Michael Fassbender, pinceladas de una carrera en plena evolución

Michael Fassbender, pinceladas de una carrera en plena evolución

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Querido primo Teo:

Si de algo podemos presumir tus primos, es de la variedad de gustos de la que solemos hacer gala. Variedad que se convierte en unanimidad cuando nos ponemos a hablar de Michael Fassbender, uno de esos actores jóvenes (aún le falta para cumplir los cuarenta) llamado a darnos papeles memorables, ya sea en grandes producciones o en películas de tono más independientes. Y si bien es imposible que un cinéfilo no se haya cruzado con él en los últimos dos años, es interesante echar la vista atrás y recordar el artículo que le dedico su observadora a mediados del 2011, momento en el que se produjo el despegue de este irlandés de ascendencia germana, del que te vamos a destacar algunas interpretaciones.

“Fish Tank”, un drama urbano barriobajero muy del estilo de su directora, Andrea Arnold, supone un hito importante en la carrera de Michael Fassbender, que poco a poco se iba haciendo más y más visible, encadenando papeles de lo más variopinto en cine y televisión, para el gran público, más allá de las islas británicas. La película ganó el Premio del Jurado en Cannes y el BAFTA a la mejor cinta británica de su año. Fassbender se queda en la retina del espectador (per secula seculorum) dando vida a un enigmático y perturbador treinteañero, Connor, que entra en la vida de un desestructurado hogar, una especie de pequeño y enmarañado matriarcado, erigiéndose en el objeto de conflicto (y deseo) de una madre y una hija.

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La hija, la gran protagonista de la película, Mia (Katie Jarvis), es una adolescente chandalera, visceral y agresiva, peleada con el mundo y atrapada en un submundo urbano (esa “pecera” que da título a la película) de la que trata de escapar (de modos poco realistas, todo sea dicho). Creciendo en un hogar monoparental, su relación es especialmente complicada con su madre, una de esas ex madres adolescentes y solteras sobrepasadas por la vida y las responsabilidades, con las apetencias propias de su edad (apenas es una treintañera). Y no tan distantes a las de su hija. La primera aparición de Fassbender es inolvidable: recién levantado y descamisado, derrochando sexualidad por cada poro en cada una de sus movimientos y miradas. Una bomba sexual. La atracción entre él y la adolescente es inmediata, creando una desconcertante química que pasa por momentos de amistad, de relación paterno-filial (con Fassbender ocupando el sitio del padre ausente), en una escalada imparable y creciente de atracción sexual entre ambos personajes.

Fassbender no tiene mucha presencia en minutos en la película pero borda un papel clave en la trama, poniendo a su servicio todo su atractivo, no sólo físico. Encarna de modo perfecto a ese elemento desestabilizador final que termina por hacer explotar los conflictos latentes. Un tipo que proviene de otro mundo, menos marginal y hostil, que con su actitud inusualmente gentil y protectora, termina galvanizando los sentimientos y conflictos de la vida de la protagonista.

“Eden lake” (2008) es una película incómoda. No es el tipo de historia que uno recomendaría a quien quiera adentrarse en el cine de Michael Fassbender pero es, sin embargo, uno de los trabajos más interesantes de su filmografía. El thriller al servicio de la crítica social (el fracaso del sistema educativo y la desestructuración familiar) por medio de la historia de una pareja cuyo fin de semana de ensueño se convierte en una auténtica pesadilla. En la película que dirige James Watkins, un incidente fortuito desencadenará una cacería en la que Kelly Reilly y Michael Fassbender representarán los trofeos para una jauría de adolescentes.

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Confirmada la capacidad del actor alemán para los personajes más físicos, sorprende en esta ocasión con un protagonista en clara desventaja y absoluta indefensión. Esa humanización, y que resulte tan creíble que sintamos la necesidad de mirar hacia otro lado por la crudeza de las escenas, ¿no se antoja como uno de los papeles más complicados para quien recordamos como Centurión o Magneto?.

“Hunger” significó la primera colaboración del actor germano irlandés con el director de cine independiente Steve McQueen. Drama histórico carcelario que narra de forma brutalmente directa los acontecimientos ocurridos a principios de los 80 en la prisión de Maze (Reino Unido). Sin valoraciones, ni concesiones, se exponen las condiciones de los prisioneros del IRA y sus medidas de protesta para conseguir el reconocimiento de sus derechos políticos. Sin tomar partido por ninguna parte, McQueen es capaz de mostrar los puntos de vista de los implicados (guardias y presos), sirviéndose sólo de la imagen. Dura e incómoda, la cinta casi sin palabras, sin banda sonora, solo el ruido ensordecedor de fondo de unos golpes a veces de los presos como protestas y, en otras ocasiones, de las porras contra los escudos como medida de amedrentamiento de los guardias…

Fassbender es el protagonista absoluto de la segunda parte de la cinta, tras una secuencia magistral de veinte minutos sin ningún tipo de corte, que plantea el debate, ¿suicidio o asesinato?. Su interpretación va más allá de su cambio físico evidente (tuvo que perder quince kilos en apenas diez semanas), es prodigiosa. Sus convicciones, su enérgica militancia dejaran paso a las secuelas que la huelga de hambre provoca en su rostro y en su cuerpo. Sobrecoge verlo sufrir, demacrado y sin fuerzas para mantenerse en pie o respirar, decidido a llegar hasta el final.

Y si su trabajo en “Hunger” le situó en primerísima línea llegando a ser bautizado como el nuevo Brando, y por primera vez en un millón de años no se quedan cortos los “cuelga etiquetas”, su trabajo en “Malditos bastardos” le ayudó a subir peldaños en su estatus de neoestrella. La verdad es que a estas alturas nos costaría imaginarnos a Tim Roth o a Simon Pegg interpretando al teniente Archie Hicox, el crítico británico que gracias a sus conocimientos del cine germano se hace pasar por un capitán alemán en una operación de alto riesgo.

Fassbender no tuvo que envidiarle nada a la gran revelación del film, el oscarizado Christoph Waltz, ya que se comió la pantalla en uno de los episodios más memorables del penúltimo film de Quentin Tarantino, convirtiéndose sin duda alguna de uno de los mejores actores del reparto de la cinta. Por otro lado, su presencia apabullante, y lo bien que le sienta el uniforme a “Maquinote Fuckbender”, su talento interpretativo y su innegable carisma hizo que más de una espectadora despistada gritase en el cine: “¿Quién es ese hombre?” (menos mal que desde entonces no le hemos perdido la pista).

Y así, en una vuelta de tuerca más de esa carrera tan interesante con la que nos está deleitando nuestro pelirrojo favorito, llegamos a “Shame”. Su segunda colaboración con Steve McQueen vuelve a ser un proyecto muy arriesgado: por su temática (la obsesión sexual como muro de incontención tras el que encontramos toda una serie de dramas y traumas personales), y por cómo se filmó, con larguísimos planos secuencia, el uso tan interesante de la luz, etc. El resultado fue una de las películas que definieron el año pasado, ya que aun generando controversia, muchos apreciaron la dimensión de la obra y sus interpretaciones. Lo cierto es que el reparto, en su conjunto, estaba fantástico, pero el amo de la función fue Fassbender, premiado por este papel en el Festival de Venecia.

Su Brandon era un personaje doloroso para el espectador, que lo ve caer en un abismo de descontrol emocional y sexual. La cinta, además, nos daba la oportunidad de disfrutar de todo Fassbender, como actor y como hombre… Pero ese personaje daba poco margen a frivolidades. Además, la desnudez del personaje va más allá de lo físico, y ahí es donde se mide la capacidad interpretativa de Fassbender.

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Michael Fassbender, que acaba de cumplir 36 años, se convirtió el pasado verano en uno de los “monumentos” que se podían visitar en salas de cine gracias a su papel de David en “Prometheus”. Monumento, en el sentido literal de la palabra, pues David es un androide de última generación fabricado por Weyland Industries. Es decir, es la perfección robótica. Michael Fassbender suscita dudas al principio de la película, ¿es un robot de verdad?. ¿Es un humano con algún tipo de limitación física?. Como actor, aporta una perfección absoluta a tareas como jugar al baloncesto sobre una bicicleta sin fallar en ningún movimiento, pero también aporta expresividad mecánica a tareas tan cotidianas como comer, beber, peinarse, e incluso la forma de caminar, junto a una curiosidad infantil de su personaje. A pesar de lo complicado del papel, tanto físicamente como emocionalmente, en ningún momento parece forzado y empatiza fácilmente con el espectador, ganándose el título de “maestro de ceremonias”. Para qué engañarnos, nos preocupa más su robot en “Prometheus” que lo que le suceda al resto de la tripulación.

Para cerrar, aquí tienes un resumen de los próximos proyectos del que es uno de los actores más cotizados del momento y que tiene la agenda de este año completa, lo que supone que a veces no le resulte fácil compaginar algunos de sus compromisos adquiridos. Ya sea por incompatibilidad con el rodaje de X-Men, o por divergencias con su director, según la rumorología, ha tenido que renunciar a su participación en “Jane got a gun”, el western que produce y protagoniza Natalie Portman.

En flechas clave de cara a la próxima temporada de premios se estrenaran (en USA) a mediados de Noviembre “El consejero”, un nuevo trabajo con Sir Ridley Scott y con guión de Cormac McCarthy en el que Michael interpreta a un abogado que recurre a negocios ilegales para conseguir dinero fácil, enfrentándose a Brad Pitt y Javier Bardem para salvar su vida. Y en Diciembre “12 years a slave”, tercer trabajo de Fassbender junto a Steve McQueen en el que dará vida al personaje secundario Edwin Epps, un siniestro esclavista que se cruzará en la vida de Solomon Northup.

En postproducción se encuentra un proyecto de Terrence Malick , todavía sin nombre,en el que comparte cartel y triángulos amorosos con Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman, Ryan Gosling, Rooney Mara, con el festival de música de Austin como telón de fondo y del que poco más podemos contar; y “Frank” comedia musical británica en la que dará vida al líder misterioso, excéntrico, y por si eso fuera poco claustrofóbico, de una banda de rock junto a Maggie Gyllenhaal, Domhnall Gleeson y Scoot McNairy

En apenas una semana se volverá a vestir el traje de superhéroe en la película más grande jamás contada de los X-Men, aunque tendremos que esperar hasta verano de 2014 para poder ver a los jóvenes de la primera generación junto a los mutantes veteranos salvar el mundo una vez más. Si todo va según lo previsto, encadenara este rodaje con el de “Assassin’s creed”, la ambiciosa adaptación a la gran pantalla del famoso videojuego.

Aún sin fecha confirmada se encuentra “Genius”, historia que cuenta la compleja relación entre el escritor Thomas Wolfe y su editor Max Perkins, que Fassbender interpretará junto al oscarizado Colin Firth y que está basada en la biografía “Max Perkins: Editor of genius” (1978) escrita por Scott Berg. Y a día de hoy la secuela de Prometheus no es más que un sueño, pero de conseguir llegar a buen puerto, Fassbender, vinculado por contrato, volvería a encarnar al inquietante David 8.

Así pues, primo, es más que probable que no tardemos mucho en volver a contarte alguna andanza de este irlandés.

Tus primas Ananula, Auster, Mary Carmen, Rodasons, Simplementesimple y Terry McKay (Observadora de Michael Fassbender)

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