Conexión Oscar 2014: Jared Leto, rara avis

Conexión Oscar 2014: Jared Leto, rara avis

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Querido Teo:

Sintiéndolo por los fans de Michael Fassbender y los que esperan que a un actor del peso de Tom Hanks le caiga su tercer Oscar, los premios de la crítica han validado la última tendencia del oscarómetro en la categoría de actor de reparto. Jared Leto ha emergido del olvido tras cuatro años sin asomar por el cine y centrado en su faceta musical y publicitaria con el papel de Rayon en “Dallas Buyers Club”, todo un reto físico y psicológico para un papel que tiene en la frente la etiqueta de premio. Un travestido enfermo de sida que acaba siendo el alma y el motor emocional de la cinta. Y es que Leto (evitemos esas rimas, por favor) nunca se ha caracterizado por ser un mal actor. Sí una rara avis de irregular carrera y ambigua presencia, pero no se puede negar que ha seguido la senda de un compañero de generación como Christian Bale que es el de darlo todo por un papel. Mucho se ha hablado de la transformación física y madurez actoral que consigue Matthew McConaughey en la película (ya se habló de su pérdida de peso desde antes de que comenzara el rodaje), pero desde que la película asomó por Toronto la crítica fue unánime. Jared Leto era la auténtica joya y valor añadido de la película.

La separación de los padres de Jared Leto durante su infancia no impidió que viviera en un ambiente muy artístico rodeado de músicos, actores y fotógrafos que estimularon su vocación. Y es que este cuarentón ya, nacido en Louisiana en 1971, siempre ha demostrado una gran inquietud renacentista cultivando distintas manifestaciones artísticas. Llegó a la interpretación tras probar como músico y estudiar para ser pintor. Con 20 años se trasladó a Los Angeles y, tras participar en un par de series, comenzó a ser popular siendo Jordan Catalano, el objeto de deseo de Claire Danes en “Es mi vida”. Una serie de culto para los adolescentes de la época y que le valió a Danes su primer Globo de Oro y una nominación al Emmy. Su debut en el cine llegó en 1995 con “Donde reside el amor” y en 1996 protagonizó con Christina Ricci la iniciática “El año que murió Elvis”.

Estos trabajos ya le habían convertido en un ídolo juvenil, uno de tantos por aquella época, pero dentro del joven actor había una fiera interpretativa que nunca ha querido someterse a los papeles más obvios y convencionales. La carrera cinematográfica de Jared Leto no tiene un gran número de papeles, pero cada uno de ellos ha sido todo un reto para el actor. El primero llegó en 1997 con “Prefontaine”, película que cogía el título del conocido atleta estadounidense de larga distancia. Una interpretación en la que captó la voz y energía del deportista provocando la emoción en los familiares y allegados de Prefontaine y las primeras críticas muy positivas en favor de su carisma y esfuerzo. Tras ello, fue un aristócrata en “Basil” (1998), un periodista que intentaba evitar la masacre obra de la mente perturbada de un psicótico en “Leyenda urbana” (1998), y formó parte de la tropa de jóvenes actores (algunos mutilados por el montaje) de “La delgada línea roja” (1998).

Sus siguientes trabajos son en las tortuosas “El club de la lucha” (1999), “Inocencia interrumpida” (1999) y “American psycho” (2000), todas ellas en papeles secundarios, hasta que llegó uno de los pocos protagonistas de su carrera (y quizás el más recordado). En “Requiem por un sueño” (2000) era un adicto a la heroína en un papel para el que tuvo que perder 28 kilos y vivir dedicado por y para el trabajo rompiendo relaciones momentáneamente con familia y amigos. Aun así, Ellen Burstyn y Jennifer Connelly fueron las que recibieron nominaciones a premios, mientras Leto se recuperaba en un monasterio de la paliza física y emocional del personaje. “Sunset strip” (2000), “Highway” (2002) y “La habitación del pánico” (2002), rodando por segunda vez con Fincher, fueron los últimos trabajos antes de meterse de lleno en su faceta musical impulsando 30 Seconds to Mars, banda que había creado inicialmente con su hermano Shannon en 1998 y que sumó nuevos miembros hasta que en 2002 materializó su primer disco. El éxito llegaría con sus tres siguientes lanzamientos en 2005, 2009 y 2013.

Volviendo al cine en 2004 con “Alejandro Magno” y 2005 con “El señor de la guerra” (películas vapuleadas por la crítica), y con una fama musical en auge, Leto tomó la decisión de espaciar todavía más sus trabajos y evitar los personajes de acompañamiento y sin sustancia. Eso explica que sus cuatro últimos trabajos hayan supuesto la subida a un escalón interpretativo más alto, aunque eso haya provocado verle con menos asiduidad en el cine. Era lo mejor de la cinta de cine negro basado en hechos reales “Corazones solitarios” (2006), como el carismático y excéntrico asesino Ray Fernandez obsesionado por su calvicie y sus ideas megalómanas haciendo pareja con Salma Hayek, y engordó 30 kilos para dar vida a Mark David Chapman, el asesino de John Lennon en “Chapter 27”. Leto explicó sus dificultades para bajar el peso costándole un año volver a sentirse normal tras un reto que eclipsó un trabajo algo telefílmico y con muchas carencias, a pesar de que algunos incluso apostaron por él para la carrera de premios de ese año. Tras rechazar participar en “Despierto” (papel que asumiría Hayden Christensen) y “Banderas de nuestros padres” de Clint Eastwood, lo último hasta ahora había sido el protagonista de la original y subyugante “Las vidas posibles de Mr. Nobody”, donde daba vida a un hombre de 118 años de edad que ve pasar su vida y las decisiones que ha tomado en ella. Junto a “Réquiem por un sueño”, segundo trabajo de culto (y reivindicado cada vez por más gente) en la carrera de Leto.

Su vuelta al cine tras cuatro años no ha podido ser más exitosa, al menos de momento a nivel crítico. Perdió unos 15 kilos (teniendo incluso unas taquicardias que le impedían conciliar el sueño) y convivió durante un mes con un enfermo de sida con el fin de alejarse del cliché y ver la evolución de la enfermedad a través de los ojos de alguien que lo vivía día a día. Eso le ha servido para llenar de gran humanidad su personaje de Rayon en “Dallas Buyers Club”, un travestido enfermo de sida que termina siendo el auténtico motor emocional de la cinta protagonizada por Matthew McConaughey. Un papel muy agradecido para cualquier premio y al que sólo le puede pasar factura esa percepción de “bicho raro” que tiene de Leto la industria. Si se valorara el esfuerzo y la capacidad de conmover del personaje, el Oscar tendría dueño. De momento, Leto parece dispuesto a hacer campaña a su favor (se le ha visto en muchas publicaciones y actos) y la cosa ya está empezando a dar sus frutos ganando el premio al mejor actor de reparto en las Asociaciones de Críticos de Nueva York, Boston Online, Nueva York Online, Los Angeles y Washington. Desde luego se premiaría el esfuerzo de un actor que nunca se ha casado con nadie, que ha ido superándose película a película y que en todo momento ha seguido su instinto.

Quizás sea difícil pensar en un doblete para McConaughey y Leto por la misma película, algo que sólo ha ocurrido en cuatro ocasiones (Bing Crosby y Barry Fitzgerald por “Siguiendo mi camino”, Fredric March y Harold Russell por “Los mejores años de nuestra vida”, Charlton Heston y Hugh Griffith por “Ben-Hur” y Sean Penn y Tim Robbins por “Mystic River”), pero mientras el primero sufre en la categoría protagonista la dura competencia con Ejiofor y Redford, a Leto parece que se le va allanando el camino en una categoría en la que sus dos únicos rivales de peso (Fassbender y Hanks) van perdiendo fuerza. Si tanto él como su personaje logran estos meses hacerse con el corazón del público y los votantes, y parece que ese sentimiento va a ir creciendo, el Oscar de actor de reparto se va cada vez más definiendo a su favor. Y es que frente a la pura maldad que refleja Fassbender en “12 años de esclavitud”, la sensibilidad y humanidad con la que dota Leto a su personaje es un gran valor añadido que puede ser fundamental para llevarse esa estatuilla.

Nacho Gonzalo

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Comentarios

Marisol - 16.12.2013 a las 07:54

Jared siempre me a parecido un actor poco valorado, creo que esta en su mejor momento, Espero se lleve el globo de oro y el Oscar porque en verdad se lo merece y espero siga haciendo películas con ese sentido humano como lo es Dallas buyers club.
Excelente nota.

sharad - 31.01.2014 a las 19:51

jared es mi ispiracio es u guapo total

Yskerh - 01.02.2014 a las 22:52

Gracias

Digo yo que es posible que Andersen se basara en la “rara avis” (“ave extraña”) de las Sátiras de Juvenal para crear “El patito feo”. Allá figura “rara avis in terris nigroque simillima cygno” (“un ave rara en la tierra, y muy parecida a un cisne negro”). Y lo que son las cosas, siglos después los europeos se toparon con cisnes negros de verdad al llegar a Australia: http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_cisne_negro

Saludos

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