Las cinco secuencias de… Kirk Douglas

Las cinco secuencias de… Kirk Douglas

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Querido primo Teo:

Kirk Douglas cumple 100 años. El centenario actor, retirado desde hace unos años y padre de Michael Douglas, es uno de los pocos supervivientes de una gran etapa de cine de Hollywood, por lo que parece un momento perfecto para repasar su carrera a través de sus cinco secuencias más destacadas.

El 9 de Diciembre de 1916 nacía Issur Danielovitch, hijo de una pareja de inmigrantes judíos rusos. Creció con el nombre de Izzy Demsky y pasó una dura infancia junto a sus seis hermanas por las dificultades económicas de su familia, que le obligaron a aceptar todo tipo de trabajos desde niño. Ya en el instituto, tuvo claro que querría prepararse para convertirse en actor, pero el poco dinero que ganaba no le permitía acceder en la universidad, así que solicitó al propio decano su admisión y ésta aceptó a cambio de que pagase un préstamo trabajando de jardinero. Además de la interpretación, también destacó en lucha libre, ganando un título universitario. Tras graduarse, logró una beca para acceder a la escuela de Arte Dramático de Nueva York, donde conoció a Lauren Bacall y también a Diana Dill, que después se convertiría en su primera esposa. Tras cambiar legalmente su nombre a Kirk Douglas, y dar sus primeros pasos en el teatro profesional, se alistó en la Armada durante la Segunda Guerra Mundial poco después del ataque a Pearl Harbor. Acabada la guerra volvió a Nueva York encontrando trabajo en la radio, en teatro y en anuncios publicitarios. Fue entonces cuando Lauren Bacall le ayudó a conseguir su primer papel en la gran pantalla tras recomendarlo a Hal B. Wallis. El debut de Kirk sería en “El extraño amor de Martha Ivers”, película protagonizada por Barbara Stanwyck. Antes de acabar la década estrenaría bastantes películas más, entre las que hay que destacar “Retorno al pasado” de Jacques Tourneur y “Carta a tres esposas” de Joseph L. Mankiewicz. Pero sería su octava película y última estrenada en esa década la que le permitiría dar un verdadero giro hacia el éxito en su carrera.

El ídolo de barro (1949)

Basada en un relato corto de Ring Lardner, la película cuenta la historia de “Midge” Kelly y su ascenso hacia el éxito en el mundo del boxeo. El productor Stanley Kramer eligió a Douglas para el papel protagonista y éste aceptó encarnar ese atormentado personaje en el que sería uno de los grandes aciertos de su carrera. Para ello tuvo que renunciar a la oferta de protagonizar “El gran pecador”, película de mucho más presupuesto pero que no le pareció tan interesante como este drama pugilístico con aires de cine negro que tan bien supo dirigir Mark Robson. El personaje interpretado por Kirk era muy interesante por su torturado ascenso a la cima luchando con sus demonios interiores y dejándose guiar por su ambición pero es que, además, su caracterización dentro del ring, la mirada, los gestos, la concentración, etc…, todo resultaba tan auténtico que inspiró a muchos actores en papeles similares posteriores y le valió su primera nominación al Oscar de la Academia. Y sin duda ayudó la mano inspirada del director y su director de fotografía, y esas muestras de toda la violencia que puede representar este duro deporte. La RKO demandaría a los productores por las similitudes con su película “Nadie puede vencerme”, otra interesante obra sobre la decadencia de un boxeador pero que tuvo menos éxito ese mismo año. El final, nada complaciente, dejaba una de esas grandes frases que se quedan grabadas en la memoria.

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20.000 leguas de viaje submarino (1954)

Con “El ídolo de barro” empezó a ganarse la fama con uno de sus roles fuertes e intensos que tanto le caracterizarían. Pero también era capaz de ponerse en la piel de otro tipo de personajes como el ballenero Ned Land de “20.000 leguas de viaje submarino”. Entre ambas películas, el actor protagonizó “El trompetista” junto a Lauren Bacall, trabajó a las órdenes de Raoul Walsh y William Wyler, hizo de periodista capaz de todo por triunfar en “El gran carnaval” de Billy Wilder, protagonizó el western de Howard Hawks “Río de sangre” y alcanzó el éxito con la primera de sus tres colaboraciones con Vincente Minnelli, “Cautivos del mal”, con la que lograba su segunda nominación al Oscar. En lo personal hay que añadir que en 1951 se separó de su primera esposa. Pero volvamos a la película que adaptaba el famoso libro de Julio Verne. No se trataba de la primera vez que se adaptaba esta historia para la gran pantalla, pero si se convertiría en la más recordada. Sería a comienzos de la década cuando Walt Disney y su equipo empezaron la preproducción asumiendo el reto de recrear los complejos mundos imaginados por el escritor francés. En 1952 Disney decidió que, en lugar de seguir con la idea original de una película animada, iba a ser su primera obra de imagen real de Disney en Estados Unidos tras el éxito obtenido en el Reino Unido. Un hombre clave para el futuro éxito de la película fue Harper Goff, que estaba trabajando para Walt en la creación de Disneylandia y que abriría sus puertas un año después del estreno de la película, para cuya promoción Disney usaría sin pedírselo la imagen de Kirk Douglas y su familia tras una visita su casa. Goff no estaba asociado por lo que no pudo acreditarse como director artístico, pero fue el principal artífice del Oscar logrado por la película por su recreación del Nautilus. Otro aspecto que hace grande a esta superproducción de aventuras fueron sus efectos especiales, también merecedores del Oscar, como en la secuencia del calamar gigante. El encargado de coordinar todos estos aspectos fue Richard Fleischer, que demostró su gran talento para dirigir historias de aventuras. La película resultaría un gran éxito de taquilla, el mejor resultado financiero de Disney en aquellos años y también el mayor éxito de Douglas desde “El ídolo de barro”. Además es una gran oportunidad para descubrir al protagonista de este artículo en un papel diferente. Las malas lenguas dicen que el director y el guionista añadieron la pelea del comienzo de la película para que el bueno de Kirk tuviera algo más de acción y acompañamiento femenino. Un ejemplo perfecto de este papel es la secuencia que podemos ver a continuación.

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El loco del pelo rojo (1956)

“El loco del pelo rojo” es un biopic sobre la vida del pintor holandés Vincent Van Gogh, basada en una novela de Irving Stone. Se trataba de la tercera película de Douglas con Vincente Minnelli. En la primera, la antes mencionada “Cautivos del mal”, Kirk daba vida a un productor manipulador y sin escrúpulos, y puede que fuera esta película, o el éxito de Burt Lancaster y la libertad creativa que le proporcionaba, pero a mediados de la década fundaba su propia compañía, Producciones Bryna (nombre en honor a su madre). Pero después de rodar “20.000 leguas de viaje submarino” hubo otro hecho todavía más importante en la vida del protagonista de este artículo; se casó con Anne Buydens, con la que lleva más de 60 años de vida en pareja. En la primera película de la productora, “Pacto de honor”, Anne ayudó proponiendo a la modelo italiana Elsa Martinelli como pareja en la pantalla de Douglas. Éste tuvo que cantarle la canción de “20.000 leguas de viaje submarino” cuando contactó con ella por teléfono para demostrarle que era realmente él quien estaba al otro lado de la línea. Finalmente fue contratada para la película, en la que también participó la ex esposa de Kirk. La recién casada no sólo aceptó que su marido se fuera a rodar en exteriores con su ex mujer y con una belleza italiana, incluso se hizo cargo de Joel y Michael, hijos del primer matrimonio de Douglas, porque tanto el padre como la madre se marchaban de rodaje. Anne Buydens aparece acreditada en la película como supervisora de reparto pero merecía una estatua en su honor. Ella fue la que mejor explicó como afectó el rodaje de “El loco del pelo rojo” a Kirk, pues cuando éste volvió a casa tras un mes de filmación por Francia, Bélgica y Holanda parecía que se había transformado completamente en Van Gogh. Para prepararse a fondo, practicó pintando bastantes horas, hasta ser capaz de imitar de una manera razonable el estilo del inigualable pintor. Los productores lograron el apoyo de multitud de coleccionistas, galerías, historiadores y museos, especialmente para poder realizar copias de más de 200 obras del pintor fotografiándolas a todo color o reproduciéndolas con la ayuda de un profesor de Arte americano contratado expresamente para esta tarea. El resultado fue una gran interpretación muy aplaudida por la crítica que no dudó en indicar que era la mejor representación de un artista torturado vista hasta entonces en la gran pantalla y con la que logró el Globo de Oro y su tercera nominación al Oscar. Pero aunque Minnelli sentía que se merecía el premio, éste fue para Yul Brynner por “El rey y yo” en una ceremonia en la que sí ganó Anthony Quinn por hacer de Paul Gauguin.

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Senderos de gloria (1957)

Un joven Stanley Kubrick acababa de comenzar su carrera en Hollywood con “Atraco perfecto”, película que hoy se considera una de las grandes obras de este genio del Bronx, pero que no llamó mucho la atención en su estreno. Eso sí, en algún momento del verano de 1956, Kirk vio la película con su mujer y le entusiasmó la forma en que estaba rodada. Así que localizó a su escritor y director con idea de contar con él para una de sus primeras producciones con Bryna. Kubrick le contó que estaba trabajando en la adaptación de un libro antibelicista, “Senderos de gloria”, y le entregó el guion que estaba preparando. Esa misma noche, Kirk se leyó la historia y lo primero que hizo por la mañana fue llamar a Kubrick para decirle que iban a rodar la película. Un duro retrato de la corrupción en el ejército y como la ambición de un general es tal que no le importa la vida de sus soldados, hasta el punto de acusar de cobardía a unos cuantos para disimular su incompetencia. No confiaba nada en sus posibilidades comerciales, pero no le importaba porque ya se habían comprometido en otro proyecto de mayor presupuesto y expectativas de éxito, “Los vikingos”, con el mismo director de “20.000 leguas de viaje submarino”. Para ahorrar costes rodarían ambas de manera consecutiva en los mismos estudios de Alemania. La entrada de Douglas en el proyecto fue clave para sacarlo adelante, pues ningún Estudio veía rentable la historia de esa batalla suicida. Tampoco se equivocaban mucho, pues el film se quedó con una recaudación muy modesta y no fue nominado a ni un solo Oscar, pero parte de la crítica si se fijó en ella para aplaudirla. Hoy en día se considera un clásico del cine. Roger Ebert consideraba que es la película con la que Kubrick entró en la categoría de los más grandes directores, la cual ya nunca abandonaría. La forma descarnada de presentar la realidad de la guerra, y como las ambiciones de algunos pueden estar por encima de la vida de los soldados, convirtió a la película en algo incómodo en Europa. En España no se estrenó hasta mucho después del final de la dictadura y tampoco en Francia se pudo ver durante más de una década. El final de la película podría haber sido la desgarradora secuencia del fusilamiento, pero Kubrick decidió incluir algo más de metraje para narrar la derrota del villano de la función y una última visión del sufrido regimiento en un bar, con ese coronel Dax interpretado por Douglas esperando fuera en la puerta para uno de esos inolvidables momentos de cine-cebolla.

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Espartaco (1960)

En 1950 Howard Fast tuvo que pasar unos meses en la cárcel por negarse a dar nombres de comunistas al Comité de Actividades Antiamericanas. Mientras estaba en prisión empezó a desarrollar la historia de “Espartaco”. Varios años después, Eddie Lewis apareció con el libro y se lo mostró a Kirk como una buena oportunidad para crear una película en su productora. El actor y productor se mostró entusiasmado y compró los derechos (muy baratos pero con la condición de que el escritor fuera también guionista). Por desgracia, no era tan bueno adaptando a la gran pantalla sus historias como creándolas en papel y Douglas tuvo que buscar a otra persona y pronto la encontró, Dalton Trumbo. Sólo había un problema, si Fast había tenido algunos problemas con el Comité de Actividades Antiamericanas, los de Trumbo fueran mucho mayores. Era uno de “los diez de Hollywood” sobre los que cayó todo el peso de las investigaciones por lo que su nombre estaba en lo más alto de “la lista negra”. También estuvo en la cárcel y desde que salió solo pudo trabajar con seudónimos (llegó incluso a ganar el Oscar con uno de estos nombres falsos). Así que comenzó a crear el guion con uno de sus muchos nombres inventados. Douglas ya tenía su guionista y pudo anotarse otro tanto logrando un reparto excepcional. Para convencer a Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov de que se unieran a la producción mandó a cada uno una versión distinta de la historia donde el personaje de cada uno era el más interesante. Tony Curtis fue él mismo quien pidió un pequeño papel para poder cumplir cuanto antes su contrato con Universal mientras que, en principio, rechazó a Jean Simmons porque quería que todos los esclavos tuvieran un acento distinto al de su reparto británico. Universal impuso a Anthony Mann pero no era el adecuado y en menos de tres semanas hubo que despedirlo. El actor del hoyuelo en la barbilla pudo entonces elegir la persona al cargo, Stanley Kubrick. El joven director se había quedado sin trabajo tras ser despedido por Marlon Brando de “El rostro impenetrable” y aceptó tras asegurarse un cuantioso sueldo. Su primera decisión fue despedir a la desconocida actriz alemana que contrataron para hacer de la esclava protagonista y Jean Simmons terminó quedándose con el papel. El rodaje fue tremendamente complicado, con constantes peleas entre los actores, que se veían menospreciados junto a continuos cambios del guion, enfermedades, accidentes, retrasos por el perfeccionismo de Kubrick y un constante aumento del presupuesto. Además, el director de fotografía, Russell Metty, era de la vieja escuela y no congeniaba con muchas de las ideas del director. En muchas ocasiones terminó siendo el propio Kubrick el encargado de la fotografía, dejando a Metty como observador de lujo, que además terminó llevándose el Oscar. Tras un primer montaje, Douglas tuvo que admitir que faltaba algo y Trumbo le convenció de añadir una grandiosa batalla final que se rodaría durante seis semanas en España con miles de extras, incluyendo a 8.500 voluntarios del ejército de Tierra. Stanley también incluyó imágenes con hombres desmembrados y mutilaciones cortadas en su momento por la censura y recuperadas en su reestreno 30 años después. Lo que sí fue una gran victoria frente a la censura fue que Douglas consiguió acreditar a Dalton Trumbo en la película, pudiendo apuntarse el tanto de terminar con “las listas negras”. Para el momento cumbre de “Yo soy Espartaco”, que puedes ver a continuación, se grabó la multitud en un partido de fútbol americano de los Spartans de Michigan.

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Kirk Douglas siguió trabajando y triunfando en su doble labor de actor y productor, apareciendo en películas como “Los valientes andan solos”, “Siete días de mayo” o “El día de los tramposos”. En la década de los 70 dio el salto a la dirección. Después trabajó a las órdenes de Brian De Palma e incluso en los 90 y la pasada década siguió apareciendo en algunas películas y programas de televisión después de sobrevivir a un accidente de helicóptero en 1991 y a la traumática muerte de su hijo por sobredosis en 2004. Además, en 1996 sufrió un derrame cerebral tras el que se llegó a pensar que no podría recuperar la capacidad de hablar. Unos meses después pudo recoger un Oscar honorífico y decir unas palabras de agradecimiento a su mujer y sus hijos mostrando una sorprendente evolución. Y aun tuvo tiempo de aparecer en algunas películas y telefilms más, apareciendo todavía de vez en cuando en televisión o en alguna ceremonia acompañando a su hijo Michael o de homenaje a su carrera.

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Comentarios

Rizog - 12.06.2017 a las 21:16

Increíble que haya estado en la época más genial y fantástica de Hollywood, y aún pueda presenciar los adelantos y las manufacturas en el cine de hoy día, que aún cuando no hay comparaciones, por estilos diferentes y muchas diferencias abismales en tecnología y demás, se puede decir que la pasión por el arte, seguirá siendo lo que se comparte. Los invito a pasarse por http://www.rizog.com

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