Comer de cine: La tarta de vainilla con frosting de fresa de “Cisne negro”

Comer de cine: La tarta de vainilla con frosting de fresa de “Cisne negro”

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Querido primo Teo:

Aún estamos de resaca Oscar. Si, ya sé que hace más de dos meses, pero es que la edición de este año ha dado mucho de sí. Indignación por la que se considera una gran injusticia, el triunfo de “El discurso del rey”, una historia de corte tradicional, aunque llena de emoción, frente a “La red social”, quizás algo más fría pero gran exponente de los nuevos tiempos cinematográficos. La indignación llega casi al paroxismo cuando hablamos del Oscar a mejor director, que se llevo Tom Hooper, por una película que es, sobre todo, merito de sus actores, frente al señor Fincher. Esto ha propiciado que el Cinefórum ahora se haya convertido en una parroquia consagrada a su obra y milagros. Pero la pasada ceremonia también tuvo premios celebrados y muy merecidos, sobre todo los del apartado interpretativo. Todo el mundo en la forería destaca sobre todo que el mayor acierto de esta edición es el Oscar a mejor actriz protagonista. Una impresionante Natalie Portman, a la que hemos visto crecer en la pantalla, que alcanza su grado máximo de madurez como intérprete en “Cisne negro”, la historia de Nina, una bailarina clásica, completamente volcada con su vocación, que se ve obligada a buscar su lado oscuro para alcanzar la perfección, aunque se perderá a si misma por el camino. Un descenso a los infiernos del alma humana, que nos recuerda que no hay monstruos que más miedo den que los que se agazapan en el fondo de nuestra mente.

Una de las cosas que más sorprenden del film es la cantidad de peso que Natalie Portman, una chica ya de por si menudita, que tuvo que perder para este papel. Eso demuestra su compromiso con sus papeles (ya en “V de Vendetta” se dejó rapar la cabeza). Y es que las bailarinas clásicas tienen un régimen de dieta y ejercicio muy estricto, como queda claro en la escena en la que la madre de Nina le da una sorpresa a su hija, comprándole su pastel favorito, de vainilla y fresas, y ella la rechaza. Para mí este es el primer indicativo del desequilibrio del personaje, ya que a mí se me hace la boca agua con solo pensarlo. Así que, como yo no puedo traspasar la pantalla para decirle “Yo me la como”, he decidido darme el capricho y prepararla.

Antes de empezar, permíteme que le dedique esta receta a nuestra prima Imogen, observadora de Natalie y colaboradora habitual del podcast, que remojó con copiosas lágrimas de alegría el tan merecido premio.

Ingredientes:

Para el bizcocho:

* 380 g. de azúcar.

* 4 huevos.

* 350 g. de harina.

* 240 ml. de leche.

* 180 ml. de aceite de girasol.

* Dos cucharaditas de levadura.

* Una cucharada de esencia de vainilla.

Para el frosting:

* Azúcar glass (la cantidad dependerá del dulzor que deseemos).

* Una cucharadita de mantequilla.

* Una cucharada de nata para montar.

* Una taza de puré de fresas.

* Una cucharadita de esencia de vainilla.

Elaboración:

Para el puré de fresas simplemente machacamos las fresas frescas muy finamente. Podemos pasarlo por un colador para asegurarnos de que queda sin ningún trozo grande ni semillas.

– Precalentamos el horno a 180 grados.

– En un tazón grande, batimos el azúcar y los huevos hasta que espese.

– Agregamos la harina, tamizándola, la leche, el aceite, la levadura, también tamizada, y la vainilla y batimos hasta que la masa quede suave y cremosa.

– Vierta la mezcla en dos o tres moldes iguales, previamente engrasados y enharinados.

La cantidad de moldes depende de la cantidad de capas que queramos, pero hay que procurar que sean iguales. Para no dejarnos el dinero podemos recurrir a moldes desechables de aluminio. También podemos hornear un solo bizcocho y luego cortarlo a mano, pero para eso necesitamos la herramienta adecuada y mucho pulso. Y luego está la opción de hacer un solo bizcocho y recubrirlo con el frosting, sin necesidad de relleno. A gusto del consumidor.

– Horneamos durante 30 o 40 minutos o hasta que el bizcocho este dorado. Para saber si ya está hecho, pinchamos el centro con un palillo y comprobamos si sale limpio.

– Pasamos un cuchillo por los laterales del molde y desmoldamos el bizcocho sobre una rejilla. Lo dejamos enfriar completamente.

– Mientras tanto vamos preparando el frosting. En un tazón, mezclamos el azúcar glass, la mantequilla, la nata, las fresas y la vainilla hasta que quede suave y bien ligado. Las cantidades indicadas son meramente orientativas, y podemos aumentarlas o reducirlas dependiendo de la cantidad que necesitemos, respetando la proporción.

– Recubrimos las porciones de bizcocho con el frosting y los apilamos. Finalmente decoramos el pastel a nuestro gusto.

Es bueno dejar reposar el pastel durante al menos una hora en el frigo, para que el frosting se asiente y este bien fresquito.

Y no lo olvides, Nina cometió el error de rechazarla y mira como terminó. Así que, ya sabes, no te dejes ni una migaja.

Tu prima.
Mohoja

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Comentarios

simplementesimple - 04.05.2011 a las 15:00

Sin comer todavía y mi estómago ruge con esa foto, qué buena pinta!!

kunboy - 04.05.2011 a las 19:09

La verdad es que tiene una pinta…ahora mismo me comía entera la tarta.

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