Las cinco secuencias de… Steven Spielberg

Las cinco secuencias de… Steven Spielberg

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (7 votos, media: 4,00 de 5)
Loading...

Deja tu comentario >>

Querido primo Teo:

Durante los últimos tiempos escuchamos el nombre de Spielberg a todas horas, tanto por su película de Tintín como por “Caballo de batalla”, que se estrena esta semana. Pero es que el director no para, y ya nos están llegando muchas noticias de “Lincoln”, su siguiente proyecto. Si a todo ello le sumamos su labor como productor, el resultado es una de las personalidades más importantes e influyentes de Hollywood. Parece el momento perfecto para analizar la carrera cinematográfica del Rey Midas de Hollywood a través de sus 5 secuencias más destacadas.

Steven Allan Spielberg nació el 18 de Diciembre de 1946 en Cincinatti, Ohio. Hijo de una pianista y un ingeniero eléctrico, y con 3 hermanas pequeñas, sus pasos se encaminaron hacia el cine desde pequeño. Como su padre no era muy bueno con la cámara, era el encargado de grabar los acontecimientos familiares. Con 12 años se convirtió en boy scout y, para lograr la insignia del mérito fotográfico, en lugar de utilizar una cámara de fotos, rodó un corto de 9 minutos con guión y actores (algunos de sus compañeros scouts) en 8 mm. Y en menos de dos años lograba un premio en su instituto por una película bélica en 8mm de 40 minutos. Cuando sus padres se divorciaron, se fue a vivir con su padre mientras sus hermanas se quedaron con su madre. Y siguió produciendo cortos hasta su graduación e incluso una película de alienígenas de más de dos horas que mostró en un cine local que alquiló su padre consiguiendo beneficios sobre los 500$ que costara. Convencido de que su futuro estaba en hacer películas, intentó entrar en la prestigiosa escuela de cine de la USC, pero sus malas notas lo impidieron, y para evitar que lo llamaran a combatir a Vietnam se apuntó en la Universidad de Long Beach. Allí estudiaría inglés hasta lograr su título en 1970, pero su principal preocupación era el cine y antes de graduarse tuvo una gran oportunidad. En 1968, y con sólo 22 años, logró el dinero para hacer un corto en 35mm, titulado “Amblin”. Cuenta la leyenda que vomitaba de los nervios cada día al llegar al Estudio, pero supo aprovechar la semana de rodaje con un magnífico resultado. Entre otras menciones, ganó el premio al mejor cortometraje en el festival de Atlanta pero, sobre todo, logró un contrato de 7 años con los estudios Universal. Y el que era uno de los más jóvenes directores para la televisión de Universal, no tardó en demostrar su talento en las series que dirigió, por lo que le encargaron el rodaje de cuatro películas para televisión. Para la primera de ellas rodó durante 13 días y necesitó otros 10 para el montaje. Se titulaba “El diablo sobre ruedas”, estrenada en 1972 como “La película de la semana” en la ABC, fue un éxito rotundo. Tanto que después se llegó a estrenar en cines. Muchos la señalan como la primera obra maestra de un genio, un relato de una pesadilla cargado de suspense donde un conductor corriente se ve acosado por un enorme camión.

Tiburón (1975)

Tras terminar su primera película para cines, “Loca evasión”, los productores preguntaron a Steven que nuevo proyecto le interesaba, pero este no tenía nada en mente. Casualmente se encontró con el manuscrito de un guion en la mesa de la productora y se lo llevó porque le llamaba la atención el título “Jaws” (que quiere decir “mandíbulas”) pensando que sería una historia completamente diferente. Pero tras leer por completo el libreto durante el fin de semana quedó fascinado y aterrorizado con el gran tiburón. Cuando el lunes dijo que eso ero lo que quería rodar se llevó una gran decepción, la historia ya tenía otro director asignado. Por suerte, este renunció y Spielberg tomó las riendas del que sería un rodaje terriblemente complicado. El primer problema apareció por la ingenuidad de Spielberg y los productores. Pensaban que podrían contratar a un entrenador de tiburones para rodar las escenas del gran tiburón blanco y miniaturas para los primeros planos, pero ningún ejemplar de tiburón blanco ha sido domesticado nunca. Por tanto tuvieron que construir un gran tiburón mecánico que resultara creíble y mientras tanto, encargaron a la segunda unidad que se fuera a Australia a rodar algunas imágenes con tiburones auténticos. Por la dificultad de filmar a los más grandes, contrataron a un doble de menos de metro y medio que casi pierde la vida cuando uno de los escualos se enredó en las cuerdas que sujetaban la jaula donde estaba el pequeño actor arrastrándola hasta el fondo. Mientras tanto, la tarea de construcción de la maqueta parecía imposible y en la población costera donde se empezó a rodar la película, la mitad de los residentes pensaban que los cineastas dañarían su negocio turístico. La actriz que protagoniza la primera secuencia de la película también sufrió, pues por un fallo de comunicación tiraron de ella demasiado fuerte y se rompió una costilla. El equipo creía que simplemente actuaba de manera muy convincente al pedir socorro. Fue la toma que se ve en la versión definitiva. La elección del casting también tuvo sus problemas, pero todo esto no era más que el comienzo de los problemas de un rodaje con un presupuesto que se disparó a más del doble de lo proyectado y que debía durar 55 días y terminó prolongándose hasta los 159. El más perjudicado fue Robert Shaw, cuyo visado caducaba a los 55 días teniendo que pagar una gran cantidad de dinero a Hacienda por todos los días extra. Pero cuando por fin el gran tiburón mecánico, al que llamaban Bruce, empezó a funcionar bien tras semanas de desesperación, los ánimos empezaron a cambiar. Los productores supieron esconder a Bruce para mantener el misterio y Steven se dio cuenta de que sería muy interesante hacer lo mismo en la película y no mostrar al terrorífico tiburón hasta bien avanzado el metraje. Junto a los ejecutivos de Universal, el primero en ver la copia de trabajo fue John Williams. Amigo de Spielberg con el que ya trabajara en su anterior película quedó encantado mientras ideaba el genial score con unas simples cuatro notas. Al escucharlo por primera vez, Spielberg pensaba que estaba bromeando, pero el tiempo demostró que era perfecto para añadir tensión y muchos recuerdan la banda sonora como una de las más grandes de la historia del cine. Cualquiera de las secuencias en las que empezamos a oír dichas notas resulta inolvidable, como también lo es el final de la película. Steven rodó dos finales alternativos, en el otro el monstruo marino simplemente muere a causa de las heridas sufridas por la batalla, pero en los pases previos el público prefirió el efecto más dramático de la explosión, que se logró haciendo explotar a Bruce con dinamita tras introducirle en su boca 30 kilos de carne. Sin duda, a los ejecutivos de Universal les entusiasmó el film, y también funcionó muy bien en un preestreno con público, por lo que la productora decidió apostar fuerte por la película con una gran campaña de marketing, y el resultado fue tan bueno, que cambió para siempre la historia de la producción cinematográfica. “Tiburón” fue el primer gran blockbuster veraniego, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia en el periodo más corto de tiempo. También provocó el pánico en bañistas de todo el mundo, demostrando su gran influencia. Y aunque no ganó el Oscar a la mejor película, si se llevó otros 3 premios de la Academia al montaje, sonido y la genial banda sonora. Sin duda, una de esas películas que hay que ver antes de morir.

Tiburón from Las 5 secuencias on Vimeo.

Ver en Versión Original

En busca del arca perdida (1981)

Tras “Tiburón”, Spielberg se había convertido en uno de los directores más cotizados de la industria del cine, que no tuvo reparos en renunciar a “Tiburón 2”, “King Kong” y “Superman”. En lugar de ellas se encargó de una película que el mismo había escrito, “Encuentros en la tercera fase”, que en un primer momento hizo dudar a mucha gente, pero no a los responsables de Columbia que apostaron por ella aunque la película volvía a exceder ampliamente el presupuesto inicial. Todo un riesgo para un Estudio que habría quebrado de ser un fracaso, pero que significó su salvación al recaudar una grandiosa taquilla de unas 15 veces lo que costara. Spielberg lograba un nuevo éxito de público y crítica, que le valió, además, su primera nominación a la mejor dirección, logrando la película 2 Oscars de 7. Cuenta la leyenda que en el verano del 77, mientras se recuperaba del cansado rodaje, se fue de vacaciones a Hawaii coincidiendo con su amigo George Lucas, que intentaba recuperarse del agobiante rodaje de “La guerra de las galaxias”. Spielberg fue uno de los que vieran la película espacial antes del estreno (sin pulir efectos especiales y sin música), y fue el único que apoyó a Lucas diciéndole que sería un éxito que podría llegar a los 100 millones de dólares (y también el que le recomendó a Williams para la inolvidable banda sonora). Lucas estaba tan harto que decidió abandonar para siempre la dirección (tardó 22 años en volver) pero si tenía buenas ideas. Una de ellas era una trepidante película de aventuras y acción protagonizada por un arqueólogo recorriendo parajes exóticos en los años 30 en busca de tesoros ocultos. Cuando George terminó de contar su historia, que escribiera unos años antes junto a Philip Kaufman, Steven estaba encantado y quería dirigirla. Mientras tanto empezaban a llegar noticias del descomunal éxito de “La guerra de las galaxias”, que destronaba a “Tiburón” al convertirse en la película más taquillera de la historia, por lo que la pareja se convertía en un dúo tremendamente cotizado. Spielberg aún tuvo que terminar las postproducción de “Encuentros en la tercera fase” y rodar su siguiente película, “1941”, una comedia sin demasiado interés que los críticos suelen situar entre lo peor del director, pero que no funcionó mal en taquilla. Mientras tanto, Lucas contrató a Lawrence Kasdan, por aquel entonces un joven y prometedor guionista que también trabajara para “El imperio contraataca”, para que adaptara la historia a la pantalla y entonces llegó la búsqueda de un Estudio que apoyara el proyecto. Algo que no resultó fácil a pesar del gran prestigio de Lucas y Spielberg por las duras condiciones impuestas donde nuestros protagonistas no arriesgaban nada y se reservaban un porcentaje importante de los beneficios brutos, por lo que sólo un gran éxito resultaría rentable para el Estudio. Finalmente, el presidente de la Paramount no pudo rechazar la unión de los dos más grandes talentos de Hollywood del momento junto a uno de los mejores guiones que había visto en años y acepto todas las condiciones. Para el protagonista, Indiana Jones (nombre en honor al perro de Lucas), buscaban a alguien poco conocido y tras varias audiciones encontraron al perfecto, un joven actor llamado Tom Selleck. Quedaba un pequeño fleco que arreglar, y es que el actor había firmado una opción para protagonizar una serie con la CBS cuyo piloto se emitió unos meses antes sin gustar demasiado. Sin embargo, cuando la cadena supo que los cineastas de moda querían a su actor decidieron cambiar de idea y poner en marcha la serie. El actor se hizo famoso con ella, “Magnum”, pero nunca rodó un éxito cinematográfico. Y el papel se fue para el actor que interpretaba a Han Solo. Nada más comenzar el rodaje, Harrison Ford se dio cuenta de las grandes exigencias físicas del papel y de hecho, tuvo varios percances que a punto estuvieron de costarle severas lesiones. Además, Spielberg rodaba de manera apresurada porque la Paramount incluyó en el contrato fuertes sanciones en caso de pasarse de presupuesto o de días de rodaje. Cuando llegó la hora de rodar la inolvidable secuencia inicial, tal vez la más característica del personaje, y que puedes ver a continuación, se hizo obvio el duro castigo físico para Ford. En un momento de la secuencia, Indiana escapa de una gran bola de piedra y el actor repitió el mismo 10 veces la toma. Aunque no era una roca de verdad, si que pesaba unos 400 kg necesarios para que rodara bien pero el actor se empeñó en hacerla el mismo. Según diría Spielberg después, el actor sólo dejaba a los especialistas aquellas escenas que podrían significar la muerte por un error, intrepretando otras que podrían producir graves lesiones. Pero claro, había tantas escenas de acción que Ford pensaba que en caso contrario no se le vería casi en toda la película. Otro momento crítico del rodaje se produjo en Túnez, donde el equipo soportó temperaturas de 50ºC. Ford llevaba semanas con disentería cuando se le ocurrió otro de los momentos inolvidables de la película y venciendo con un revolver al moro espadachín se ahorraron varios días de rodaje y mucho esfuerzo, además de incorporar uno de los momentos más divertidos del film. La película fue un rotundo éxito y pronto se situó entre las 10 más taquilleras de la historia, además de ser nominada a 9 Oscars, incluyendo mejor película, aunque sólo recibió 5 premios técnicos.

Indiana Jones En Busca del Arca Perdida from Las 5 secuencias on Vimeo.

Ver en Versión Original

E.T., el extraterrestre (1982)

Tras la obra maestra del género de aventuras, Steven volvía a la ciencia ficción con la que probablemente sea su película más personal. Cuenta Spielberg que cuando sus padres se divorciaron, para superar la soledad que sentía, se inventó un amigo imaginario, un extraterrestre con el que jugaba y hablaba. Mientras rodaba en Túnez la película de Indiana Jones, hubo varios días en los que se sintió algo sólo y los recuerdos de su infancia volvieron a su cabeza, y esta idea junto con otras que tuviera al terminar “Encuentros en la tercera fase” que nunca se convirtieron en película sirvieron a la guionista Melissa Mathison (que se encontraba allí con su futuro marido Harrison Ford) para escribir una primera versión de la película. Spielberg leyó el primer borrador de más de 100 páginas en poco más de una hora. Estaba tan entusiasmado como todos los que vimos la película de niños y nos sentíamos parte de la aventura acompañando a E.T. de regreso a su casa. Para la creación de E.T. Spielberg contrató a Rambaldi, que ya trabajara con el en “Encuentros en la tercera fase”. Steven tenía claro que quería un diseño diferente a los aliens de otras películas, proponiendo la estatura de 90 cm y el cuello telescópico. Para la cara cogieron fotos de bebés y les pegaron encima partes de las caras de Sandburg, Einstein y Hemingway. Cuando los diseños estuvieron terminados se contruyeron 3 modelos, uno de tamaño real que terminó siendo de 144 cm con cabeza y cuello extendido y lo controlaban entre 12 personas con cables, otro accionado por control remoto para primeros planos y una especie de traje para que lo llevaran actores especialistas. Además varias cabezas, todas adaptables a los 3 modelos, y todas con el característico cuello. El casting fue otro momento importante de la preproducción, y Spielberg lo ha comparado con un campamento de verano, pues hizo pruebas a unos 300 niños y adolescentes. Por aquel entonces, Steven estaba empezando su labor de productor y varios de los actores los encontró en las pruebas de otras producciones. Por ejemplo, a la pequeña Drew Barrymore la conoció mientras preparaba “Poltergeist”. Uno de los últimos en contratar fue Henry Thomas para el papel de Elliot. Cuando Spielberg le contó la situación de la prueba, cuando se quieren llevar a E.T. para hacer experimentos, nada más terminar la explicación, pudo ver al joven actor llorando y a todos los demás en la habitación con ojos humedecidos. Era el ideal para el papel. Todo estaba a punto para comenzar un rodaje que titularon “La vida de un chico”, para mantener el secreto lo máximo posible. Y ya el primer día Spielberg se encontró con su primer gran problema. Tocaba la escena en la que Elliot libera a todas las ranas pero convencer al joven actor de 10 años de que tenía que besar a una chica resultó bastante difícil. Eso si, Steven intentó rodar la película de manera lo más ordenada posible, para que resultase más fácil a los chicos ir expresando la evolución de sus emociones. Además, estos siempre trataron a E.T. como a un ser de carne y hueso. Por supuesto, los efectos visuales, llevados a cabo por la empresa Industrial Light & Magic de George Lucas, eran los mejores que se podrían lograr en la época y se llevaron un merecido Oscar, uno de los 4 que ganó la película; los otros fueron sonido, efectos sonoros y la gran banda sonora de Williams. Spielberg reconoce que lloró cuando escuchó por primera vez a Williams interpretar una parte al piano. La película tuvo otras 5 nominaciones incluyendo mejor película, dirección y guion. La película se estrenó en Cannes, donde gustó mucho. Truffaut escribió un telegrama de felicitación a Steven. Otro de los que disfrutaron en el preestreno fue George Lucas. Cuando vio aparecer a Yoda en la secuencia de Halloween no podía parar de reír. En E.T. hay muchas secuencias inolvidables, como la emotiva despedida entre Elliot y E.T., pero la magia es absoluta en la del paseo en bicicleta, incluyendo esa imagen que se ha convertido en el logotipo de Amblin Entertainment, la productora de Spielberg junto a Kathleen Kennedy y Frank Marshall que fundaron poco antes de que comenzara el rodaje. Cuando Lucas terminó de ver esa secuencia le dijo a Spielberg: “Vale, serás el número 1 durante un tiempo”. Y al terminar añadió “va a ser la película más grande de todos los tiempos, superará a “La guerra de las galaxias”. Y las cifras de taquilla terminaron por darle la razón. Por segunda vez tras “Tiburón”, convertía a una de sus películas en la más taquillera de la Historia.

Vídeo

La lista de Schindler (1993)

Tras el gran éxito de “E.T.”, siguió rodando interesantes y exitosas películas, como la segunda y la tercera parte de Indiana Jones, o “El imperio del sol”, donde descubrimos a un joven Christian Bale y que fue la primera producción americana rodada en Shanghai desde los años 30. También es muy reseñable su gran labor en la producción de películas como “Poltergeist”, “Gremlins”, “Los Goonies”, “Regreso al futuro”, “El chip prodigioso”, “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” y otras muchas. Pero a pesar de su éxito como productor y director imbatible en taquilla, le faltaba un reconocimiento: el Oscar. El asunto parecía especialmente sangrante desde 1985, en que “El color púrpura” logró el triste record de 11 nominaciones y ningún premio, pero es que además, una de las pocas categorías donde la película no estaba nominada era la de mejor director. De hecho, Steven si recibió el premio del Sindicato de Directores, y teniendo en cuenta que en sus más de 60 ediciones, sólo 6 veces el premio no coincidió con el ganador del Oscar, la anomalía parece bastante grande. Y así llegamos a 1993, cuando Spielberg vuelve a rodar una gran aventura y reventar taquillas. Ese año será recordado como el de la gran fiebre de los dinosaurios, y la película “Parque Jurásico” demostró una vez más el talento del director para la taquilla. Después de más de una década, una película lograba superar la recaudación de “E.T.”, y tenía que ser otra obra del mismo director. Cierto sector de la crítica se cebó con ella, pero poco importaba y menos aún si tenemos en cuenta la película que rodó justo después: “La lista de Schindler”. Y es que estamos ante la película con mayor reconocimiento a nivel crítico de todas las de la carrera de Spielberg. Spielberg leyó la novela que cuenta la historia real de Oskar Schindler en la que se basa el guion de la película mientras rodaba E.T., comprando los derechos para adaptarla al cine, pero no se consideraba emocionalmente preparado para afrontar una película sobre el holocausto. Así que le ofreció el proyecto a Roman Polanski, que lo rechazó, y después a Sydney Pollack y Martin Scorsese. Finalmente, el mismo se decidió a dirigir la película 10 años después de haber descubierto la historia tras escuchar noticias del genocidio de Bosnia y también a varios negacionistas del Holocausto. Spielberg reconoce que esta historia cambió su percepción de su propia identidad como judío. Y esta vez, en lugar de asombrar con grandiosos efectos especiales (como acababa de hacer, por ejemplo, en “Parque Jurásico”), decidió rodar en un sobrio blanco y negro (exceptuando el prólogo, el epílogo y la pincelada de color de la secuencia de la niña del abrigo rojo que puedes ver a continuación, un detalle criticado por algunos de los comentaristas más puristas que piensan que es una forma innecesaria de resaltar esta metáfora de la total pérdida de humanidad de los nazis pero que se ha convertido en el momento más recordado del film). La película se rodó en algunas de las localizaciones reales, y como no pudieron acceder a Auschwitz, crearon una réplica junto al campo de concentración real. Todo el rodaje fue emocionalmente muy intenso tanto para el director como para el resto del equipo, y por ejemplo, durante el rodaje de la escena de las duchas, varias mujeres perdieron por completo los nervios, incluyendo una que nació en un campo de concentración. Steven cuenta que cada dos semanas le llamaba Robin Williams para animarlo con varios chistes, ayudando a soportar el rodaje, junto a la compañía y apoyo de su familia. Spielberg pensó en rodar toda la película en alemán y polaco, pero temía que si el público estaba leyendo los subtítulos, le sería mucho más fácil apartar la vista de las imágenes y mirar hacia otro lado evitando enfrentarse a la dureza del Holocausto. Lo cierto es que, a pesar de su modesto presupuesto en comparación con otras obras del director, fue esta película la que consiguió convencer a la Academia de Hollywood logrando el Oscar a la mejor película y el Oscar para Steven Spielberg como mejor director, además de otras 5 estatuillas sobre un total de 12 nominaciones. Si además sumamos los 3 premios técnicos para “Parque Jurásico” tenemos el que fue, sin duda, el gran año de Spielberg.

Vídeo

Salvar al soldado Ryan (1998)

Steven se tomó un descanso y no volvió a rodar nada en 4 años. Eso si, durante ese tiempo no estuvo alejado del cine, pues continuó con su labor de productor y fundó Dreamworks junto a Jeffrey Katzenberg y David Geffen. Y en 1997 volvía a la dirección con una decepcionante pero muy lucrativa segunda parte de “Parque Jurásico”. Mucho más se esperaba de “Amistad”, rodada ese mismo año y tratando de nuevo el tema del racismo, pero aunque es una película interesante, se quedó por debajo de las expectativas y no hizo muy buena taquilla. Además, James Cameron le quitaba a Steven el honor de dirigir la película más taquillera de la historia. Eso si, su siguiente película compensaría las decepciones. Se trata de “Salvar al soldado Ryan”, de la que se esperaba mucho al volver a situarse en la Segunda Guerra Mundial, el momento de la historia que más ha tratado en el cine. En esta película surgió la primera colaboración entre Tom Hanks y Steven Spielberg, que después continuaría en la televisión con las excelentes “Hermanos de sangre” y “The Pacific”. Hanks participó junto con sus compañeros de rodaje en un campo de entrenamiento de 10 días para preparar sus papeles. Al que dejaron fuera de esta dura preparación fue a Matt Damon. Spielberg no estaba demasiado convencido de que fuera el adecuado para el soldado Ryan, pero cambió de parecer tras hablar con Robin Williams que estaba trabajando con el en “El indomable Will Hunting”. A Spielberg le gustaba que se tratase de un actor poco conocido, pero precisamente la película que rodó junto a Williams lo convirtió en una estrella. Lo más destacado y recordado de la película es la secuencia del desembarco en la playa de Omaha, que puedes ver a continuación. En ella se ofrece un relato impresionante y tremendamente realista de la guerra. Considerada una de las mejores secuencias de batalla o directamente de los grandes momentos de la Historia del cine por varias revistas especializadas y críticos de cine, su rodaje costó 12 millones de dólares, utilizó más de 1500 extras e incluso contó con unas 20 personas con algún miembro amputado para rodar con aún mayor realismo la secuencia. Se realizó en una playa irlandesa durante 2 meses. Con esos colores desaturados y esa puesta en escena casi documental, Spielberg nos introduce en la guerra con toda su crudeza. Por supuesto que el resto del film también tiene gran calidad, y la crítica se mostró entusiasmada dándole multitud de premios mientras que en taquilla también funcionó muy bien. Quiso la casualidad que ese mismo año Terrence Malick rodara también otro relato bélico tras 20 años de retiro. La división del voto entre ambas películas pudo ser una de las razones para ello, pero lo cierto es que a pesar de lograr 5 Oscars (sobre 11 nominaciones) incluído el de mejor director para Steven Spielberg, la Academia de Hollywood nombró mejor película a la inferior “Shakespeare enamorado”.

Vídeo

Steven Spielberg ha seguido trabajando en grandes proyectos cinematográficos, tanto de director como de productor. En 2001 dirigió el proyecto inacabado de Kubrick “Inteligencia artificial”, siguió en la ciencia ficción con “Minority report” y “La guerra de los mundos”. También rodó “Atrápame si puedes” con DiCaprio y “La terminal” con Tom Hanks, antes de volver a estar nominado al Oscar por “Munich” y retomar el personaje de Indiana Jones. Sus proyectos más recientes son la película de Tintín y “Caballo de batalla”, otra película bélica que ha vuelto a colocar entre las nominadas al Oscar.

Tu primo.
Email_Galicia

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario