Las cinco secuencias de… Vivien Leigh

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Querido primo Teo:

Se cumplen 100 años del nacimiento de Vivien Leigh. Una actriz que siempre será recordada por su papel de Scarlett O’Hara en la película de mayor éxito de la Historia del cine, pues “Lo que el viento se llevó” es la película más taquillera si tenemos en cuenta la inflación. Pero además de este papel inolvidable, la actriz dio muchas otras muestras de su gran valía interpretativa en el cine y el teatro. Y aprovechando la efemérides, vamos a repasar su carrera a través de sus cinco secuencias más destacadas.

El 5 de Noviembre de 1913 nacía Vivian Mary Hartley en Darjeeling, India, en lo que por aquel entonces era una colonia del imperio británico. Se trataba de la única hija de Ernest Hartley, oficial de la caballería británica en la India, y Gertrude Mary Frances, de origen persa. Era una familia acomodada, que no dudó en dar la mejor educación a su hija. Con sólo seis años y recién terminada la Guerra Mundial, ingresó en un convento del Sagrado Corazón cerca de Londres, mientras sus padres permanecían en la colonia a miles de kilómetros. Empezó a participar en obras de teatro del colegio (de hecho, ya había pisado los escenarios con sólo tres años con el grupo de teatro aficionado de su madre) y empezó a hacerse popular. Allí coincidió con Maureen O’Sullivan, y le contó su sueño de ser una gran actriz. Ya de adolescente, su padre la sacó del convento y se la llevó de viaje por Europa con él. La futura actriz empezaba a conocer el mundo y le encantaba. En 1931 volvió a Londres con sus padres y, tras ver una de las primeras películas de O’Sullivan, les contó su sueño de convertirse en actriz, por lo que la matricularon en la Real Academia de Arte Dramático de Londres. Y con sólo 17 años conoció a Herbert Leigh Holman, y se enamoró de el. Era un abogado 12 años mayor que ella y terminó convirtiéndose en su marido. Poco antes de cumplir 20 años, y tras un complicado parto prematuro, Vivian ya era madre de una niña, Suzanne. Entonces, pudo volver a la academia y un agente le consiguió pequeños papeles, además de indicarle que Vivian Holman no le parecía un buen nombre artístico. La actriz cambió una letra de su nombre y tomó prestado de su marido el segundo nombre para convertirse en Vivien Leigh. En sus primeras películas no destacó demasiado pero si recibió muy buenas críticas por la obra teatral “La máscara de virtud”. Gracias a esta obra Alexander Korda le ofreció un contrato cinematográfico, pero más importante aún para la vida de Vivien fue el reconocimiento de Laurence Oliver, que la fue a felicitar por su interpretación y se hicieron grandes amigos. En 1937 actuaron juntos en la gran pantalla en “Inglaterra en llamas”, donde aparecían muy enamorados, igual que en la vida real. El problema era que ambos estaban casados y con hijos, pero eso no fue impedimento para que su amor siguiera creciendo. Mientras, demostró sus dotes para la comedia en “Tormenta a la vista” y recibió muy buenas críticas por su papel de Elsa Craddock en “Un yanqui en Oxford”, junto a Robert Taylor. En la película coincidió con su amiga Maureen O’Sullivan. Y también triunfó de artista callejera en “Callejón sin salida”, junto a Charles Laughton. Había aparecido en 9 películas y 9 obras de teatro, pero todavía era una desconocida fuera de Inglaterra.

Lo que el viento se llevó (1939)

La película más mítica de la Historia de Hollywood cuenta con una larga leyenda en torno a la búsqueda de la protagonista. Una preproducción de más de 3 años a cargo de David O. Selznick cuyo punto álgido se encontró en el espectacular casting para el papel de Scarlett. Así, cuando la primera candidata oficial hizo pruebas para el estudio, Vivien ni siquiera había actuado en ninguna película importante. En el verano de 1938, la futura Scarlett se había escapado con Laurence Olivier en un romántico viaje por la costa azul francesa, cuando llegaron desde Hollywood para contratar al actor para el papel protagonista de “Cumbres borrascosas”. Olivier se resistió a aceptar, pues no quería separarse de su pareja. Intentó que Vivien fuera su compañera de reparto, pero ya estaba contratada Merle Oberon y, además, ésta era la amante del productor Alexander Korda. Tras aumentar la oferta económica, y tras darse cuenta de que era una gran oportunidad, terminó aceptando el papel con el apoyo de la actriz. Suponía la primera separación de ambos desde que se habían ido a vivir juntos, y Vivien, impaciente por la espera, decidió cruzar el océano para visitar a su amado. Y no perdió tiempo en el viaje, pues se dio cuenta de las posibilidades de la adaptación de la novela de Margaret Mitchell y envió a Myron Selznick, hermano del productor y agente de Olivier, un bonito retrato de sí misma para que la tuviera en mente. En el transatlántico se releyó la novela y se aprendió las frases más importantes de Scarlett. Una noche, Myron invitó a Olivier y Leigh a ver el incendio con el que se ponía en marcha el rodaje de la película. Aprovecharon viejos decorados para crear una impactante escena con fuego real en la que los protagonistas eran sustituidos por especialistas. Durante una pausa, Myron se la presentó a su hermano como “aquí está tu Scarlett”. Habían probado a cientos de actrices, famosas y no famosas, para el papel. La favorita de George Cukor era Katharine Hepburn pero Selznick la rechazó: “No me imagino a Clark Gable persiguiéndote durante una década”. Otra que quería el papel era Bette Davis, que nunca hizo una prueba de cámara, pero sí protagonizó “Jezabel”, una película entera sobre una belleza sureña que pierde a su pretendiente. Selznick se enfadó mucho por lo que consideraba una burda forma de aprovecharse de la fama de la novela de Mitchell, mientras que Davis se llevó el Oscar por su papel. Otras muchas actrices optaron al papel y el propio estudio llegó a reconocer a 31 candidatas oficiales, siendo Paulette Goddard la que más cerca estuvo, pero cuando estaba a punto de firmar, cientos de cartas amenazaron con boicotear la película si la querida de Charles Chaplin era la elegida para el papel. Así que Vivien tuvo su oportunidad y no la desaprovechó. Más tarde recordaría que en su primera prueba de cámara “cuando se puso aquel vestido aún estaba caliente de la actriz anterior”. El productor explicaría más tarde que tan pronto como vio a la actriz iluminada por las llamas a medio extinguir se dio cuenta de que por fin había encontrado a Scarlett. Eso sí, quedaban algunos problemas por resolver. Por un lado, Vivien seguía en la nómina de Korda y fue necesaria una larga negociación para liberarla de su contrato. Además había acordado su participación en una obra teatral en Londres, era inglesa (tuvo que practicar para sustituir su refinado acento de dama británica por el requerido acento sureño) y estaba además su situación sentimental, que podría convertirse en un gran escándalo si no se manejaba de manera adecuada. Ella y Olivier prometieron no vivir bajo el mismo techo para evitar problemas. El rodaje fue bastante complicado. Diferencias creativas entre George Cukor y David O. Selznick hicieron que el director abandonara la película y fuera sustituido por Victor Fleming. El guion no terminaba de funcionar y tuvieron que rehacerlo mientras rodaban. El presupuesto se disparó y Selznick corrió grave riesgo de arruinarse, teniendo que utilizar toda su astucia para convencer a los inversores de que estaban ante una obra maestra. Hacia finales de Mayo, en el cuarto mes de rodaje, quedaba por rodar el momento más dramático de la película. La secuencia del final de la primera parte, que puedes ver a continuación, y en la que contra la luz anaranjada del amanecer, Scarlett pronuncia su voto de supervivencia. Un momento clave que muestra el paso de la protagonista de chiquilla inconsciente a mujer madura. El sol y el cielo no parecían colaborar, y tuvieron que repetir el viaje al lugar elegido para rodar, a casi 100 kilómetros del Estudio, hasta 6 veces en busca de un amanecer adecuado. Por fin, una madrugada, acertaron con un momento absolutamente espectacular. Todo salió a la perfección, y Vivien aún tuvo tiempo de dormir una hora antes de volver al Estudio. Al mes siguiente terminó el rodaje y para Septiembre habían conseguido montar una primera versión de casi cuatro horas y media. Tras varios pases de prueba, recortes del metraje y otros incidentes, por fin en Diciembre se estrenó “Lo que el viento se llevó”, la película que estaba llamada a batir récords. Los premios de la crítica de Nueva York le dieron el galardón más importante a “Cumbres borrascosas” haciendo dudar a todos los que habían pronosticado un éxito sin precedentes en los Oscar. Eso sí, Vivien ganó el premio a la mejor actriz. Las 13 nominaciones que obtuvo el film dejaron claro que iba a ser la ganadora en una gala que perdió el efecto sorpresa al publicar un diario los resultados antes de la ceremonia. Estos incluían los Oscar de película, dirección, guion, actriz para Vivien Leigh y actriz de reparto para Hattie McDaniel, la primera mujer afroamericana que lograba el premio.

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El puente de Waterloo (1940)

David O. Selznick, tras el éxito que tuvo con su película, decidió contratar al prestigioso director inglés Alfred Hitchcock para rodar “Rebeca”, basada en la novela del mismo título. Tras analizar muchos nombres, contrataron a Laurence Olivier para el papel protagonista. Nada más firmarse el acuerdo, Vivien empezó a luchar por hacerse con el rol de la mujer protagonista. Por desgracia, recién salida de interpretar a Scarlett, y sin apenas preparación, se presentó a la prueba y lo hizo fatal. El papel casi fue a parar a Anne Baxter, pero era demasiado joven y fue Joan Fontaine la que logró el papel. La primera película que rodó Vivien tras “Lo que el viento se llevó” fue “El puente de Waterloo” donde interpretaba a Myra Lester, una bailarina de ballet durante la Primera Guerra Mundial. Se trataba de un remake de una película de 1931 que, eso sí, tuvo que suavizarse a causa de la censura que imponía el Código Hays que apareció entre una película y otra. Vivien quería a Olivier para el papel de Roy Cronin, coprotagonista de la historia, pero el estudio prefirió a Robert Taylor lo que supuso una gran decepción para la actriz. A pesar de haber disfrutado con la compañía de su compañero de reparto en su anterior película juntos, “Un yanqui en Oxford”, no dudó en señalar en una carta al que todavía era su marido que el papel estaba hecho para Olivier y que la elección de Taylor era un claro error de casting y que iba a ser un rodaje muy aburrido. Sin embargo, terminaría por ser la película favorita de la actriz de entre todas las que interpretó, y lo mismo para Taylor que realizó uno de sus mejores trabajos. Pero fue la actriz la que destacó con una interpretación soberbia. Sobre ella, Taylor declaro que estaba simplemente grandiosa y lograba que el pareciera también mejor.

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Lady Hamilton (1941)

En Febrero de 1940, Laurence Olivier se divorció de su esposa y también Leigh Holman accedió a divorciarse de Vivien, aunque siguieron siendo amigos el resto de su vida. Eso sí, ninguno de los dos se quedó con la custodia de sus respectivos hijos. La actriz seguía intentando protagonizar una película con su pareja, lo que no resultaba sencillo pues, además de “Rebeca” y “El puente de Waterloo”, Selznick tampoco permitió que participara en “Orgullo y prejuicio” junto a Olivier. Así que organizaron juntos una producción teatral en Broadway, “Romeo y Julieta”, donde encarnaban a los protagonistas y Laurence era además el responsable de la dirección. Después se fueron de gira actuando en Nueva York, Chicago, Washington y San Francisco, pero la obra no funcionó demasiado bien y perdieron una buena parte de los ahorros que habían invertido en el espectáculo. La prensa, además, fue muy crítica con la pareja tanto por los orígenes adúlteros de su relación como por el hecho de permanecer en América cuando su país de origen estaba inmerso en la guerra. A finales de Agosto se casaron en una ceremonia a la que sólo acudieron Katharine Hepburn y Garson Kanin como testigos, y poco después comenzaron el rodaje, cuatro años después de coincidir y enamorarse en “Inglaterra en llamas”, de una película juntos titulada “Lady Hamilton” en el que sería su primer film como marido y mujer. Vivien interpretaba a Lady Hamilton, mientras que Olivier era el almirante Nelson. El director de la película fue Alexander Korda, que logró, a pesar de las restricciones de la época, un notable resultado en lo técnico, y de hecho la película ganó un Oscar al sonido estando nominada a fotografía, efectos visuales y dirección artística. Además, la crítica apreció el esfuerzo interpretativo de Leigh y Olivier. Aunque la película era una historia romántica, también servía como propaganda probritánica en un momento en el que los Estados Unidos todavía no habían entrado en guerra y permanecían neutrales. Churchill la nombraría como una de sus películas favoritas (incluso se rumoreó que sugiriera la historia del romance Hamilton-Nelson para que se mostrara el papel del pueblo británico contra la tiranía en una clara equiparación entre Napoleón y Hitler) y se haría amigo de la pareja, cenando juntos varias veces desde entonces. La película terminó de rodarse en Octubre, pero no se estrenó hasta Abril del año siguiente, y los Olivier aprovecharon para volver a Inglaterra, dar todo su apoyo a las tropas y mejorar considerablemente su imagen hasta convertirse en la pareja del momento.

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Un tranvía llamado deseo (1951)

Olivier convenció a Leigh para que aceptara un papel en una obra de Bertrand Shaw, y resultó un gran éxito que duró más de un año en el West End londinense. Un gran año que sólo se vio empañado por sufrir un aborto. En 1943, Vivien estuvo actuando para las tropas en el norte de África hasta que cayó enferma. Al año siguiente descubrirían que padecía tuberculosis y tuvo que pasar varias semanas en el hospital. Ese mismo año rodó “César y Cleopatra”, una ambiciosa adaptación de la obra teatral de Bertrand Shaw, pero esta vez no le fue tan bien como en el escenario. Había deseado el papel, pero tardó tanto en concretarse que llegó en el peor momento. La actriz volvía a estar esperando un hijo de Olivier, y estaba muy preocupada tras el resultado de su anterior embarazo. Además temía que el lento ritmo de rodaje del director impidiese que terminara su trabajo por ser demasiado evidente su estado. Además, los bombardeos alemanes cerca del estudio eran frecuentes. Para complicar aún más la situación, el propio Shaw se presentó en el Estudio y no dudó en criticar la pronunciación de Leigh. La mala suerte quiso que Vivien se cayera en un suelo demasiado pulido y se diera un fuerte golpe. El médico ordeno reposo absoluto, pero no sirvió de nada y unos días después sufrió otro aborto. Tantos problemas hicieron mella en la actriz y empezaron a aparecer signos de trastornos mentales que padecería el resto de su vida. La película fue un sonoro fracaso aunque la crítica si salvó de la quema la interpretación de la actriz. Volvió al teatro dirigida por Olivier, pero sus problemas de salud impidieron que actuara con mayor frecuencia. En 1948, quería representar a Ofelia en el “Hamlet” de Olivier, pero éste prefirió una actriz más joven, así que en su lugar interpretó en cines a “Anna Karenina”. A pesar de la gran interpretación de la actriz, la película no funcionó. Todo lo contrario que el “Hamlet” de su marido, que además, fue nombrado caballero por el rey Jorge. La imagen de Sir Laurence y Lady Olivier como una pareja perfecta dio la vuelta al mundo, aunque la actriz sumó el insomnio a sus problemas de salud. En 1949 fue contratada para dar vida al personaje de Blanche DuBois de “Un tranvía llamado deseo” en el West End, bajo la dirección de Laurence Olivier. Algunos críticos valoraron negativamente la interpretación de Leigh, pero otros dijeron justo lo contrario y la obra fue un éxito. Antes, Elia Kazan había dirigido en Broadway la misma obra con el mismo éxito y repitió con Marlon Brando, Kim Hunter y Karl Malden, todos ellos bajo sus órdenes en Broadway, para la gran pantalla. Pero para el papel de Blanche sustituyó a Jessica Tandy por Vivien Leigh gracias a la insistencia de los productores que querían a una actriz más conocida. De hecho, también barajaron los nombres de Bette Davis y Olivia de Havilland, pero la actuación de Vivien en Londres sirvió para convencerles. Al provenir la mayor parte del reparto del trabajo en Nueva York, Leigh se incorporó al mismo sin estar integrada en el grupo, pero Kazan le convenció para que usara eso para mostrar mejor el aislamiento de Blanche. Cuando fue diagnosticada de trastorno bipolar, echó las culpas a haber interpretado tantas veces a Blanche. Pero lo cierto es que fue una interpretación perfecta, en la que mostraba aspectos como su fragilidad y sus repentinas caídas en la desesperación que seguramente también padecía en la vida real, y que le valieron para lograr su segundo Oscar. La película lograría 12 nominaciones en total ganando 4 premios. Además, fue la primera en conseguir 3 Oscar interpretativos. El único que quedó sin premio fue Marlon Brando que fue derrotado por Humphrey Bogart en “La reina de África”.

Un tranvía llamado deseo from Las 5 secuencias on Vimeo.

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La primavera romana de la Sra. Stone (1961)

Vivien siguió trabajando, sobre todo en los escenarios junto a Laurence Olivier. En el cine interpretó “The deep blue sea” en el papel en el que más recientemente hemos visto a Rachel Weisz. Hacia finales de la década, su relación con Olivier estaba muy deteriorada y comenzó una relación con el actor Jack Merivale. Éste, que conocía los problemas de salud de Vivien, prometió a Laurence que cuidaría de ella. Olivier y Leigh se separaron en 1960. Pero todavía quería seguir actuando, así que logró el papel de la señora Stone en una adaptación de otra obra de Tennessee Williams “La primavera romana de la Sra. Stone”. En la película mostraba los miedos sobre la vejez y la soledad que la propia actriz estaba padeciendo en la realidad.

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Podría haber sido una gran despedida, pero la actriz no se cansaba y siguió actuando. Ganó un Tony por “Tovarich” y volvió al cine una vez más en “El barco de los locos”. Volvió a recaer en la tuberculosis y falleció el 8 de Julio de 1967.

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Comentarios

Rosario - 06.11.2013 a las 02:23

Increíble homenaje a mi actriz favorita de todos los tiempos,merecidísimo….la escenas en VO son una maravilla (la de un tranvía es una PASADA) resaltan aún más la calidad interpretativa de Vivien,su ángel y su carisma….hoy más que nunca ella sigue viva gracias a estos pequeños pero a la vez grandes detalles….por que siempre he creído en la bondad de los desconocidos y mañana será otro día….Feliz centenario actriz legendaria tu nombre está escrito con letras de oro en el firmamento de las grandes estrellas del cine Vivien Leigh.

Muchísimas gracias por el homenaje ^^

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