La cazatalentos: Oscar Isaac

La cazatalentos: Oscar Isaac

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Querido primo Teo:

“Un joven apuesto camina solitario, cabizbajo, con la mirada perdida y sin rumbo por el Greenwich Village de Nueva York. Su fina americana deja calar el frio hasta sus huesos. Carga en sus manos sus pertenencias: Una guitarra, y un gato”. Seguro que has reconocido en esa imagen a Llewyn Davis, el retrato de un intérprete de música folk de los años sesenta según los Coen. Los famosos hermanos, a los que profesaba una gran admiración desde que era un niño, le han regalado su trabajo más desafiante y, a la vez, más gratificante. Este personaje perdedor que logra traspasar la pantalla y cobrar vida, marca sin ninguna duda un antes y después en su carrera: “Al día siguiente que me dieran el papel se me abrieron las puertas a nuevas oportunidades, incluso comenzaron a considerarme para otros films que antes de protagonizar A propósito de Llewyn Davis jamás me habrían dado”.

Prefecto romano, profesor, príncipe, traductor, músico, espía, vigilante de seguridad, periodista, asesino genéticamente modificado…. Ha conseguido romper con clichés extendidos y maldiciones arraigadas: “Los latinos en Hollywood sólo pueden representar a villanos y/o narcotraficantes”. No ha parado de trabajar en proyectos dispares y de suerte también desigual en los últimos diez años. Ha conseguido fraguarse un nombre. Apenas comienza a disfrutar de los resultados de sus esfuerzos.

Asistimos a (tal vez) la peor semana en la vida Llewyn Davis, un cantante en busca de una oportunidad para lanzar su carrera en solitario tras perder a su compañero mientras mendiga un sofá donde pasar la noche entre sus conocidos. El propio Isaac, utilizando como metáfora el poema de Bukowski, define a su Llewyn como un tipo duro que guarda a su “bluebird” en su corazón y no permite que nadie lo descubra excepto cuando canta. En toda la película aparece prácticamente en cada plano y se sustenta con su mirada. Para escribir a Davis se inspiraron en las memorias de Dave Van Rock, ídolo y mentor del mismísimo Bob Dylan, “El alcalde de la calle MacDougal”. No fue tarea fácil para los directores de “Fargo” encontrar al hombre que encarnara el espíritu de toda una época, los comienzos de la música folk en el Greenwich Village de Nueva York. El proceso de selección no fue un camino de rosas. Originariamente buscaban a un músico que supiera actuar y encontraron un actor que sabía cantar, ¡y vaya si sabía!. Ha demostrado sobradamente que posee ambas destrezas. Tras su primera reunión con el director de casting, se grabó más de treinta veces tocando uno de los temas centrales de la banda sonora, Hang me, oh hang me, con los arreglos de la versión del músico que inspira la obra, escogió el mejor, y se lo envió a los directores de “Muerte entre las flores”. Tardó más de un mes en recibir la respuesta, Joel le llamo personalmente: “Nos encantaría que estuvieras en nuestra película, si quisieras formar parte de ella”. Por fin había llegado el momento para el que se había estado preparando toda su vida.

Se formó concienzudamente para el papel, escucho todo el repertorio de “El alcalde”, y aprendió su complicado y particular estilo. Tuvo el honor de recibir clases de guitarra de Erik Frandsen. Por casualidades de la vida, (al final van a conseguir que crea en el destino) conoció a Erik haciendo de extra en un película indie al tiempo que preparaba el casting. El último día de rodaje Ethan apareció en el set con la guitarra, fieles a su sentido del humor en su funda se podía leer la siguiente dedicatoria: “Wow”, la misma que pronuncia su alter ego cuando visita a su padre. La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2013. Oscar fue nominado como mejor interprete masculino en comedia o musical en los pasados Globos de Oro. Y aunque finalmente la película pasó desaparecida para la Academia en los Oscar, su representación de un antihéroe, un perdedor a la deriva, cínico y melancólico, ha aunado el reconocimiento de la crítica como una de las mejores interpretaciones masculinas del año.

Es latino de nacimiento, y americano de adopción. Ambas culturas han estado muy presentes en su educación. Nació en Guatemala, el 9 de Marzo de 1979, de madre guatemalteca y padre cubano. Cuando aún no tenía los seis meses, su familia se trasladó a Miami. Compagino desde muy joven sus dos pasiones, la música y la actuación. Al acabar la escuela secundaria comenzó su peregrinaje por las audiciones. Tomando una decisión inteligente, prescindió en su nombre artístico de su segundo apellido, Hernández, con el objetivo de evitar encasillamientos y vencer los estereotipos. Tratando de ganar algún dinero, trabajó como camillero en el hospital en el que su padre trabajaba como médico. Fue vocalista del grupo Blinking Underdogs, cuyo mayor logro fue ser telonero de Green Day. Nunca se ha desvinculado de su segundo amor, en la actualidad forma parte de la formación musical de rock experimental NightLab.

Cuando contaba con 21 años, in extremis, estaba a punto de cerrarse el plazo de inscripción, se matriculo en una de las escuelas más prestigiosas de interpretación, la Juilliard de Nueva York, en la que no sólo hay que pasar unas duras pruebas de admisión, también es necesario cumplir unos niveles de rendimiento para mantenerse. En esta escuela lo mismo se recitaba a Julio Cesar que se aprendían distintos acentos (destreza que le ha permitido hacerse con el papel de varios rusos), y disfrutaban del privilegio de tener master class con ilustres maestros de la talla de Alfred Molina. Su espectáculo de graduación, era el año 2005, fue “Macbeth” junto a Jessica Collins (Nine). De su formación en Juliliard conserva el gusto por el teatro clásico, ha representado “Romeo y Julieta” y “Grace” en Broadway. Paseando por Nueva York, donde reside cuando no rueda, puede ser tu día de suerte si le encuentras cantando en algún pequeño club del Village como su alter ego Llewyn Davis.

Su primer trabajo después de graduarse fue como Protheus en el musical “Dos señores de Verona” (2005) para la Compañía de Teatro Público de Nueva York actuando en el mismo Central Park junto a Rosario Dawson, entre otros. Aunque su bautizo en la gran pantalla lo encontramos un par de años antes en “All about The Benjamins” (2002) donde es el asistente de un fotógrafo. Desde sus comienzos, sus intervenciones han ido ganando minutos y protagonismo. En la película de Scott Burns, producida por Steven Soderbergh y George Clooney para HBO “Pu-239, the half life of Timofey Berezin”, a medio camino entre la comedia y el drama y, con el sello que la cadena infunde a sus trabajos, es un delincuente de poca monta e incompetente que ayuda a un trabajador de una central nuclear a colocar algo de plutonio en el mercado negro durante la época de la caída de la Unión Soviética.

Si algo le caracteriza, junto a su aparente timidez y discreción, es su capacidad de sacrificio, y el nivel de compromiso que alcanza en todos sus trabajos. Si para interpretar a Llewyn aprendió a tocar la guitarra de un estilo particular, para interpretar a José en “Natividad” leyó las escrituras, escucho música israelí y realizó trabajos de albañilería y carpintería para conseguir las manos adecuadas. Oscar se haría con el papel después de que Catherine Hardwicke (“Crepúsculo”) viera su audición que definió como “viva y conmovedora”. “Natividad”, fiel al relato tradicional, es la crónica de la vida de José y María el año anterior al nacimiento de Jesús. Profundiza en la figura de José y conocemos sus motivaciones y sus emociones, dejando de ser una mera figura auxiliar.

Después de haber trabajado a las órdenes de grandes nombres: Soderbergh (“Che”), Ridley Scott, Alejandro Amenábar, etc… Reconoce que le encantaría trabajar con directores tan personales como David Fincher, Michael Haneke o Paul Thomas Anderson. Aunque ha confesado con absoluta sinceridad que dejaría cualquier proyecto por trabajar con los ilustres hermanos cada año. Fan de Al Pacino, “Tarde de perros” es una de su cintas favoritas.

Ridley Scott confió de nuevo en él, tras su participación en “Red de mentiras”, para interpretar al arrogante, megalómano y narcisista príncipe Juan en la enésima versión de “Robin Hood”, esta vez centrada en sus orígenes. El director de “Alien” reescribe un personaje a medio camino entre lo histórico y lo mitológico, y recupera el espíritu de las películas de aventuras clásicas. Isaac construye un villano hedonista, divertido, maquiavélico, y juguetón (así lo atestigua la escena en la que es descubierto por su madre en una actitud comprometida…). Es un antagonista a la altura del mismísimo Russell Crowe. Para prepararse leyó todo lo que se había escrito sobre el personaje, y decidió que era una especie de niño a medio camino entre Richard Nixon y Robert Plant: “Una estrella de rock, con una gran mente para la política”. Asistimos a la evolución de un personaje cargado de matices desde el príncipe caprichoso hasta el rey tirano. Y lo consigue, para Variety su rey es más despiadado que Joaquín Phoenix en “Gladiator”.

En 2009 es galardonado con el premio del Instituto de Cine Australiano al mejor actor secundario por su interpretación en “Balibo” basada en la vida de José Ramos-Horta, un periodista australiano que fue a buscar a cinco compañeros desaparecidos cuando informaban de la invasión indonesia a Timor Oriental en 1975. Su valiente denuncia y defensa de los derechos civiles y la libertad de Timor le hizo a Ramos-Horta valedor del premio Nobel de la Paz y convertirse en presidente de la República Democrática de Timor Oriental.

Interpreto a Orestes en “Ágora” (2009), la película más ambiciosa del cine español. El viaje que comenzó como una mirada a la Vía Láctea en busca de respuestas, como describió su director Alejandro Amenábar, se sirvió de la historia de la astrónoma, filosofa, matemática, y física Hipatia, una luminosa Rachel Weisz, como vehículo de denuncia, nunca prescrita, de los peligros de los fanatismos y los fundamentalismos. Orestes es uno de sus discípulos más aventajados, es inteligente, impulsivo, carismático e incapaz de ocultar su admiración por ella. Llegará a prefecto, se bautizara en el cristianismo, y se verá obligado a anteponer sus obligaciones a su amistad con la maestra.

Junto a Carla Cugino se marca un número de auténtico cabaret, Love is the drug en “Sucker punch” (2011). Zack Snyder adapta de nuevo un cómic que le sirve para recrear y divagar entre dos mundos, el real (una institución mental) y el imaginario (un cabaret en los años 50). Nuestro talento es el villano en ambas realidades, asistente en el psiquiátrico, y dueño del burdel. La crítica no tuvo piedad y no hizo rehenes. En “Drive” (2011) interpreta a un ex convicto que lo único que desea es recuperar a su mujer, su hijo, y su vida tras ser puesto en libertad. Pretendidamente dotado de humanidad y alejado de los arquetipos, su personaje no puede huir de un destino trágico. A su pesar parece interrumpir los silencios y las miradas cómplices entre la pareja protagonista (Ryan Gosling y Carey Mulligan). No le podemos negar su osadía, en “W.E.”, bajo las órdenes de Madonna, viste el uniforme de un guardia seguridad ruso de Sotheby para vivir un romance con Abbie Cornish, una mujer desencantada de su matrimonio y obsesionada con la historia de amor entre Eduardo VIII y Wallis Simpson. Este rol le obligo a trabajar su acento y a pasar varios meses aprendiendo a tocar el piano.

Fue uno de los candidatos, como casi todos los actores en edad de merecer, a suceder a Matt Damon en “El legado de Bourne”, el fallido intento de continuar la franquicia de Bourne sin Bourne. Tony Gilroy, su director, era uno de sus valedores, pero finalmente la presión del Estudio inclinaría la balanza por una cara más comercial, Jeremy Renner. El destino le tenía reservadas mejores cartas. En su día este rechazo supuso un golpe duro, aunque finalmente aceptaría el papel secundario del espía Aaron Cross, un agente amenazado por la operación que pretende borrar cualquier rastro de la existencia del programa Treadstone. En “10 years” es Reeves, un músico famoso que regresa a casa para su reunión de secundaria y encuentra a la mujer, Kate Mara, que inspiró la canción por la que es conocido, Never had. Este trabajo le permitió a Isaac escribir la canción e interpretarla en directo.

Es un profesor de métodos particulares en “Won´t back down”, una crítica a la recesión del sistema educativo de los Estados Unidos. Las abnegadas madres (Viola Davis, Maggie Gyllenhaal y Rosie Pérez) usaran todos los medios para brindar a sus hijos una cuidada formación y un futuro más prometedor. Ha confirmado su registro cómico en “Revenge for Jolly” (2013), la historia disparatada salpicada de sangre y humor negro que sigue a un hombre Harry (Brian Petsos) y su primo Cecil (Oscar Isaac) en un viaje en busca de venganza por la muerte en circunstancias sospechosas de su perro.

Este año será el de su confirmación definitiva. Viajaremos de su mano, y las de Viggo Mortensen y Kirsten Dunst, a Grecia y Turquía, evocando los aromas de un cine más clásico en “The two faces of January”. Basada en la novela de Patricia Highsmith, supone el esperado debut tras las cámaras de Hossein Amini, guionista de “Drive”. Oscar es Rydal, un joven estafador de poca monta y oportunista. Las primeras voces la describen como una historia hitchcockiana. Protagonizará un sonado adulterio en “In secret”, un drama romántico de estética teatral basada en la obra de Emile Zola “Therese Raquin”. Therese (Elisabeth Olsen) es una cenicienta, una esposa infeliz atrapada en un matrimonio concertado con su enfermizo primo (Tom Felton). La joven no podrá esconder sus sentimientos, ni reprimir sus deseos, cuando conozca al apuesto Laurent (Isaac), un artista bohemio. En “Mojave” trabaja bajo las ordenes de William Monahan, ganador de un Oscar por el guión de “Infiltrados”. Versa sobre un artista melancólico (Garret Hedlund) que se retira al desierto y comienza una relación compleja y antagonista con un vagamundo homicida. Un intenso thriller cuyo ambiente, según el propio Oscar, recuerda a “El cabo del miedo”. Ha alabado igualmente su guion y sus discursos: “Su destreza verbal es increíble”.

Junto a otro actor en alza, Domhnall Gleeson, va a protagonizar su primera incursión en el género de la ciencia ficción en “Ex machina”. Thriller psicológico que promete explorar las emociones de un triángulo altamente provocativo. Es la opera prima Alex Garland, guionista de “28 días después”. Imagina qué pasaría si el sistema operativo diseñado para hacer la vida más feliz de su dueño en “Her” es implantado en un androide.

No le faltan pretendientes, y empieza a tener que elegir entre los guiones que le llegan. Aunque no habido confirmación oficial, fue el primer candidato de Sir Ridley para interpretar al faraón Ramsés en su epopeya “Exodus: Gods and kings”. Mientras se ve obligado a renunciar por razones de agenda a algunos trabajos previamente concertados, como el papel del narcotraficante Pablo Escobar, es el reemplazo de estrellas de la talla de Javier Bardem en “A most violent year”. Su compañera en Juilliard, Jessica Chastain, le recomendó para este trabajo. Fotografía de las idas y venidas de una familia de inmigrantes tratando de ampliar su negocio de combustible en medio de la violencia y la extendida corrupción. La acción tiene lugar en el Nueva York de 1981, uno de los años más violentos de la historia de la ciudad.

A diferencia de Llewyn Davis, el cual se niega a evolucionar y es relegado en la industria por una competencia más comercial, canciones pegadizas de estribillos sin sentido, y coros de siameses uniformados, Oscar Isaac no duda en arriesgar en sus apuestas. Su ascenso ha sido lento, pasito a pasito, pero como el mismo reconoce está en el camino correcto. Esto solo es el primer capítulo, permaneceremos muy atentos.

Tu prima.
Terry McKay

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Comentarios

auster - 23.04.2014 a las 15:49

Tremenda entrega McKay. Enhorabuena por el resultado.

McKay - 23.04.2014 a las 20:42

Gracias auster! 🙂 Seguro que va a dar mucho que hablar los próximo meses. Apuntadas en la agenda; Las dos caras de enero, Mojave, A most violent year…

Yuna - 24.04.2014 a las 10:37

Fantástico y extenso artículo. Muchas Felicidades.
Sin duda, la tuya es una de las secciones más interesantes de esta web. Besos.

McKay - 24.04.2014 a las 19:17

Muchas gracias Yuna por tus palabras 😉
Tal vez no se note demasiado, pero me encanto en Inside Llewyn Davis, y espero que este sea su año.

David - 26.04.2014 a las 22:22

Desde luego hay talentos. Talentos y personas que los demuestran.

Disfruté muchísimo de la película de los Coen y la interpretación de este actor me entusiasmó, tanto actoralmente como musicalmente.

(paréntesis:
Al salir del cine, eso sí, tuve debate con mis compañeros de visionado… Se ve que hay quienes se quedan con los Coen de los 2000 avanzados, de sus comedietas alimenticias con Clooney)

Bueno, pues que al día siguiente me compré el disco, y supongo que la película tambien caerá, porque ya tengo ganas de verla de nuevo.

….

Y tras tamaño discurso disperso, vuelvo al párrafo inicial:
– Enhorabuena y muchas gracias, McKay, por tu interesante e extenso artículo. No me había dado cuenta e que ya había visto otras dos películas de este actor. Pero además consigues que apetezca ver todas las demás, y eso que alguna la taché en su día…
– Yuna, McKay: No sé cómo escribir esto sin molestar. El caso es que antes de leer en este artículo cómo cruzáis comentarios, por la meticulosidad y el interés que mostráis, he llegado a pensar que érais una única persona. Genial que no sea así, claro… Y que además de actorazos haya espectadores/críticos/articulistas con talentos tremendos como vosotros/as.

McKay - 28.04.2014 a las 19:17

Muchísimas gracias David.

Después de ver Inside Lewis Davis nos pasó lo mismo: compre la banda sonora y ha estado sonando de fondo desde entonces, (The death of Queen Jane es una de mis favoritas), y también tuve que defender la película: “al final no pasa nada” decían… Si entienden por pasar algo llevarse a la chica o conseguir un millón de dólares no, pues no pasa nada…. Es bastante más que eso.

El debate acerca de la obra de los hermanos Coen ha estado y continua muy presente, y sin pretender minusvalorar sus trabajos cómicos anteriores, (es una valoración personal y por tanto subjetiva), sus últimos trabajos más maduros y tal vez más serios, son para mi dos auténticas joyitas. Aprovecho para reivindicar y me atrevo a recomendarte por sino la has visto Valor de Ley.

De nuevo muchas gracias por tu comentario. 🙂
Y aunque no me atrevo a hablar en nombre de mi compañera Yuna, estoy segura que tus palabras nos animan a seguir escribiendo a ambas. 

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