christian reúne todos los ingredientes para convertirse en una de las más trágicas y románticas del cine. Y en buena parte lo es por la química entre sus protagonistas; unos inconmensurables Nicole Kidman y Ewan McGregor en estado de gracia, que dotan a sus personajes de una humanidad y un romanticismo pocas veces igualados.

Arropados por Jim Broadbent, John Leguizamo y Richard Roxburgh, “Moulin Rouge!” (2001) se convirtió en un fenómeno que consiguió 8 nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película, con unos temas musicales que han trascendido el imaginario colectivo por su estilo y que, casi dos décadas después de ver la luz, sigue siendo tan potente como el día de su estreno. Pasado y presente del género se dan la mano en una comunión única llena de libertad, belleza, verdad y, sobre todo, amor.

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1º “Cabaret” (1972). Aquí no hay problemas

Uno de los títulos más importantes de la Historia del cine, sin duda es “Cabaret” (1972). Una cinta que cogió las reglas del musical y supo darles la vuelta de una manera que sigue siendo novedosa y transgresora incluso a día de hoy. La película de Bob Fosse que consiguió 8 Oscar, incluyendo mejor director (“El padrino” le arrebató el de mejor película) nos cuenta la historia de un cabaret en el Berlín anterior a la II Guerra Mundial, en la que su lectura entre líneas nos indica como el régimen nazi comienza a alzarse sigilosa y vilmente. Protagonizada por Liza Minnelli y Joel Grey, sus personajes son ya icónicos. Al igual que la propia película.

Basada en el musical de del mismo título con libreto de Joe Masteroff y música y letras de John Kander y Fred Ebb, “Cabaret” (1972) es el  mayor y mejor hito del cine musical, ya que supuso la ruptura total con las formas clásicas del género e inventó su propio lenguaje. Pero además, también lo es por su puesta en escena, sus interpretaciones, su guión de hierro repleto de una complejidad sexual, política y dramática asombrosas y, sobre todo, por sus coreografías y danzas. Nadie coreografiaba como Fosse, un maestro que podía bailar dando vueltas con un cigarrillo en la boca sin que se le cayese la ceniza.

Liza Minnelli nunca estuvo tan bien como en esta cinta en la que da vida a Sally Bowles, una bailarina de poca monta y espíritu libre que baila en un cabaret llamado Kit Kat Klub, que representa la decadencia de la Alemania de entre guerras, en el que conoce a un joven inglés con el que entabla una relación. Todo bajo la mirada del Maestro de Ceremonias, figura omniscente que exterioriza los subtextos más viscerales y oscuros de la historia a través de unos números musicales que se retuercen sobre sí mismos y que son, a la vez, sátira, espejo y advertencia de una sociedad hipnotizada por su propia miseria. Una auténtica obra maestra por méritos propios. Willkommen.

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Sr. Finch

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Comentarios

AJC - 28.07.2018 a las 21:26

Hay alguien que haya vuelto a ver Chicago o que se haya acordado de ella desde 2002? Que alguien crea que es mejor que Dancer in the dark, Brigadoon, All that jazz o Un dia en Nueva York, por poner ejemplos muy diferentes pero infinitamente mejores, me parece entre ridiculo y surrealista.

francisco rodrriguez herrera - 31.07.2018 a las 14:04

Hola: No estoy de acuerdo con AJC, creo que Chicago es una gran película, a la altura de Cabaret.Yo no me cansaria de verla una y otra vez.
Eso sí, echo en falta títulos importantes como los que él dice: All that Jazz o Un día en Nueva York y ademas de otros que a mí se me quedaron grabados en mi mente como: 7 Novias para 7 Hermano, El Violinista en el Tejado, My Fair Lady, Sonrisas y Lagrimas, Camelot o Mary Poppins. Mi solución sería largar la lista y en vez de los 10 Mejores Musicales, hacer una macro.relación con los 50 Mejores y así todos contentos. Saludos!

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