Las cinco secuencias de… Robert Duvall

Las cinco secuencias de… Robert Duvall

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Querido primo Teo:

Emilio Aragón acaba de estrenar su segunda película, una coproducción norteamericana en la que lo más destacable es la presencia del actor Robert Duvall como protagonista de la historia. A pesar de sus 83 años, el veterano intérprete sigue en plena forma y éste mismo año estrenará otra película junto a Robert Downey Jr. en la que podría tener opciones en la carrera de premios. Si echamos un vistazo rápido a su filmografía, descubrimos que ha estado presente, a veces de protagonista, con frecuencia de secundario y en algún caso en brevísimos papeles, en un gran número de películas inolvidables. Por ejemplo, aparece en 6 de las 100 películas americanas que cita el American Film Institute como mejores del siglo XX, algo que tal vez ningún actor logre superar. Parece una buena oportunidad para repasar la carrera de este gran intérprete (ganador de 1 Oscar, 2 Emmys, 4 Globos de Oro y 1 Bafta) a través de sus cinco secuencias más destacadas.

Robert Selden Duvall nació el 5 de Enero de 1931 en San Diego. Su madre lo educó según la ciencia cristiana, iglesia a la cual pertenecía, mientras que su padre era almirante de la Armada, por lo que creció en un entorno militar. El futuro actor luchó durante un año en la Guerra de Corea con el ejercito de los Estados Unidos. Un año después empezó a estudiar interpretación en una escuela de teatro de Nueva York. Durante la década de los 50 participó en bastantes producciones teatrales, llegando a debutar en Off-Broadway y en 1959 apareció por primera vez en televisión, repitiendo con frecuencia en la década siguiente, donde actuó de actor invitado en múltiples series televisivas.

Matar a un ruiseñor (1962)

Una de las obras teatrales en las que había actuado el actor la escribiera Horton Foote, guionista de “Matar a un ruiseñor”. Y éste sugirió a Robert Mulligan el nombre de Robert Duvall para el papel de Arthur “Boo” Radley, un personaje solitario que nadie ha visto en años, que el actor preparó evitando el contacto con el sol durante 6 semanas para lograr el aspecto de una persona que haya pasado la mayor parte de su vida encerrada. Así fue como el protagonista de nuestro artículo logró su primer papel en la gran pantalla, y aunque se trata de una aparición muy breve, resulta clave en la película. Como comentaba al principio, sorprende la cantidad de grandes películas en las que aparece Duvall, aunque sea sólo muy pocos minutos. “Boo” Radley tarda en aparecer en pantalla, pero se menciona desde el principio dando un aire misterioso al personaje. Y cuando llega la secuencia en la que por fin podemos ver su rostro tras haber sido un héroe se alcanza uno de los momentos más recordados para cerrar una obra que, con todo merecimiento, se considera uno de los grandes clásicos del cine. Basado en la novela del mismo título, exitosa obra ganadora del Pulitzer que supuso la única incursión literaria de Harper Lee, el film cuenta la historia de Atticus Finch (interpretado por Gregory Peck en la mejor actuación de su carrera), un abogado que defiende a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Narrada desde el punto de vista de una niña de 6 años, “Matar a un ruiseñor” es un ejemplo de perfecta adaptación literaria, donde el mensaje crítico con el racismo llega a los corazones de los espectadores. La película logró 8 nominaciones a los Oscar de ese año, incluyendo mejor película y mejor director, consiguiendo finalmente 3 estatuillas, para el guion de Foote, para la dirección artística y para Peck como mejor actor del año. Somos incapaces de imaginarnos a otro actor en la piel de Atticus Finch, pero curiosamente la primera opción del estudio era Rock Hudson.

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El padrino (1972)

Tras su breve aparición en “Matar a un ruiseñor”, Duvall siguió logrando papeles de reparto cada vez un poco más largos en películas de la talla de “La jauría humana”, “Bullitt” o el inolvidable bandido “Lucky” Ned Pepper en “Valor de ley”. Llegada la década de los 70, su presencia se fue haciendo más importante dentro de la filmografía de Hollywood. Así, en 1970 interpretó al Mayor Frank Burns en “M.A.S.H.” y, al año siguiente, se hizo con su primer papel protagonista, el personaje que da título a la película de culto “THX 1138” de George Lucas. Pero su consagración llegaría cuando interpretó a Tom Hagen en “El padrino”. Se trataba de una producción de la Paramount, un Estudio que gracias a esta película y, un par de años antes, a “Love story”, se convirtió en uno de los grandes. El jefe de producción de la compañía tuvo la acertada intuición de comprar los derechos de la novela de Mario Puzo antes de que ésta estuviera terminada (algo que también logró con “Love story”). Todo un acierto para una novela que estuvo 67 semanas en la lista de libros más vendidos del The New York Times. Sin embargo, y a pesar del éxito de la novela, el interés del estudio decayó cuando fracasaron con otra película titulada “Mafia”, protagonizada por Kirk Douglas y que hizo perder bastante dinero al Estudio. No fue hasta que otros Estudios empezaron a luchar por los derechos, que se lanzaron realmente a la preparación de la película y en un principio incluso pensaron en hacer una obra barata de gangsters que aprovechara poco más que el nombre. Las cosas cambiaron cuando contrataron a Albert Ruddy para producir la película y éste se saltó la norma no escrita de evitar al autor del libro para escribir el guion. Puzo no tenía experiencia y, para complicar las cosas, nadie quería dirigir la película. Cuando al productor le sugirieron el nombre del joven Francis Ford Coppola, a éste le pareció una idea descabellada, pero al no encontrar a nadie más terminó por cambiar de parecer. Por su parte, el director había logrado una cierta reputación con sus primeras películas y aprovechó el éxito para crear una compañía de producción, en colaboración con su amigo George Lucas. Su primera película fue “THX 1138” pero la valoración actual de la película no lo fue en su estreno y perdió mucho dinero. Así que cuando le llegó la oferta de dirigir “El padrino”, aunque no estaba muy convencido, tuvo que aceptarla para pagar sus deudas. Coppola tenía bastantes ventajas sobre otros directores sobre los que pensaran, era italoamericano lo que podría ayudarles frente a las quejas de ese colectivo, tenía una clara visión del proyecto que sirvió para que ayudara a Puzo con el guion (de hecho termina firmando como coguionista), y gracias a sus deudas no les salió caro, sólo 125.000 dólares mas un porcentaje de los beneficios que por aquel entonces pensaban que sería un pequeño extra. Llegó el momento del casting y lo primero era elegir al que encarnaría a Don Vito Corleone. El escritor quería a toda costa a Marlon Brando, pero éste pasaba por horas bajas y el Estudio ni se lo planteaba. Como logró finalmente Coppola que lo contrataran daría para un libro pero ahora quien nos interesa es Robert Duvall. Sabemos que logró el personaje del cerebral abogado y consejero de Don Vito Tom Hagen y que para el papel también probaron a Martin Sheen, Peter Donat y al cantante Rudy Vallee, pero realmente Duvall nunca fue puesto en duda. Ya había trabajado con Coppola en “Llueve sobre mi corazón”, además de protagonizar la citada película de Lucas que el director produjera el año anterior. Más complicados fueron los demás papeles, especialmente el de Michael Corleone que acabó interpretando Al Pacino. Entre los muchos actores que se contemplaron para el casting estaba un por entonces desconocido Robert De Niro, que se hizo con un pequeño papel pero luego tuvieron que cederlo a la Metro Goldwyn Mayer como parte del trato para poder utilizar a Pacino. Si sumamos la indemnización que hubo de pagar el actor y las costas del juicio, Pacino terminó perdiendo dinero con la película pero no le importó porque la intuición que le decía que la película sería un gran éxito se cumplió y se convirtió en una gran estrella. En cuanto a De Niro, su ausencia le permitiría hacerse con el papel del joven Vito Corleone en la segunda parte, película que le daría la fama. La hermana del director, Talia Shire, también fue contratada para la película y otros cinco familiares de Francis también tuvieron pequeños papeles, incluyendo la recién nacida Sofia Coppola como el bebé del bautizo. La hija del director volvería a hacer de extra en la segunda parte y recibiría críticas muy negativas por su papel en la tercera, antes de recuperar el crédito perdido al pasarse a la silla de dirección como resultados mucho más interesantes que como actriz. Las primeras semanas de rodaje resultaron caóticas. Las presiones por cumplir con los plazos y la poca confianza del Estudio hacia el joven director hicieron que comenzaran los rumores sobre su sustitución. Duvall pensaba que debía haber un segundo realizador para evitar males mayores. Si Francis era despedido podría continuar más facilmente con el trabajo. Para ayudarle a superar las tensiones de la situación, Brando le aseguró que no aceptaría trabajar con otro director, pero lo que salvó a Coppola no fueron las presiones del actor sino las complicaciones económicas que conllevaría su reemplazo por el retraso en el rodaje y la fecha de estreno que ya estaba determinada. Los problemas continuaron con el montaje, pero al final Coppola logró estrenar la película que quería y fue un gran éxito de crítica y público. Los Oscar la nominaron con 10 candidaturas ganando los premios de mejor película, mejor guion y mejor actor para Marlon Brando. Robert Duvall estaba nominado para mejor actor de reparto, compitiendo con Al Pacino y James Caan que coincidían en la misma película pero todos ellos perdieron frente a Joel Grey por “Cabaret”, la otra triunfadora de la gala que logró 8 premios incluyendo director y actriz.

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Apocalypse Now (1979)

Tras el éxito de “El padrino”, Duvall siguió participando en grandes películas el resto de la década. Repitió con Coppola con un pequeño papel en “La conversación” y con el mismo personaje que lo lanzó a la fama en “El padrino II”. También trabajó para Sam Peckinpah en “Los aristócratas del crimen”, para John Sturges en “Ha llegado el águila” y para Sidney Lumet en “Network (Un mundo implacable)”. Su interpretación en esta genial crítica del mundo de la televisión le valió una nominación al Bafta. Pero la cima del éxito la alcanzó con otra colaboración con Coppola en “Apocalypse Now”. Ya se había convertido en un habitual colaborador del director, por lo que estuvo encantado de volver a participar con el encargando al coronel Kilgore. Su contrato le concedía 65.000 dólares más un 1´5% del beneficio neto. Mucho más complicado fue contratar a los demás intérpretes. Para el protagonista, Coppola habló con Steve McQueen, Clint Eastwood, Marlon Brando e incluso con colaboradores habituales como Al Pacino, Gene Hackman o James Caan. Pero todos rechazaron la oferta, algunos por no querer pasar varios meses en Filipinas de rodaje, por parecerle un trabajo demasiado agotador o simplemente aceptaron pero pidiendo un sueldo disparatado. Coppola empezó a probar suerte insistiendo con McQueen, con Jack Nicholson y con Robert Redford, a los que le ofrecía también el papel de Kurtz, que requería muchas menos semanas de rodaje. Al final, Brando aceptó participar en este último papel. Buscando actores de segunda fila para el protagonista, la opción principal era Martin Sheen, que ya le había gustado en el casting de “El padrino”, pero estaba comprometido con otro trabajo en las fechas del rodaje y terminó contratando a Harvey Keitel. El rodaje resultó un infierno desde el principio. Por ejemplo, el primer día, Keitel se quedó abandonado en una balsa con otros miembros del reparto. Eso si, el actor no tuvo que sufrir mucho porque a las 6 semanas fue despedido y Coppola tuvo que volver a Los Ángeles viajando de incógnito para encontrar un nuevo protagonista. Y esta vez si logró a Martin Sheen, el cual a duras penas logró sobrevivir al extenuante rodaje. La locura se desató cuando el director de fotografía, Vittorio Storaro y su equipo llegaron al escenario donde se iba a rodar la famosa secuencia (que puedes ver a continuación) del ataque de los helicópteros del coronel Kilgore a la aldea vietnamita bajo la música de “La cabalgata de las Valkirias”. Nadie sabía como plasmar la idea que tenía el director en mente. Coppola dirigía el ataque desde uno de los helicópteros, pero algo salió mal y destruyeron parte del departamento de atrezzo con daños por un importe de unos 50.000 dólares. Los helicópteros fueron una de las grandes atracciones de la película. El ejército estadounidense se negó a prestar su colaboración, pero Coppola logró convencer al presidente Marcos para usar su fuerza aérea. Como comentaría después el director, estos helicópteros se los había vendido el gobierno usamericano, y eran los mismos que utilizara Nixon en Vietnam. Los técnicos tuvieron que pintar y borrar las insignias militares americanas en multitud de ocasiones, pues de vez en cuando el gobierno filipino pedía que le devolvieran los aparatos para la lucha que estaba llevando a cabo contra la insurgencia comunista. Una de estas veces fue en mitad de la preparación de una compleja toma perteneciente a la citada secuencia. Por supuesto, hubo otras muchas complicaciones. El calor y la humedad eran insoportables, un tifón destrozó gran parte del set retrasando dos meses el rodaje, Martin Sheen comenzó a abusar del alcohol y el tabaco y sufrió un infarto, y Francis Ford tuvo que poner de su bolsillo los 3 millones de dólares en que se había excedido del presupuesto y aún quedaba por rodar la parte con el complejo Brando. Tras 15 meses de un rodaje que debería haber durado 4, Coppola se había convertido en un enfermo que, según dijeron los doctores, presentaba el aspecto de un superviviente de un campo de concentración. Pero la postproducción tampoco fue tarea sencilla y se prolongó durante más de dos años. Coppola lo tuvo claro y declaró que “”Apocalypse Now” no es una película, no trata del Vietnam. Es Vietman”. Pero lo esfuerzos valieron la pena y se logró una obra maestra que, además, funcionó lo suficientemente bien en taquilla para que Coppola no se arruinara (curiosamente, su siguiente película con un caracter mucho más comercial para compensar sí que lo metió en problemas). La crítica valoró positivamente la apuesta incluyendo la Palma de Oro en Cannes. Además Coppola ganó el Globo y el Bafta a la mejor dirección del año y los Oscar le concedieron 8 nominaciones, aunque finalmente premiaron a una mucho más convencional “Kramer contra Kramer”. En cuanto a Robert Duvall, se hizo con el Globo de Oro y el Bafta, pero en los Oscar perdió frente a Melvyn Douglas. Eso si, todos lo recordaremos siempre como el loco coronel amante de Wagner y del surf al que le encanta el olor del napalm por la mañana.

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Gracias y favores (1982)

El mismo año en que se estrenó la película del Vietnam (que se rodó dos años antes), Duvall también protagonizó “El gran Santini” con gran éxito de crítica y una nueva nominación al Oscar, esta vez como protagonista. Era su tercera nominación y, por primera vez, en la categoría más importante. Eso si, fue en la ceremonia del año siguiente porque la película se había estrenado con otro título y en televisión y se reestrenó al año siguiente funcionando bien gracias al boca a boca y a valoraciones positivas de gente tan influyente como Roger Ebert. Al año siguiente protagonizó junto a De Niro “Confesiones verdaderas” y su siguiente película fue “Gracias y favores”. El guion de la película estaba escrito por Horton Foote y se trataba de su primer trabajo escrito directamente para el cine. La historia estaba en parte inspirada en su sobrino, que luchó por tener éxito con la música country. Mientras investigaba, conoció a un experimentado cantante que ayudó a su sobrino en sus inicios e hizo que se interesase por su historia en lugar de la de la banda de su sobrino. Duvall, amigo del guionista, que como mencionamos antes le ayudó a lograr su primer trabajo en el cine, estuvo involucrado con el proyecto como actor y productor desde el comienzo de la preproducción. Encontrar director resultó una tarea complicada, hasta que el australiano Bruce Beresford, que lograra la nominación al Oscar al mejor guion por su anterior película “Consejo de guerra”, se animó a dar el salto a Hollywood. Sin duda un acierto pues logró la nominación al Oscar a la mejor dirección y la mejor película. Para Duvall fue un proyecto muy personal, pues hacía tiempo que deseaba interpretar a un cantante de country y contribuyó con muchas ideas para su personaje. Para preparar el papel estuvo varias semanas viajando por Texas actuando con una pequeña banda de country y buscando el acento requerido. Tras encontrar a un hombre con el acento exacto que quería, Duvall le hizo recitar el guion entero. Durante el rodaje tuvo varios roces con el director por diferencias creativas. Duvall cantó sus propias canciones lo que hizo dudar a los patrocinadores financieros hasta que lo oyeron cantar “a cappella” la canción On the wings of a dove, canción que interpreta en la secuencia que podemos ver a continuación. Duvall apoyó a Beresford en la decisión sobre la puesta en escena con Mac mirando por la ventana, de espaldas a la cámara, con el rostro oculto. Horton Foote pensaba que la elección hizo la escena más emocionante y lo llamó “un momento extraordinario” en la película. La película tuvo ciertas dificultades para lograr una adecuada distribución y no logró una taquilla muy destacada. Cuando recibió las nominaciones a los Oscar era demasiado tarde como para rentabilizarlo pues ya se vendieran los derechos a la televisión por cable. Además de las mencionadas nominaciones a mejor película y dirección, fue candidata a mejor canción y ganó los Oscars a mejor guión (el segundo para Foote tras “Matar a un ruiseñor”) y a mejor actor para un Duvall que también ganó el Globo de Oro y los premios de las principales asociaciones de críticos.

Gracias Y Favores from Las 5 secuencias on Vimeo.

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El último gran día (2009)

Tras ganar el Oscar, siguió actuando en diferentes películas, a veces de secundario como en “El mejor”, pero con más frecuencia de protagonista o coprotagonista como en “The stone boy” y “Colores de guerra”, sus películas más destacadas de la década de los 80, pero su trabajo más destacado fue el de “Gus” McCrae en la miniserie “Paloma solitaria” junto a Tommy Lee Jones, papel que considera su favorito en toda su carrera. En la siguiente década siguió trabajando con un ritmo incansable que le llevó a estrenar hasta 4 películas en un mismo año, además de aparecer también en televisión en las películas “Stalin” y “La caza de Eichmann”. Por la primera logró el Globo de Oro al mejor actor de miniserie o película para televisión, repitiendo un premio que ya consiguiera por “Paloma solitaria”. Sus películas más destacadas de la última década del siglo pasado fueron “Días de trueno”, “Un día de furia “, “Geronimo, una leyenda”, “La letra escarlata”, “El otro lado de la vida”, “Phenomenon” y “Deep impact”. También hay que destacar “Camino al cielo”, su proyecto más personal, dado que además de protagonizarlo, lo dirigió, escribió y produjo y le valió el reconocimiento de la crítica, incluyendo la nominación al Oscar al mejor actor. Nominación que lograría de nuevo al año siguiente en “Acción civil”, aunque en la categoría de actor de reparto, su última nominación al Oscar por el momento. En la pasada década participó en la miniserie “Los protectores”, con la que ganó el Emmy, y en múltiples películas como “60 segundos”, “El secreto de los McCann”, “Open Range”“La carretera (The Road)”“Corazón rebelde” y “El último gran día”, inédita en España y conocida por el título original de “Get low”. En esta última interpreta a un hombre, Felix Bush, que lleva 40 años viviendo aislado como un anacoreta. Sobre el circulan terribles historias y un día decide preparar su propio funeral y asistir a el, como podemos ver en la secuencia que viene a continuación. La historia está basada en un personaje real que preparó y asistió a su propio funeral. Una magnífica interpretación que no fue recompensada en la carrera de premios más que con algunas nominaciones menores, probablemente por la gran competencia que había ese año.

El ultimo gran dia from Las 5 secuencias on Vimeo.

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Robert Duvall sigue actuando. Por ejemplo, hace poco lo vimos en cartel junto a Tom Cruise en “Jack Reacher”. Nos quedó pena de no poder verlo actuando para Terry Gilliam en el proyecto de Don Quijote que tantas veces ha intentado terminar sin conseguirlo. Ahora podemos verlo protagonizando “Una noche en el viejo México”, y esperamos con impaciencia “The judge”, película en la que interpreta a un veterano juez que da título a la película y es el padre del protagonista, un Robert Downey, Jr. que interpreta a un exitoso abogado que vuelve a su lugar de origen por el funeral de su madre para descubrir que su padre es sospechoso de asesinato.

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