ComiCine: “X-Men: Fénix Oscura”, el fin de una era

ComiCine: “X-Men: Fénix Oscura”, el fin de una era

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Querido primo Teo:

Por lo visto este es el año de las despedidas o de los puntos y aparte en muchos casos. Si con “Los vengadores: Endgame” despedíamos la que para muchos ha sido una gran familia de personajes y aventuras, y con “Juego de tronos” una de las mayores epopeyas de fantasía vistas en televisión, ahora toca el turno de despedirnos definitivamente de una de las sagas que fue pionera en el acercamiento del universo Marvel al gran público, la de los “X-Men” con esta “X-Men: Fénix Oscura” que se estrenó el pasado viernes 7 de Junio. Y aprovechando la oportunidad vamos a hacer un repaso a este universo mutante cinematográfico que nos ha brindado Fox antes de que pase definitivamente a Disney/Marvel Studios.

En el año 2000 Bryan Singer y Fox quisieron hacer una adaptación de los personajes de Marvel, los “X-Men”, recién comprados los derechos por la compañía (en una jugada similar a la que haría Sony con Spider-Man dos años después). La que parecía una jugada para nostálgicos se acabó convirtiendo en una película notable con unos actores que convertirían a sus personajes en iconos (si hasta entonces Patrick Stewart era conocido por ser Picard en “Star Trek” ahora es por todos conocido como el profesor Xavier, y no digo lo que ha significado Lobezno para Hugh Jackman) y un éxito de taquilla y crítica. En esa película conocíamos a los mutantes, temidos y odiados por la humanidad por ser distintos y tener poderes sobrehumanos y los dos bandos: los X-Men del profesor Xavier y la hermandad de mutantes diabólicos de Magneto, a los que une una historia pasada de amistad.

A partir de entonces le seguiría un secuela cuyo nivel artístico llegaría a la que para muchos ha sido la mayor cota en la saga (y para muchos en las adaptaciones comiqueras en general), “X-Men 2” (2003) con la incorporación de nuevos personajes como Rondador Nocturno y la consiguiente evolución del resto. Allí descubrimos partes desconocidas del pasado de Lobezno y se dejó entrever los problemas que podría causar Jean Grey si se descontrola.

Cuando todos estaban viendo que tenían la gallina de los huevos de oro, y que la saga había tocado techo, la salida de Bryan Singer y la llegada de Brett Ratner desmoronó todo el castillo de naipes con la peor entrega de la saga, “X-Men La decisión final” (2006), pretendiendo adaptar de forma muy libre la saga clásica de “Fenix Oscura” y convirtiéndose en un despropósito.

Tan mala fue la experiencia que Fox decidió que no se podía salvar la historia y que mejor era relanzarlo todo (allí ya planeaba Marvel Studios y su “Iron Man” y el miedo a que si no se hacían nuevas adaptaciones los derechos de los personajes volverían a Marvel). Intentaron seguir con películas individuales de los personajes y el único que llegó a buen puerto fue Lobezno con “X-Men Origenes: Lobezno” (2009). Además se hablaba de una película en solitario de Magneto y de Tormenta pero tampoco la película de Lobezno fue el éxito que creían. De hecho, esta en lucha por ser la peor de la saga junto a “X-Men: La decisión final”, principalmente por el maltrato que hizo a ciertos personajes como Deadpool, y ya sabemos en qué acabó esa historia.

Por ese motivo Fox contrató a Mathew Vaughn para que dirigiera “X-Men: Primera generación” (2011) con nuevos actores más jóvenes (James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence en cabeza) a modo de reboot para enganchar a una nueva generación de fans. Y funcionó a las mil maravillas, otra vez gracias a un elenco en estado de gracia y a un director con un estilo propio y personalidad. Luego quisieron resarcirse con otra película en solitario de su buque insignia, “Lobezno inmortal” (2013), para seguir explotando la saga original pero tampoco parecía que acabara de convencer a todos como lo hacia el grupo original.

Así llegó la secuela, “X-Men: Días del futuro pasado” (2014), y fue el regreso de Bryan Singer al universo que él creó y dar por cerrada la historia de sus personajes principales juntando a la vieja guardia con la nueva. De esa manera arreglaba la linea temporal tras lo ocurrido en “X-Men: La decisión final” y dejaba la historia lista para poder conocer a versiones jóvenes de los personajes y que crearan nuevas historias.

Años después vendría la siguiente entrega, “X-Men: Apocalipsis” (2016), y otra vez la hecatombe para muchos con un villano que no era un fiel reflejo del cómic (inevitable la comparación con Thanos y salir perdiendo mucho) y otra vez la sensación de “X-Men: La decisión final” de haber desaprovechado una gran historia y personajes en un producto de simple entretenimiento sin más.

En ese momento, año 2016, Marvel Studios ya había demostrado todo su poderío y el público veía que Fox no estaba al nivel y se empezaba a impacientar para que los personajes volvieran a Marvel y así colaborar con los vengadores. Fox no estaba dispuesto a abandonar su gallina (ya se había rendido con “4 fantasticos”) y mientras hubieran proyectos no reclamarían los derechos. Así anunciaron “Logan” (2017), que sería el adiós definitivo de Hugh Jackman de su personaje estrella y adaptando libremente la gran saga de “El viejo Logan”, un futuro proyecto de Gambito con Channing Tatum, una versión del grupo “Los nuevos mutantes” desde un punto de vista terrorífico más que de acción, y una nueva secuela, la que nos ocupa ahora, “X-Men: Fenix Oscura”. De los cuatro proyectos sólo “Logan” y el último llegaron a buen término (“Los nuevos mutantes” se ha ido retrasando cada vez más y pocos creen que llegue a estrenarse en cines).

Y lo de buen término es bastante relativo de hecho para el último. “Logan” fue un compromiso entre James Mangold y Jackman en cerrar el personaje de forma adulta, con calificación +18 y tono de western crepuscular, dando con una película que podría competir de tú a tú con “El caballero oscuro” (2008) en cuanto a nivel crítico. Pero “X-Men: Fénix Oscura” ha sido harina de otro costal. El problema es que Fox volvió a perder a su director estrella Singer y el proyecto o avanzaba con otras manos o Marvel recamaba su premio. Así Simon Kinberg, que hasta ahora era productor de la saga y guionista, pasaría a la dirección en lo que se podría definir como “mayor marrón de la historia”. Varios retrasos y regrabaciones varias debidas a las malas reacciones de los primeros pases han convertido a la última entrega de la saga en lo que parece ser un galimatías, un final agridulce de una saga que había cautivado a propios y extraños en su inicio y que por las primeras criticas de esta última parte quedará muy lejos del aprobado final.

Pero antes de aventurarme más, que cada uno tome su propia decisión sobre si la película es digno broche final o no cuando se estrene y hagamos un repaso a la cronología. Si alguien no ha visto ninguna de las películas y quiere iniciarse mi orden recomendado de visualización sería el siguiente, pero antes de empezar marquemos un punto clave: podríamos hablar de dos líneas temporales o universos paralelos que han conformado este universo mutante, una creada por Bryan Singer con la primera “X-Men” y derivadas y la otra formada por “X-Men: Primera generación” dirigida por Matthew Vaughn (luego hablaré de la teórica tercera línea). Para no perdernos las llamaré el US (Universo Singer) y el UV (Universo Vaughn). El orden de las películas que conforman esta saga puede variar según se quiera ver la historia desde un punto de vista cronológico o desde que se estrenaron ya que hay historias que acontecen antes o después de otras. Yo voy a dar un orden más o menos cronológico según la historia que cuentan.

US: “X-Men Origenes: Lobezno” (Gavin Hood, 2009)

US: “X-Men” (Bryan Singer, 2000)

US: “X-Men 2” (Bryan Singer, 2003)

US: “X-Men: La decisión final” (Brett Ratner, 2006)

US: “Lobezno inmortal” (James Mangold, 2013)

UV: “X-Men: Primera generación” (Mathew Vaughn, 2011)

UV: “X-Men: Dias del futuro pasado” (Bryan Singer, 2014)

Aqui habría un punto de divergencia, la trilogía de Singer se habría borrado tal y como la conocemos y ahora sólo quedaría la historia en el pasado creada por Vaughn.

UV: “X-Men: Apocalipsis” (Bryan Singer, 2016)

UV: “X-Men: Fenix Oscura” (Simon Kinberg, 2019)

US/UV: “Logan” (James Mangold, 2017)

Tema aparte estaría dentro de Fox “Deadpool” (2016). Técnicamente él forma un linea temporal distinta. De hecho, aparte de un guiño o cameo del grupo joven de mutantes en “Deadpool 2” (2018) no guarda relación con ninguna historia. En realidad, él está por encima del resto, él es un personaje que juega con el espectador y fue famosa su broma sobre el lío de cronologías en la primera parte de “Deadpool”. Por tanto, aún siendo mutante y colaborando con los X-Men puntualmente, a él no le podemos meter en el mismo saco ni de Singer ni de Vaughn. Su línea es una tercera línea cronológica por encima de las otras dos.

En fin, tras este largo recorrido por la saga mutante ahora sólo queda ver hacia donde nos depara el futuro. Y ese futuro está a día de hoy en manos de Marvel Studios. Se habla que no tienen planes de hacer película alguna hasta dentro de cinco años y que será un reboot en toda regla con nuevos actores y nuevas mentes creativas. De hecho el único que de momento se va a salvar parece que es Deadpool debido a su actual éxito y a la política de Marvel de querer seguir manteniendo algún atractivo al público adulto (recordemos que “Deadpool” es calificada +18), aunque no se descarta que “Deadpool” sea una linea cinematográfica independiente del resto del UCM. Esperemos que en el anuncio de la próxima fase 4 Marvel nos aclare un poco más. De momento disfrutemos de este final de etapa y de revisionar esta saga las veces que queramos.

Tu primo.
Howlett

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