Piercing va a la ópera

Piercing va a la ópera

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Querido “ex” Teo:

“La donna è mobile, qual piuma al vento, muta d’accento, e di pensiero”… Hola, ¿cómo te encuentras?. Hoy estoy completamente operística, por eso he empezado esta carta con “Rigoletto”. ¿Has oído hablar de la nueva moda de ir a ver y escuchar ópera no al Liceo de Barcelona o la Scala de Milan, sino que a una sala de cine?. Pues si no estabas enterado yo te lo explico. El mes pasado fui al cine, como todos los meses, pero no a ver una de tantas películas que uno puede elegir de una extensa cartelera como sería lo más lógico y normal, no, fui a ver “Rigoletto”. Y tu estarás pensando que se me ha perdido a mi en la ópera, pensarás que desde cuando me gusta la opera, pues si te digo la verdad, ni yo misma lo sé, creo que todo fue un impulso… “La donna è mobile”… perdona, que empiezo de nuevo, no lo puedo evitar. ¿Sabes cuando se te mete una canción o melodía en el cerebro y no hay manera humana de librarse de ella?.

Todo empezó cuando un día, al ir cine, vi un folleto informativo anunciando que iban a programar sesiones operísticas en los cines de la cadena CINESA. Como ya era noviembre me había perdido “L’Orfeo”, “Il Puritanni” y “Simon Bocannegra”, pero llegaba a tiempo de disfrutar de “Rigoletto”, así que compré una entrada por adelantado para el 12 de noviembre esperando disfrutar de la ópera desde una cómoda butaca de cine y con una buena calidad de imagen y sonido. El 12 de noviembre me presente en el cine vestida con mis mejores galas… que ya te las imaginas, ¿no?. Sólo decirte que todos se quedaban con la boca abierta mirando mis piercings. Hombre, en el fondo iba a la ópera y yo siempre he visto que la gente va a la ópera vestidos con sus mejores y más elegantes trajes y yo no iba a ser PiercingOperaenelcineGiuseppeVerdimenos. Así que entre en la sala, me busque una buena butaca decidida a disfrutar de un espectáculo que no entiendo, ¿por qué alguien entiende a los cantantes?. Y esos lloros, y esos gritos… son tan telenoveleros, me muero, no me muero… Y finalmente, en contra de todo me divertí, salí corriendo de la sala, llegue a casa y compre online toda la discografía completa de Verdi. Creo que la ópera me ha comido el cerebro.

Dos semanas después volví porque transmitían “Falstaff” desde la Opera Royal Valone de Lieja, “Rigoletto” estaba pregrabado, pero “Falstaff” era en directo, seguro que iba a disfrutar más. Y el día antes de la Purísima o el día después de la Constitución, como lo prefieras decir, era la hora de “Carmen”, y claro está volví para conocer a un nuevo compositor, Bizet. Puede que inicie una polémica, pero en una pelea entre Verdi y Bizet yo animaría a Verdi.

Ahora descansaré hasta el 22 de diciembre, pre-Navidad, cuando podré disfrutar de “Il Trovatore”, de nuevo Verdi al ataque, yo estaré en el cine mientras que otros lo estarán disfrutando en directo desde el Liceo de Barcelona. ¿Y a ti te gusta la ópera?. Seguro que algo habrás heredado de la afición melómana de tu tío Hannibal. Ya me contestarás en tu próxima carta.

Me despido de ti con todo mi amor.

Piercing

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